Bayer se quedará con Monsanto: los detalles del acuerdo

El nombre de la empresa seguirá siendo Bayer. El nombre Monsanto dejará de utilizarse.
El nombre de la empresa seguirá siendo Bayer. El nombre Monsanto dejará de utilizarse.

El 7 de junio de 2018 se concretará la adquisición de Monsanto por parte de Bayer, y con ella se completan tres grandes compras y fusiones: Dow y DuPont convertida en Corteva Agriscience; y ChemChina quedándose con Syngenta.

El presidente del Consejo de Dirección de Bayer AG, Werner Baumann, manifestó que "la adquisición de Monsanto supone un hito estratégico para reforzar nuestra cartera de negocios líderes en salud y nutrición. Duplicaremos el tamaño de nuestro negocio agrícola y crearemos un líder de innovación en agricultura, posicionándonos para servir mejor a nuestros clientes y aprovechar el potencial de crecimiento a largo plazo en este Sector", expresó el ejecutivo.

Detalles del acuerdo

Para cerrar la adquisición, Bayer debió vender varias líneas de productos a su competidora alemana BASF por más de USD 8.000 millones.
Para cerrar la adquisición, Bayer debió vender varias líneas de productos a su competidora alemana BASF por más de USD 8.000 millones.

Cabe recordar que en mayo de 2016 la alemana Bayer había anunciado su intención de adquirir Monsanto y firmó un acuerdo con la empresa estadounidense en septiembre de ese año donde se fijaba un precio de USD 128 por acción. En la actualidad, teniendo en cuenta la deuda de la norteamericana a marzo de 2018, el costo de la operación ronda los USD 63.000 millones, una cifra que no tiene precedentes para una empresa teutona.

El séptimo día de junio, Bayer concretará la adquisición de Monsanto luego de recibir la autorización de los organismos regulatorios de EEUU y la Unión Europea tras desprenderse de sus negocios de semillas de algodón, canola, soja, y otras unidades agrícolas y digitales, además del herbicida Liberty. La condición impuesta fue que le vendiera esos activos a la empresa alemana BASF, una de sus competidoras. Sucede que las autoridades del Viejo Continente temían que con la fusión, el nuevo gigante abusara de su posición dominante en el rubro de los productos agrícolas.

Desde Bayer señalaron que los negocios que se vendieron "generaron USD 2.200 millones en facturación en 2017 USD 2.600 millones, por un precio base de USD 8.900 millones en total. Sumando el negocio de Monsanto y restando los negocios que se venderán, los negocios de salud y agricultura habrían sido aproximadamente iguales en tamaño en 2017, con una facturación total de unos USD 52.700 millones, de los cuales unos USD 23.400 millones corresponderían al negocio agrícola", detallaron en un comunicado.

Para completar la adquisición, Bayer debió echar mano a un crédito de USD 57.000 millones que se refinanciará mediante una combinación de operaciones de deuda y capital propio, como una emisión de derechos que fue anunciada en los últimos días.

Se calcula que son 115.000 los empleados que suman ambas empresas, sin contar al personal de los negocios que se venderán para avanzar en la unión. Los que queden esperan que el vaticinio de Baumann se haga realidad: "Durante los dos últimos años nos hemos preparado diligentemente para la próxima integración. Nuestra amplia experiencia con otras grandes empresas ha demostrado que somos y seremos capaces de llevarla a cabo con éxito", sostuvo.

Grandes cambios

El CEO de Bayer, Werner Baumann, se puso al frente de la estrategia para borrar del mapa la marca “Monsanto” y dejar atrás la controversia por el glifosato o el debate por los transgénicos
El CEO de Bayer, Werner Baumann, se puso al frente de la estrategia para borrar del mapa la marca “Monsanto” y dejar atrás la controversia por el glifosato o el debate por los transgénicos

"Este cambio empieza a consolidar los movimientos más grandes de los últimos años en el mercado", explica el consultor Luis Mogni. En diálogo con Infobae, el especialista de la firma Somera S.A.S., explicó que "la integración y concentración de compañías se da porque las empresas buscan bajar costos y mejorar la eficiencia en el uso de los recursos". En este sentido, resaltó que "a través de las fusiones, se consiguen empresas más grandes, con mayores presupuestos para lograr tecnologías más avanzadas".

Según Liam Condon, miembro del Consejo de Dirección de Bayer y presidente de la división Crop Science, "la innovación es vital para producir más alimentos saludables, seguros y asequibles para una población en crecimiento y hacerlo de modo más sostenible. La unión de ambas empresas nos permitirá proporcionar más innovaciones con más rapidez y ofrecer soluciones adaptadas a las necesidades de los agricultores de todo el mundo".

Mogni destacó otro aspecto de la fusión en el que Bayer "podrá acceder a un portafolio de productos, como las semillas de maíz que tenía Monsanto, del cual los alemanes estaban muy lejos de conseguir". Entre los productos también aparecen nombres de gran peso en la agroindustria a nivel mundial: Dekalb (simientes maiceras y de colza), Seminis y De Ruiter (horticultura) y Roundup (glifosato).

Menos es más

"La competencia va a ser muy fuerte pero de mucha más envergadura", definió Mogni ante la consulta sobre la posibilidad de que produzca una concentración en el mercado de grandes empresas proveedoras que midan fuerza entre sí.

"En la Argentina, ninguna compañía tiene más del 20% del mercado de agroquímicos o el 25% del mercado de semillas. Ninguna de las empresas que son parte de estas integraciones promueven una concentración tan grande", explicó el consultor.

El hombre de Somera S.A.S. consideró que "compañías más grandes implican responsabilidades mayores, con la posibilidad de mejores desarrollos pero con una fuerte competencia entre ellas".

Qué pasa con los productos
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Pese a que Bayer no utilizará la marca Monsanto, sí conservará el nombre de los productos que forman parte de la cartera adquirida a la empresa norteamericana, como el herbicida Roundup.

El 7 de junio de 2018 será recordado como el día en que Monsanto pasó a la historia. Sucede que con el cierre de la adquisición, Bayer decidió jubilar la marca, lo que se conoce como un "brand kill". Aunque pasará a retiro el nombre original de la compañía norteamericana, sí seguirá utilizando la denominación en los productos que compró, por lo que Dekalb o Roundup, continuarán llamándose igual.

Monsanto fue fundada en 1901 por el químico John Francis Queeny. A partir de la década de los ’90 se concentró en la química agrícola y se especializó en productos fitosanitarios y semillas

El descubrimiento y desarrollo comercial de uno de sus productos insignia, como el Roundup (el polémico herbicida que algunos estudios consideran cancerígeno), o las semillas genéticamente modificadas, dejaron una marca indeleble en la consideración pública negativa hacia Monsanto a nivel global.

Es por eso, que Bayer hace hincapié en que la compañía "es plenamente consciente de la responsabilidad añadida asociada a una posición de liderazgo en agricultura. La empresa seguirá reforzando su compromiso en el terreno de la sostenibilidad. Como compañía líder, Bayer está absolutamente comprometida a mantener los máximos niveles de ética y responsabilidad, reforzar el acceso a la salud y la nutrición y seguir reduciendo su huella medioambiental".

Para Mogni, "lo que propone la nueva compañía es que va a tener una visión mucho más cercana al productor, a la sociedad, y con algún grado de acuerdo mejor al que tenía Monsanto. Bayer es una compañía que está vinculada al interés con la salud humana con lo cual también entiende cuáles son los requisitos y necesidades de los públicos con los cuales se vincula", señaló.

El CEO Baumann declaró: "Aspiramos a profundizar nuestro diálogo con la sociedad. Escucharemos a quienes nos critican y colaboraremos siempre que encontremos un terreno común. La agricultura es demasiado importante para permitir que las diferencias ideológicas detengan el progreso. Debemos hablar unos con otros y escucharnos mutuamente. Es el único modo de tender puentes".