El crossover chino en la presentación realizada en el CES de Las Vegas. (Reuters)
El crossover chino en la presentación realizada en el CES de Las Vegas. (Reuters)

Siete tablets una al lado de la otra o veinte teléfonos celulares ensamblados como en un Tetris. Así de impactante es la pantalla táctil que tiene el Byton M-Byte, el crossover de origen chino que rompió el hielo de la industria automotriz en la feria CES, la sigla de Consumer Electronic Show (el Show del Comercio Electrónico, en castellano), que en Las Vegas tiene una fuerte avanzada tecnológica en la búsqueda de mejorar los parámetros de confort en los vehículos. Y esta empresa asiática trae desde el lejano oriente novedades que están a la altura de los emprendedores de Silicon Valley. No por nada a Byton la llaman la Tesla china.

Elon Musk, el fundador, dueño y CEO de Tesla, hace del alardeo y la provocación parte medular de su estrategia de marketing. No le alcanza con producir vehículos innovadores, que de hecho lo son, sino que tiene que ponerle el valor agregado de su impronta fanfarrona. Byton representa, para el orgullo de Musk, un grano, porque este startup chino está integrado por un compendio de ex ejecutivos de grandes compañías, entre ellas BMW, Google, Apple y, obvio, Tesla. Y a dos años de haber presentado el prototipo del M-Byte en este mismo espacio del desierto de Nevada, esta firma confirmó la versión de producción de este crossover eléctrico, una cualidad perfectamente reconocible en todo modelo de Tesla, pero con el agregado del control interactivo más potente del mercado mundial.

El M-Byte está en condiciones de darles batalla a tres vehículos de Tesla. El Model 3, el mediano de entrada de gama de la marca, aunque por dimensiones está más cerca de los SUV de la estadounidense, los modelos X e Y, que por precio van a estar en problemas para que los consumidores no se vean tentados por el vehículo chino.

El M-Byte despertó gran interés en el CES 2020 por lo impactante de su pantalla. (Reuters)
El M-Byte despertó gran interés en el CES 2020 por lo impactante de su pantalla. (Reuters)

Con este modelo, Byton inaugurará portafolio de productos, para lo que acaba de dar un gran paso: convino con la empresa coreana Myongshin, que a su vez es proveedora de Tesla y de Hyundai, la producción del M-Byte en una planta que le pertenecía a General Motors. Y el acuerdo contempla fabricar 50.000 unidades por año del nuevo crossover. ¿En qué puede complicar este convenio a Tesla y al resto del mercado norteamericano? Que a diferencia de los producidos en China, los vehículos livianos fabricados en Corea del Sur están exentos de los aranceles estadounidenses. Así, Byton podría conseguir precios más competitivos.

La funcionalidad de la pantalla de 48" del M-Byte.

En la actualidad, el Model 3 de Tesla tiene un precio base de 36 mil dólares. El Model Y, en tanto, se espera que tenga un valor inicial de 39 mil dólares, en su versión base. Para tener el nivel de equipamiento que le sigue al más barato, ya habrá que pagar casi 67 mil dólares. El Model X ya está en un nivel superior: 105 mil dólares el más económico. Byton planifica un valor cercano a los 45 mil dólares para el M-Byte, una cifra similar a las que ya promocionaba cuando el crossover era todavía un prototipo.

Una enorme pantalla sobre ruedas

Byton acostumbra a hacer anuncios en el CES. Y en la edición 2020, además de mantener el esquema de producción del M-Byte que prevé entregar los primeros vehículos a fines de este año o principios del próximo, el startup profundizó en aspectos relacionados con el contenido de información y entretenimiento que habrá disponible para sus ocupantes.

El tablero se controla con las tablets que están en el volante y a la derecha de la posición del conductor.
El tablero se controla con las tablets que están en el volante y a la derecha de la posición del conductor.

El interior del M-Byte se destaca especialmente por su pantalla curva de 48 pulgadas, que es la más grande instalada en un auto de serie. Permite acceder a los servicios de conectividad y controles del vehículo, y se la puede manejar desde otra pantalla de siete pulgadas que está en el centro del volante o desde una tablet de ocho pulgadas ubicada entre los dos asientos delanteros. También se la controla por voz y por gestos. Gracias a ello, el interior está prácticamente desprovisto de botones, salvo lo esencial: volante, acelerador y freno. Además, los asientos delanteros pueden girarse hacia atrás para crear un espacio de charla o reunión entre todos los ocupantes del vehículo.

El soporte del sistema operativo del tablero será de Android. A través de un acuerdo con ViacomCBS y ACCESS, por ejemplo, habrá transmisión de video a desde el tablero, como también contará con opciones de radio y más de 4.000 servicios de audio digital pagos disponibles. Y podrá realizar una transición sin problemas entre las transmisiones regulares y la transmisión de IP, dependiendo de la potencia de la conexión.

También marca la diferencia en ser pionero en utilización de reconocimiento facial de sus ocupantes para mejorar la experiencia de usuario. Cuando un pasajero configure su usuario en el Byton, el sistema lo seguirá y sabrá qué posición ocupa en el auto para brindarle los servicios de entretenimiento e información adaptados a sus necesidades. Un ejemplo práctico que anunciaron: ofrecerle seguir viendo una serie desde el fragmento que dejó de mirarla antes de salir de su casa, en su teléfono, tablet o Smart TV. Pero este reconocimiento facial será también una herramienta de marketing para mejorar la experiencia en los concesionarios, dado que los vendedores tendrán actualizada la información del cliente para ofrecerle productos a la medida de sus preferencias de consumo.

David Kirchert, CEO de Byton y ex ejecutivo de BMW y de la automotriz china Dongfeng, el domingo en el CES. (Reuters)
David Kirchert, CEO de Byton y ex ejecutivo de BMW y de la automotriz china Dongfeng, el domingo en el CES. (Reuters)

Además del entretenimiento multimedia, Byton utilizará los datos de AccuWeather para los pronósticos del tiempo, mostrando no solo las condiciones actuales sino también las predicciones para el destino del automóvil. Habrá control de voz usando Aiquodo Voice to Action, que permitirá el control remoto de aplicaciones en un teléfono inteligente a través de una conexión Bluetooth, con predicciones de aplicaciones y servicios, así como control de pantalla táctil.

Mientras tanto, CloudCar ofrecerá su reconocimiento de voz en lenguaje natural para puntos de interés. Eso combinará el procesamiento en el automóvil con otro basado en la nube, de modo que incluso si está fuera del rango del servicio de datos, aún podrá obtener una respuesta. Road Travel se sumará a eso con la planificación del viaje, con sugerencias de restaurantes, puntos de interés y hoteles impulsados ​​por inteligencia artificial.

Un déficit, comparado con los Tesla, es que anuncia el Nivel 2 de conducción autónoma, cuando los modelos de la compañía de Musk ya lo hacen en el Nivel 3. El M-Byte cuenta con control de crucero adaptativo con control de dirección y frenada, aunque sus creadores afirman que en un futuro no muy lejano puede llegar a ofrecer sistemas más complejos que eleven el nivel de automatismo.

En cuanto a la mecánica, su motorización eléctrica ofrece prestaciones muy similares al Model Y: una versión con tracción trasera de 272 caballos y 360 kilómetros de autonomía, y una con tracción integral (motores en los dos ejes) de 408 caballos y 435 kilómetros de autonomía. Del SUV chico de Tesla se conoce velocidad máxima (rango de 193 a 241 kilómetros por hora) y la duración de las baterías (390 a 480 kilómetros). Byton asegura con un cargador de 150 kilovatios se podrá llegar al 80% de carga en apenas 35 minutos.

El desembarco de Byton ocurre en simultáneo con un agresivo plan de extensión territorial de Tesla, que en lo últimos días inauguró su primera planta en China, la Gigafactory de Shanghai, con la que conseguirá reducir sus costos en el mercado del gigante asiático y ofrecer precios más competitivos que los alemanes BMW, Audi o Mercedes-Benz, que también están pujando por ganar adeptos entre los consumidores chinos.

Byton fue fundada en 2017 con la integración de ex ejecutivos de Tesla, BMW, Apple y Google. Tiene ese nombre porque refiere a Bytes sobre ruedas. En sus inicios tuvo una inyección de 200 millones de dólares acercados por diversos inversores, especialmente por el gigante chino Tencent, proveedor de servicios online. Pero en los últimos tiempos también recibió aportes de First Auto Works (FAW), el fabricante estatal chino más antiguo de su país, cuya influencia y opiniones motivó el alejamiento del primer CEO de Carsten Breitfeld, un ex ejecutivo en BMW que migró a otro startup dedicado a los autos, Faraday Future.

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