El VW ID.R en pleno ascenso en Tianmen, escalando hacia las Puerta del Cielo (Prensa Volkswagen)
El VW ID.R en pleno ascenso en Tianmen, escalando hacia las Puerta del Cielo (Prensa Volkswagen)

No hay que dejarse engañar con el sonido de una tracción casi en sordina que genera un auto equipado con un motor eléctrico. Es que no sólo el ruido de los pistones de un V8 o un V12 pueden acelerar a niveles insospechados y quebrar récords, porque lo ecológico no le quita bríos al impulsor que reposta como el teléfono celular, enchufado a un cargador. Y Volkswagen tiene en sus manos la comprobación empírica: su prototipo deportivo ID.R se encargó de quebrar marcas y derrotar caminos indómitos siempre con el mismo aliado al volante, el piloto francés Romain Dumas. Este binomio acaba de sumar a sus alforjas el ascenso, a toda velocidad, en el cerro Tianmen, en China, una tradicional montaña cuyo nombre, en castellano, es Puertas del Cielo.

Dos motores, uno en cada eje; 680 caballos de potencia, una velocidad máxima comprobada en pista hasta el momento de 270 kilómetros por hora y la capacidad de acelerar de 0 a 100 km/h en 2,25 segundos. Son los tips de performance más salientes de un auto, el primero eléctrico producido por Volkswagen, que por el momento se anota plusmarcas en solitario, batiendo tiempos y derrotando topografía pero sin competir cuerpo a cuerpo con otros autos, dado que aún no se homologó una categoría de carreras de esta clase de autos eléctricos, como sí ya sucede con los monopostos de la Fórmula E, en la que incluso VW está por ingresar en la siguiente temporada.

El piloto francés Romain Dumas celebra el récord alcanzado en China (Prensa Volkswagen)
El piloto francés Romain Dumas celebra el récord alcanzado en China (Prensa Volkswagen)

Tianmen es, en el alfabeto chino, Puertas del Cielo. Este cerro es conocido como una de las montañas más bellas del mundo, y por ende un sitio obligado de visita cuando se pasa por China, que se caracteriza por las 99 curvas, muchas de ellas muy pronunciadas y con cornisa a sus costados, que marcan su ascenso. Allí se completó el último récord del ID.R, al haber recorrido esos 11 kilómetros de camino en un tiempo de 7:38.585. Es la primera vez que se intenta una marca de velocidad en esta carretera. Y se la consiguió.

En esta ruta de doble mano, concluida en 2006 y al cabo de ocho años de construcción, tiene como destino final la llamada “Puerta del Cielo”, una suerte de ventana generada por la erosión en la roca de 131 metros de altura. Allí no se llega por ruta alguna, y es por ello que el ID.R quedó a los pies de semejante majestuosidad: en los últimos metros sólo se accede a través de 999 escalones montados en una inclinación empinada de 45 grados.

En el ascenso, Dumas aceleró el ID.R a una velocidad máxima de 230 km/h, aunque en algunas ocasiones tuvo que transitar muy despacio, dada la complejidad de las curvas. De hecho, la 88, con un radio de solo unos seis metros y un ancho de vía de entre cinco y seis metros, es un diminuto desfiladero que no se puede recorrer a una velocidad de más de 25 km/h.

El prototipo alemán en Nürburgring. Allí alcanzó su velocidad máxima, de 270 kilómetros por hora (Prensa Volkswagen)
El prototipo alemán en Nürburgring. Allí alcanzó su velocidad máxima, de 270 kilómetros por hora (Prensa Volkswagen)

En junio de este año, este miso auto se había enfrentado a otro fuerte desafío: derrotar el trazado largo de Nürburgring, en Alemania, que tiene una extensión cercana a los 21 kilómetros y se lo conoce como Infierno Verde por la espesa vegetación que lo acompaña al costado de su angosta cinta asfáltica. Y no sólo venció al circuito sino que quebró el récord para autos eléctricos, que estaba en manos del deportivo coreano Nio EP9 desde mayo de 2017.

El ID.R, siempre con Romain Dumas en la conducción, recorrió los 20,8 kilómetros del trazado en 6′05″336, cuando el auto asiático lo había conseguido con un tiempo 40 segundos superior. Fue aquí donde llegó a la máxima velocidad que se le haya conocido a este auto, de 270 kilómetros por hora. Claro que ese tiempo está lejos del récord absoluto en Nürburgring, establecido por un Porsche, el 919 Hybrid Evo, un bólido que tiene casi 1200 caballos gracias a la combinación de un motor de combustión y otro eléctrico, que en 2018 dejó en los cronómetros un tiempo de cinco minutos y 19 segundos.

En el festival de velocidad de Goodwood, Inglaterra, fue el primer auto en bajar los 40 segundos al trazado (Prensa Volkswagen)
En el festival de velocidad de Goodwood, Inglaterra, fue el primer auto en bajar los 40 segundos al trazado (Prensa Volkswagen)

Un mes más tarde, en julio de este mismo año, el binomio ID.R-Dumas deslumbró en el tradicional Festival de la Velocidad en Goodwood, Inglaterra, al convertirse en el auto más rápido que haya circulado en el trazado de 1,86 kilómetros al bajar la barrera de los 40 segundos: lo recorrieron en 39,9 s, gracias a una versión Sprint del vehículo que fue desarrollada para lograr reducir el peso del modelo.

El VW ID.R se acredita otra marca en una trepada de montaña, en la que fue su gran aparición ante los ojos del mundo. Lo hizo en la trepada de Pikes Peak, una ruta famosa ubicada en Colorado Springs, Estados Unidos. En ese camino, el francés Sebastian Loëb, al volante de un Peugeot 208 T16 de rally, se había adueñado del récord con un tiempo de 8:13:878 para los 19,983 kilómetros de extensión de la ruta. Hasta que en junio de 2018 aparecieron Dumas y el ID.R para pulverizar dicha marca: 7:57:148, con una velocidad máxima de 240 km/h.

En esa primera aparición lució el número 94 en sus pontones, representativos de las letras I (novena del alfabeto) y D (cuarta), la sigla que acompañará a los modelos eléctricos de producción de Volkswagen. De hecho, una de las estrellas del Salón de Frankfurt de este año es el ID.3, el mediano compacto con el que la marca alemana se mete de lleno en la competencia de los motores enchufables.

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