Reseña de 'Godzilla Minus Zero': más destrucción y un nuevo enemigo

Reportajes Especiales - Lifestyle

Imagen WFYECSV66BHN3EEQBHVXNG5YQI
Guardar

Retomando la impactante estética de su antecesora, "Godzilla Minus One", el director Takashi Yamazaki trae de regreso al querido pero destructivo monstruo japonés en una historia poco cohesiva.

Al igual que la franquicia, la regeneración y la transformación son las principales preocupaciones de Godzilla Minus Zero de Takashi Yamazaki, una continuación visualmente alucinante y narrativamente indisciplinada de su película de 2023, Godzilla Minus One.

PUBLICIDAD

Esa película ganó el premio de la Academia a mejores efectos visuales, por lo que sabemos que Yamazaki puede deslumbrar. Esta vez, sin embargo, el espectáculo silencia la sustancia mientras continúa las aventuras de la joven familia Shikishima en 1949, dos años después de los ataques aterradores de la primera película. Koichi Shikishima (Ryunosuke Kamiki), su esposa, Noriko (Minami Hamabe), y su hija adoptiva, Akiko (Sae Nagatani), están, como todos los demás, esforzándose por reconstruir sus vidas. Noriko ahora usa un parche sobre un ojo dañado por el monstruo --el único recordatorio visible de lesiones que debieron haber sido fatales.

La improbable sobrevivencia de Noriko anuncia la idea más intrigante y potencialmente fértil de la película cuando un médico (Jun Kunimura) investiga la posibilidad de que las células de Godzilla tengan la capacidad de afectar la biología humana. Desafortunadamente, esta inmersión en el horror corporal permanece en gran parte sin desarrollar --un probable adelanto para futuras secuelas-- y mal explicada en una trama con demasiados cabos sueltos. En otro, un puñado de soldados estadounidenses insinúa oscuramente una agenda que nunca se explica, y las emocionantes teorías de una genio de la meteorología (Masami Nagasawa), quien cree que la actividad de los monstruos en Japón está relacionada con el clima, son dejadas de lado sumariamente. Sus ideas son frustrantemente vagas pero, al igual que la conexión de Noriko con Godzilla, parecen ser convertidas en armas con demasiada facilidad cuando su rostro escamoso asoma sobre el horizonte una vez más.

PUBLICIDAD

Esta vez, no está solo. Conocemos a la nueva criatura, Ghidora --un dragón volador de posible procedencia alienígena que escupe relámpagos y regenera cabezas como una Hidra demente-- a escasos minutos de iniciada la película mientras arrasa con un pueblo y sus habitantes despavoridos. La secuencia es, como varias en la película, virtuosa y de un ritmo vertiginoso; sin embargo, es el tono desesperanzador y cargado de fatalidad de la cinta lo que estremece.

[Video: Watch on YouTube.]

Esto tiene menos que ver con la familia al centro de la trama, cuyas dinámicas melodramáticas eventualmente llegan a cansar, que con los recuerdos torturados del científico Murakami (Min Tanaka). En escenas retrospectivas espectrales y de ensueño (conmovedoramente plasmadas por el director de fotografía Kozo Shibasaki), él recuerda la pérdida de su esposa, hija y nieto en el ataque nuclear a Hiroshima. Estas secciones tienen un poder sombrío y gélido que amortigua la euforia de las peripecias de la cinta de monstruos, pero combina a la perfección con la fantasía de venganza secretamente latente de Murakami --la imagen más impactante y temáticamente audaz de la película-- contra la nación a la que considera responsable de su dolor.

"¿Quién hubiera pensado que nos alegraría ver aviones estadounidenses?", comenta un personaje cuando se entregan las máquinas para ayudar a combatir a las bestias, pero la película está tan inmersa en el trauma histórico que no puede permitirse hacer bromas con más de la mitad de su corazón. Desde hace más de 70 años, Godzilla ha caminado pesadamente por nuestras pantallas, una pesadilla nietzscheana --lo que no lo mata solo lo hace más fuerte-- y una potente alegoría de posguerra de los peligros de la vida real. Como tal, el bruto espinoso siempre ha tenido una intensidad conmovedora que esta nueva película honra de maneras inesperadas. En una trama que hace sonar silenciosamente múltiples alarmas --armas biológicas, cambio climático, alianzas globales cambiantes--, Godzilla Minus Zero nos da un monstruo nuevamente agobiado con el peso de representar más amenazas de las que tal vez incluso él pueda cargar cómodamente.

Godzilla Minus ZeroClasificación R por infraestructura pulverizada y humanos golpeados. En japonés, con subtítulos. Duración: 2 horas 15 minutos. En cines.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD