
Jeffrey Archer, autor británico de novelas superventas, político, filántropo, deportista y exconvicto, cuya trayectoria osciló entre los logros y el descrédito y que durante décadas despertó la fascinación del público con relatos sensacionalistas --tanto ficticios como autobiográficos-- sobre la ambición, la autopromoción, la mala conducta y el escándalo, murió el lunes en su casa de Londres. Tenía 86 años.
Su editorial, HarperCollins, anunció su muerte en un comunicado. La publicación de su última novela, Adam and Eve, sobre los destinos entrelazados de la clase alta y la gente humilde, estaba programada para el martes.
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Sus novelas de suspenso y sagas sobre los ricos y poderosos vendieron cientos de millones de ejemplares en todo el mundo. Entre las pinturas que decoraban su apartamento de Londres con vista al Támesis había obras de Monet y Picasso.
Como anfitrión, se hizo conocido por las fiestas anuales en las que a las celebridades que asistían se les servía champán Krug de primera calidad junto con un modesto pastel de carne. También tenía casas en Mallorca y en el pueblo de Grantchester a las afueras de Cambridge, Inglaterra, donde adquirió la Old Vicarage, una casa parroquial del siglo XVII que alguna vez fue el hogar del poeta Rupert Brooke. De manera habitual se solía informar que tomaba prestadas las casas en el extranjero de amigos y conocidos adinerados para escribir los múltiples primeros borradores de sus novelas.
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Durante su etapa como político --tanto como miembro de la Cámara de los Comunes, elegida por voto popular, como segundo al mando del Partido Conservador de Margaret Thatcher-- mostró un deseo apenas disimulado de llegar al cargo más alto. Gracias a sus amistades y alianzas terminó por conseguir un escaño en la Cámara de los Lores, no electa, con el título de barón Archer de Weston-super-Mare, la ciudad del suroeste de Inglaterra donde pasó su infancia.
Archer, un Houdini de la política, sobrevivió a numerosos reveses, incluida una condena por perjurio en 2001, cuando fue declarado culpable de falsificar diarios y urdir una historia para ganar un juicio en el que se determinaba si había tenido relaciones sexuales con una prostituta a quien le pagó para que guardara silencio.
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En una ocasión dijo que la política había sido su primera opción de carrera. Sin embargo, fue con sus más de 40 libros que amasó su riqueza, empezando por una novela titulada Ni un centavo más, ni un centavo menos, publicada en 1976 después de haber perdido su fortuna personal debido a una estafa y dejado su escaño como legislador. "Estaba tan decaído que habría vendido bolsos Gucci falsos en las esquinas", dijo a The Chicago Tribune. "Cuando pierdes un millón de dólares, da igual que hubieras perdido cien millones de dólares".
Archer era un exagente de relaciones públicas que comenzó a escribir novelas de suspenso y descubrió que tenía una habilidad instintiva para las escenas de acción ágil que conectaban con los lectores. "De donde vengo, en el West Country, decimos: 'Cuéntales una buena historia, cariño, y haz que sigan pasando las páginas; no te irá nada mal'", explicó.
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Su primera novela publicada contaba la historia de cuatro hombres que se unieron para defraudar a un estafador que les había robado un millón de dólares a cada uno. Al igual que las obras que seguirían, esta recibió críticas condescendientes de algunos escritores con credenciales literarias más prestigiosas y cuentas bancarias más modestas. Archer se describía como un narrador, una cualidad que presentaba como algo poco común y motivo de resentimiento.
"Los narradores son muy raros, pero provocan mucha envidia", dijo Archer en una entrevista con su colega autor, Anthony Horowitz, para The Sunday Telegraph Magazine en 2011. "Los que sobreviven son narradores".
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La entrevista evocó algunas de las ambigüedades y pasiones que rodeaban la obra de Archer, que se basaba en temas como el poder, la rivalidad, la ambición y la codicia.
"Estoy dolorosamente consciente de que de los dos escritores en la sala solo uno tiene un Monet original en la pared", escribió Horowitz, refiriéndose a la ubicación de la entrevista en el apartamento de su entrevistado. Observó que la novela de 1979 de Archer, Kane y Abel, que ha vendido más de 50 millones de ejemplares desde su publicación, ayudó a financiar su colección de arte.
"No creo que Jeffrey intente desprestigiarme deliberadamente --escribió Horowitz--, pero sí parece tener una extraña reacción que se manifiesta como un afán de querer quedar por encima de los demás".
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Kane y Abel marcó el comienzo de una de las tramas recurrentes de Archer: la lucha para pasar de la pobreza a la riqueza. En este caso, los dos personajes principales eran Abel Rosnovski, nacido en la miseria en un bosque en Polonia, que se convierte en un rico hotelero en Estados Unidos y su archirrival, William Kane, nacido el mismo día pero a miles de kilómetros de distancia como el heredero de una acaudalada familia de banqueros en Nueva York.
Archer prestó especial atención a las ventas de sus libros en Estados Unidos y llegó al extremo de reescribir algunos de ellos específicamente para el mercado estadounidense.
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Según una biografía no autorizada de Archer, Stranger Than Fiction (1995), del periodista británico Michael Crick, este se sentía más identificado con los aspectos del espectáculo de la vida pública estadounidense y una vez dijo: "Si naciera hoy y quisiera dedicarme a la política, querría nacer en Estados Unidos".
Sin embargo, en años posteriores ofreció una visión menos halagadora de los estadounidenses en comentarios que recordaban su reputación de desatinos y de hablar sin tapujos. Durante la campaña electoral presidencial de 2024 en Estados Unidos, por ejemplo, dijo a The Daily Telegraph que creía que Donald Trump ganaría porque "tres cuartas partes de los estadounidenses no son inteligentes".
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Jeffrey Howard Archer nació en Londres el 15 de abril de 1940 y creció en Weston-super-Mare. Su madre era Lola (Cook) Archer, una periodista que tenía una columna en un periódico local; él la describía como una mujer que prácticamente "no tenía un centavo".
Archer dio versiones contradictorias sobre su padre, William, quien era 40 años mayor que su madre. A veces se refería a él como un "impresor"; según algunas versiones era un bígamo y un estafador. En cualquier caso, no estuvo muy presente en la vida de su hijo y murió cuando este tenía 11 años.
Archer estudió con una beca en una escuela del condado de Somerset y la dejó con pocas credenciales académicas para recibir capacitación policial y militar. Dio clases de educación física en una escuela del sureste y, en 1963, comenzó a estudiar para obtener un diploma en educación en la Universidad de Oxford, donde estuvo vinculado con Brasenose College.
En Oxford, mostró aptitud para el atletismo como velocista y corredor de vallas --corriendo tanto para la universidad como para su país-- y para la filantropía, recaudando fondos en nombre de la organización sin fines de lucro Oxfam. Una fotografía de la época lo mostraba con los Beatles, a cuyos miembros había convencido de respaldar una campaña visitando el Brasenose College. Al baterista, Ringo Starr, se le citó ampliamente describiéndolo como "un tipo muy agradable, pero de esos que embotellarían tu orina para venderla". Archer se dedicó a las relaciones públicas y a la recaudación de fondos, y en 1966 se casó con Mary Weeden, una estudiante de química de Oxford. Además de su esposa, quien se convirtió en profesora de química en la Universidad de Cambridge, le sobreviven dos hijos, William y James, y cinco nietos.
Archer comenzó una carrera política como miembro del Partido Conservador del Consejo del Gran Londres de 1967 a 1970. Se convirtió en uno de los legisladores más jóvenes en la Cámara de los Comunes en 1969, a la edad de 29 años, al ganar una elección especial para el distrito de Louth en el este de Inglaterra.
Mientras era miembro del Parlamento, fue estafado en una importante inversión en una empresa canadiense llamada Aquablast y quedó con deudas de alrededor de 500.000 libras, equivalentes a varios millones en poder adquisitivo actual. Dejó su escaño en el Parlamento en lugar de competir en las elecciones nacionales de 1974.
"Había empezado a creer que todo lo que hacía estaba destinado a ser un éxito", dijo más tarde al Times de Londres. "La caída me demostró que no era un dios. Era un mortal normal, muy capaz de quedar como un completo idiota, lo cual hice".
En 1985, se convirtió en vicepresidente del Partido Conservador, un cargo de alto perfil no electo. Entre la década de 1980 y principios de la década de 2000 escribió tres obras de teatro que recibieron críticas mixtas. Tal era su fascinación con el escenario que, en 1988, adquirió una participación mayoritaria en un teatro de Londres.
En sus libros, Archer mostró predilección por las series de novelas de varios volúmenes que giraban en torno a personajes centrales, como los siete libros de Las crónicas de Clifton que relatan la vida y trayectoria de Harry Clifton, el hijo de un trabajador portuario en el suroeste de Inglaterra, y una serie de libros igualmente ambiciosa, como Ojo por ojo (2024), que sigue la carrera de un detective de Scotland Yard llamado William Warwick. Incluso en la no ficción, Archer convirtió dos años pasados en prisión por perjurio en unas memorias de tres volúmenes tituladas Diario de la cárcel.
Su condena de prisión tuvo su origen en un caso de 1987, cuando Archer presentó una demanda por difamación contra el tabloide Daily Star luego de que este informara que él había tenido relaciones sexuales con una prostituta llamada Monica Coghlan. El juez, Bernard Caulfield, describió a la esposa de Archer, Mary, como una mujer que desprendía "elegancia" y "fragancia", y se preguntó si el escritor habría necesitado "sexo frío, sin amor y con condón en una habitación de hotel de mala muerte". Archer ganó el caso y recibió 500.000 libras como indemnización.
En 1992, con el apoyo de partidarios conservadores que incluían a la ex primera ministra Margaret Thatcher y al primer ministro John Major, fue ennoblecido como Lord Archer. En 1999, se convirtió en el candidato conservador en las elecciones para elegir alcalde de Londres a pesar de las acusaciones, nunca probadas, de que había usado información privilegiada en un acuerdo para comprar acciones de Anglia Television cinco años antes.
Sin embargo, antes de que la votación se llevara a cabo, otro periódico, The News of the World, informó sobre acusaciones de que Archer había cometido perjurio en el juicio por difamación original en 1987, obligándolo a retirarse de la contienda por la alcaldía.
Esos cargos fueron a juicio en septiembre de 2000, y en julio de 2001, se le impuso una pena de cuatro años de cárcel por perjurio y obstrucción de la justicia. Después de dos años en varias instituciones penitenciarias, fue puesto en libertad y retomó su carrera como escritor prolífico. Conservó su título y se retiró de la Cámara de los Lores en 2024.
Alan Cowell tuvo una larga carrera como corresponsal del Times en África, Medio Oriente y Europa.
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