
IRBIL, Irak — En 2010, el presidente sirio Bashar al Asad le pidió al presidente Barack Obama en una carta privada que patrocinara nuevas charlas de paz entre Siria e Israel, una iniciativa que se ha convertido en una quimera diplomática para varios mandatarios estadounidenses.
El principal objetivo era discutir el control de los Altos del Golán, un estratégico altiplano rocoso en el punto de tensión donde se unen los Estados modernos de Siria, Israel, Jordania y el Líbano y del que Israel se apoderó en la guerra de los Seis Días de 1967.
Las charlas nunca se organizaron, y en 2011 estalló una guerra civil que destruyó a Siria y reconfiguró el orden regional a tal punto que, cuando el presidente Donald Trump hizo un llamado el jueves 21 de marzo a favor de que Estados Unidos reconociera la soberanía israelí en el Golán, el cambio fue recibido con indiferencia en todo el mundo árabe.
Actualmente, los países del golfo están más interesados en asociarse con Israel en contra de Irán que en defender ideas abstractas de dignidad árabe, y el malestar y los problemas económicos han dejado a otros países árabes más preocupados con sus asuntos domésticos.
"El Golán siempre se consideró el tesoro que Israel cedería para obtener la paz con Siria, y ahora la paz no importa, Siria no importa y quizá Siria no existe en la mesa de negociaciones como el propietario legítimo de esas tierras", dijo Kareem Sakka, editor en jefe de Raseef22, un sitio árabe de noticias.
Los Altos del Golán son una zona sorprendentemente hermosa y estratégica que le da a quien la controle una ventaja militar evidente respecto de la región circundante. Las fuerzas militares sirias solían bombardear Galilea, e Israel la tomó como un activo estratégico que consideraba necesario para su propia seguridad, por lo que desplazó a decenas de miles de habitantes árabes de la zona durante el proceso.

Fue un golpe doloroso para los árabes, que consideraban la ocupación israelí como otro ejemplo de un orden internacional que no pudo imponer sus propias reglas. Siria lanzó un intento fallido para recuperar la zona en la guerra de 1973, que terminó con un armisticio que trajo a observadores internacionales pero dejó la mayor parte del territorio bajo control israelí.
En 1981, Israel anexó de manera efectiva el territorio, una decisión rechazada por una resolución Consejo de Seguridad de la ONU con base en el principio de que "la adquisición de territorios mediante la fuerza es inadmisible".
"La decisión israelí de imponer sus leyes, jurisdicción y administración en los Altos del Golán sirios ocupados, es nula y no tiene efecto legal internacional", decía la resolución.
No obstante, había poco que hacer para aplicarla, y denunciar la ocupación se convirtió en punto de conversación esencial para el presidente Hafez al Assad, el padre del presidente actual. En un país donde toda la actividad política tiene que aprobarse, los mítines a favor el Golán eran comunes y los niños de edad escolar aprendían consignas a favor de su liberación.
A pesar de esto, a menudo siguió siendo la pieza olvidada de los "territorios ocupados". El Sinaí volvió a Egipto como parte de un acuerdo de paz, y el destino de Cisjordania y Gaza se volvió el enfoque de las charlas de paz entre Israel y los palestinos.

Varios presidentes estadounidenses intentaron revivir las charlas de paz entre Siria e Israel, lo cual culminó con el esfuerzo de Obama y John Kerry, su secretario de Estado. Pero la guerra civil siria cambió todo. Con todos sus recursos dedicados a vencer a los rebeldes y a los grupos yihadistas, el gobierno sirio dejó que el Golán cayera en su lista de prioridades. Conforme la guerra erosionaba el Estado sirio, Israel estableció relaciones discretas con los rebeldes cerca del Golán, y trajo a algunos a Israel para que recibieran atención médica.
La brutalidad de Assad lo ha dejado con pocos miembros de la región que estén dispuestos a ponerse de su lado en un asunto de ley internacional, dijo Hussein Ibish, académico residente sénior en el Arab Gulf States Institute en Washington.
"Cuando la sociedad piense en Siria estará más preocupada por la muerte y el sufrimiento que con la pérdida oficial de algo que ya habían perdido hace mucho tiempo", comentó.
Sin embargo, el reconocimiento de Trump de la toma de las tierras de un Estado por parte de otro podría hacer más difícil que Estados Unidos ejerza presión cuando los líderes autoritarios ejecuten apropiaciones de territorios.
"Las ideas del orden internacional y la ley internacional recibirán un gran golpe aquí", dijo Ibish. "Ahora mismo, ¿qué le diríamos a Saddam Hussein en Kuwait? 'No queremos que estés allá'. '¿Basados en qué?'".
Copyright: 2019 New York Times News Service
Últimas Noticias
Alexa Torres y Manuela Gómez se dijeron de todo en ‘La casa de los famosos Colombia’: terminó la alianza de las “Chicas Tormenta”
Las tensiones crecientes dentro de la casa llevan a una fragmentación de las estrategias colectivas, mientras el interés del público se dispara ante la incertidumbre sobre el destino de los últimos competidores

Hernán Barcos podría quedarse sin DT: pese a ser el goleador, FC Cajamarca sumó su tercera derrota al hilo en Liga 1 2026
El ‘Pirata’ volvió a marcar, pero su equipo tropezó ante Comerciantes Unidos y se hundió más en la tabla de posiciones del Torneo Apertura

El piloto de Alpine que ayudará a Franco Colapinto y Pierre Gasly en el GP de China de la Fórmula 1
Gabriele Mini, corredor de la academia del equipo, estará a cargo de manejar el simulador para buscar herramientas que maximicen el rendimiento del monoplaza

Temblor en Veracruz: se registra sismo de 4.0 en Sayula de Alemán
Los datos preliminares del sismo fueron proporcionados inmediatamente por el Servicio Sismológico Nacional

