La “Piedra del Diablo” en Barrios Altos: una marca del ángel caído que no pudo enfrentar al Señor de los Milagros

Es una de las leyendas urbanas más populares que aún mantiene viva el tradicional distrito de Barrios Altos, donde lo incógnito fue convertido en una apreciación del bien contra el mal.

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La leyenda urbana del diablo,
La leyenda urbana del diablo, su piedra y un encuentro en Barrios Altos. (Lima, la única)

Con la fundación de Lima, a cargo del conquistador español Francisco Pizarro, los peruanos seleccionaron este escenario del país para iniciar sus planes de vida, viendo oportunidades para crecer económicamente ya que lo que la Ciudad de los Reyes se convirtió en el principal núcleo de abastecimiento de productos de primera necesidad.

Más de una historia se ha vivido en las principales calles del Centro Histórico, las cuales aún conservan aquellos vestigios de los primeros hombres y mujeres que se ubicaron con sus familias.

En el corazón de la metrópoli, y no muy lejos del concurrido Mercado Central, se dio vida a una de las leyendas más importantes que marcaron los primeros años de los tiempos coloniales. Este relato fantástico tiene su nacimiento en uno de los distritos más tradicionales, Barrios Altos.

La Piedra del Diablo

Esta narración puede que haya causado dudas entre los más escépticos, aquellos que han logrado ver de cerca uno de los objetos más misteriosos que aún posan en una de las calles de la capital. De una forma única con un orificio prominente, así se muestra la Piedra del Diablo, nombre que recibió por el misterioso relato que intenta dar una explicación a su formación.

Placa que indica dónde está
Placa que indica dónde está la calle Peña Horadada. (Lima, la única)

Una leyenda que perdura en el tiempo

En medio de una de las manifestaciones religiosas más concurridas por los limeños, una presencia diabólica apareció en el distrito histórico. Esa zona no era un terreno nuevo por explorar, ya que fue el primero que eligió este ángel rebelado contra Dios para aterrar a todo aquel que se cruzara en su camino. Este se creía el ser más espeluznante, considerándose un ente digno de temer.

Durante su casería de víctimas, se topó con una procesión que llevaba en andas al santísimo, el cual estaba rodeado de fieles que en el silencio lo contemplaban.

Al presenciar su poder divino, pensó rápidamente en cómo esconderse. Se encontró en medio de un laberinto sin salida. Su ira causó que se encendiera en llamas y tropezara con una peña enorme que estaba unida a una pared. Al notar que su tamaño era casi colosal para él, solo atinó a horadarla, creando un hueco que atravesó para continuar con su escapatoria.

Las tradiciones de la Lima
Las tradiciones de la Lima de antaño siguen vigentes entre sus habitantes. (Lima, la única)

Un suspiro con eco

La narración popular detalla que el espíritu sobrenatural lanzó a todo pulmón un suspiro que hizo retumbar a toda la capital.

Aunque no hay una fecha precisa que nos oriente al génesis de esta curiosa historia, hasta la fecha muchos de los vecinos que residen en esta zona de antaño manifiestan que en algunas noches se suelen escuchar algunos suspiros “capaces de hacer temblar a las piedras”.

El misterioso caso detallado se le acuñó al escritor Ricardo Palma, conocido por exponer el criollismo en sus “Tradiciones Peruanas”. Existe otra versión que entrega la autoría a don Arturo Montoya, quien escuchó este relato y lo plasmó en “Romancero de las Calles de Lima”, publicado en 1933.

Una foto actual de cómo
Una foto actual de cómo se ve la 'Piedra del diablo' ubicada en Barrios Altos. (Lima, la única)

Más que una leyenda

El portal Lima, la única explica que era común encontrar objetos de gran tamaño ubicados en las intersecciones, los cuales servían como una especia de ancla para sujetar a los caballos. Esto explicaría bien por qué hay un hueco en la piedra, la cual pudo servir para pasar las sogas y atar a los animales.

También hacen alusión a que esta roca de gran tamaño -el cual se ha tornado en una suerte de urinario público- cumplió la función de guardancantón, un “poste de piedra para resguardar de los carruajes las esquinas de los edificios”, según lo define la Real Academia Española.

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