Jair Bolsonaro, presidente de Brasil (Reuters)
Jair Bolsonaro, presidente de Brasil (Reuters)

SAN PABLO.- El presidente Jair Bolsonaro acababa de bajar, el viernes último, de su avión. Venía de Dallas, donde la Cámara de Comercio Brasileño-americana lo había premiado con el galardón de la "Personalidad del año". Poco después del aterrizaje, iría a provocar un hecho político de alta resonancia. Esta vez no se trató de declaraciones altisonantes, de su puño y letra, volcadas habitualmente por Twitter. Lo que ahora provocó el revuelo fue una carta de autor desconocido, que el presidente avaló y distribuyó en sus redes sociales.

En esa nota se afirma que Brasil "está disfuncional" y es "ingobernable"; aunque claro, exime al jefe de Estado de cualquier responsabilidad. Asegura que hasta ahora "el presidente no pudo hacer nada, no logró aprobar nada; intentó llevar adelante varias medidas, pero fracasó". Añade, entonces, que semejante impedimento fue culpa de las "corporaciones", sin mencionar cuáles. Concluye con una frase sugestiva, al decir que es preciso agradecer al gobernante quien logró demostrar, en menos de 6 meses, que "Brasil nunca fue, y tal vez nunca será, gobernado de acuerdo con los intereses de los electores".

Lo llamativo del caso es que el propio Bolsonaro presentó esa "nota" en las redes de WhatsApp que manejan sus asesores, como algo que hay que leer. El presidente escribió: "Un texto (el de la carta anónima) que cuanto menos es interesante. Para quien se preocupa de anticipar los hechos, su lectura es obligatoria". Y concluyó con un aviso todavía más sorprendente: "En Juiz de Fora tuve un presentimiento (de que algo malo le iba a pasar) y le avisé a mis custodios: esta es la última vez que estaré junto al pueblo. El sistema me va a matar". Vale recordar que el 6 de septiembre, día que estuvo en un acto en la ciudad del sur de Minas Gerais, Bolsonaro fue atacado por un hombre que lo apuñaló en el vientre y que casi lo lleva a la muerte. A continuación de ese recuerdo, Bolsonaro recomendó a sus seguidores que se tomen el tiempo necesario para la lectura del texto anónimo: "Léanlo y saquen sus conclusiones".

En los medios político se afirmó que el presidente utilizó la misiva sin firma para poner en escena los asuntos que están en ebullición en el país. Primero, colocó sobre espaldas ajenas su propia inactividad; segundo, dejó entrever que sus dificultades de concretar medidas son culpa del Congreso que no las vota; y tercero, que él enfrenta "corporaciones" con intereses "propios" y ajenos a los de la ciudadanía. Bolsonaro deja entrever sus objetivos en la respuesta que dio a la prensa brasileña, cuando esta indagó sobre las razones de ese posteo. Dijo a través de su portavoz: "Estoy haciendo un gran esfuerzo para gobernar Brasil. Desgraciadamente, son muchos los desafíos. Y el cambio en la forma de gobernar no agrada a aquellos grupos que en el pasado se beneficiaron de relaciones poco republicanas. Quiero contar con la sociedad para que juntos podamos revertir esta situación".

La "carta" anónima contiene varios párrafos alarmantes, que el presidente confirmó compartir. Dice: "En la hipótesis más probable, el gobierno será deshidratado hasta morir de inanición, con la victoria de las corporaciones, que siempre vencen". Subraya también: "En la peor de las hipótesis nos volveremos ingobernables". No le faltó una frase referida a la Argentina: "Basta mirar para la Argentina y Venezuela, para ver que la economía de estos países no es funcional".

El mundo político brasileño, y los medios nacionales, sintieron la estocada del presidente brasileño. Se afirma aquí que Bolsonaro buscó con esa declaración hecha por tercero, alentar a sus bases para que participen en forma masiva el próximo domingo 26 de mayo de la movilización a favor del gobierno. Esa manifestación tendrá como epicentro la denostación al Parlamento y al Supremo Tribunal Federal (la Corte). De este modo, sugieren parlamentarios y jueces consultados por la prensa local, el gobernante forzaría una radicalización del proceso político que podría beneficiarlo. A eso apuntarían los rumores que circularon en las redes, y en las máximas instancias del poder militar brasileño: que el presidente podría renunciar. Hay quienes hablan, sin embargo, de un escenario bien diferente en que podrían ser "cerrados" el Congreso y la Corte Suprema. En ese caso, afirman, se trataría de un "golpe". Antonio Carlos Magalhaes Neto, presidente del partido Demócratas (DEM), que representa la derecha tradicional, sostuvo: "No existe un gobierno ingobernable. El pueblo quiere ver compromiso, seriedad y trabajó" declaró.

Como comentario al pie de página vale decir que el autor del texto optó este sábado por dejar el anonimato. Se trata del analista bursátil Paulo Portinho, quien afirmó: "Solo quise describir lo que ocurre en Brasil".