
Una milicia alineada con el Gobierno de Etiopía afirmó este viernes que tomó el control total del aeropuerto Alula Aba Nega, cerca de Mekelle, la capital de Tigray, mientras las fuerzas federales avanzaron sobre esa región y la escalada militar derivó en la ruptura de relaciones diplomáticas con Eritrea y en nuevas fricciones con Egipto.
La Fuerza de Paz de Tigray sostuvo en un mensaje difundido en redes sociales que ocupó la terminal aérea, situada a unos 10 kilómetros de Mekelle. Esas afirmaciones no pudieron verificarse de forma independiente debido a las restricciones de acceso para la prensa y a los cortes de telefonía e internet en el norte del país.
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La ofensiva de las fuerzas federales y sus aliados se dirigió hacia Mekelle por tres ejes, después de que los combates se reanudaron la semana pasada en Tigray y se extendieron a las regiones vecinas de Afar y Amhara. Residentes de la zona informaron que las tropas gubernamentales se aproximaron a la capital regional, mientras una milicia progubernamental también afirmó que tomó Milazat, una localidad ubicada a 20 kilómetros al sureste de la ciudad.
El presidente del Frente de Liberación Popular de Tigray (TPLF), Debretsion Gebremichael, reconoció que las fuerzas federales ocuparon partes de Tigray, aunque sostuvo que sus combatientes responderían “a su debido tiempo”. En un video difundido el jueves, el dirigente afirmó que “la guerra es regional y es una guerra para controlar el mar Rojo”.
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El nuevo ciclo de enfrentamientos comenzó después de que el TPLF y otros seis movimientos armados y políticos anunciaron, el 20 de septiembre, una alianza con el objetivo de apartar del poder al Gobierno del primer ministro Abiy Ahmed e instalar una administración transitoria inclusiva. Entre los grupos que integraron esa coalición figuró la milicia Fano, originaria de Amhara.
Las autoridades de Adís Abeba acusaron a Eritrea de respaldar a la alianza rebelde, una denuncia que Asmara rechazó. Un comandante de una milicia que combatió en Tigray aseguró que soldados eritreos participaron en el frente, aunque esa versión tampoco contó con una verificación independiente.
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La tensión política entre ambos países desembocó el jueves en la expulsión de 10 diplomáticos eritreos y el cierre de la embajada etíope en Asmara. Etiopía acusó a los representantes de realizar actividades contra la seguridad nacional y les dio 48 horas para abandonar el país.
La ruptura representó un retroceso frente al acercamiento de 2018, cuando Abiy restableció las relaciones con Asmara luego de dos décadas de hostilidad. La reapertura de la frontera permitió entonces el reencuentro de familias separadas y contribuyó a que el primer ministro etíope recibiera el Premio Nobel de la Paz en 2019.
Al mismo tiempo, los dos países combatieron como aliados durante la guerra de Tigray entre 2020 y 2022, cuando tropas eritreas se sumaron al Ejército federal etíope contra el TPLF. El conflicto terminó con un acuerdo de paz en 2022, después de una guerra que, según una estimación previa de un mediador de la Unión Africana, dejó unas 600.000 muertes.
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(Con información de AFP)
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