
La India prepara una misión para recuperar del Everest el cadáver de un alpinista conocido desde hace casi 30 años como “Green Boots”, luego de que documentos oficiales lo identificaran como un soldado indio, según informó The Guardian.
El operativo apunta a bajar el cuerpo desde la llamada “zona de la muerte” y trasladarlo a Delhi antes de octubre. El plan oficial lo identifica como Dorje Morup, y no como Tsewang Paljor, el nombre que durante años se asoció al cadáver sin confirmación definitiva.
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Según una licitación consultada por The Guardian, las autoridades indias planean bajar el cuerpo del Monte Everest entre junio y octubre. El pliego establece la recuperación del cadáver y afirma que la identificación de Morup quedó confirmada en una verificación previa, aunque no explica cómo se hizo.
Alan Arnette, montañista estadounidense y analista del Everest, dijo al medio británico que ese cambio le resulta desconcertante: “Eso es una especie de misterio para mí, por qué de repente la identidad cambió”. También respaldó el intento de repatriación, aunque advirtió sobre la dureza de la tarea: “Me alegra que lo bajen, pero va a ser una tarea espantosa”.
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En 1996, Morup y Paljor integraban una expedición de la Policía Fronteriza Indo-Tibetana que buscaba un primer ascenso indio al Everest por la cara norte. Ambos murieron cerca de la cima ese mismo día junto con un tercer miembro del equipo, y ninguno logró bajar.
Cómo “Green Boots” se convirtió en un símbolo del Everest
Durante décadas, “Green Boots” quedó fijado en la historia del Everest como una referencia para generaciones de escaladores. El apodo surgió por sus botas Koflach de color verde lima. El cuerpo se encuentra en una pequeña cueva de piedra caliza, en la ruta de la arista noreste. Está a unos 8.500 metros sobre el nivel del mar y a 350 metros de la cumbre.
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Acurrucado como si durmiera, vestido con equipo de montaña y con un forro polar rojo sobre el rostro, el cadáver se convirtió en una marca de paso para quienes suben los 8.848 metros del Everest. Muchos montañistas avisaban por radio al campamento base cuando llegaban a “Green Boots”, y otros se detenían junto al cuerpo para descansar o buscar resguardo.

Tshiring Jangbu Sherpa, fundador de Everest Sherpa Expedition, relató a The Guardian que se topó con el cuerpo en 2006 durante su primera cumbre por la cara norte. “Cuando lo toqué, aparté un poco la nieve. Entonces vi por completo a Green Boots acostado debajo de esa nieve”, recordó.
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El caso también arrastra el peso de una montaña donde permanecen unos 200 cuerpos. Las familias suelen preguntar por la posibilidad de recuperarlos, pero bajar a los cadáveres suele ser demasiado difícil o demasiado caro, y los helicópteros no pueden operar con seguridad a esas altitudes.
Las exigencias y el costo de bajar un cuerpo desde la “zona de la muerte”
La misión prevista por India exige un equipo especializado con al menos seis sherpas, guías de alta montaña del Himalaya, que hayan alcanzado la cumbre del Everest varias veces. El contrato también obliga a aportar pruebas de la operación y a llevar el cuerpo a Delhi antes de octubre.
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El documento, según The Guardian, no explica por qué las autoridades decidieron actuar ahora. Sí establece que la operación debe desarrollarse dentro de esos meses. La empresa nepalí Makalu Adventure calculó que el trabajo completo podría demorar 40 días. También advirtió que el monzón, la temporada de lluvias que afecta la región, puede traer nevadas más intensas y complicar la recuperación durante ese período.

Arnette estimó que un equipo pediría alrededor de USD 150.000 para ejecutar la expedición. Esa cifra resume solo una parte del desafío, porque el operativo exige personal muy experimentado en una zona donde cualquier movimiento consume un esfuerzo extremo.
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Riesgo extremo y dilemas para recuperar cuerpos en el Everest
Por encima de los 8.000 metros, donde hay apenas un tercio del oxígeno disponible al nivel del mar, hasta las decisiones más simples pueden volverse más difíciles. Jangbu sostuvo que recuperar a “Green Boots” será una tarea ardua y peligrosa incluso para un grupo sherpa con experiencia.
Un cuerpo congelado con equipo de escalada puede pesar hasta 200 kilos, explicó. A eso se suman extremidades rígidas en ángulos incómodos, que vuelven agotador y riesgoso arrastrarlo o bajarlo por terreno rocoso y helado.
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El propio Jangbu dijo a The Guardian que a veces deben amputar una extremidad que “no podemos doblar”. Lo describió como una decisión dolorosa, pero señaló que en ciertas circunstancias no hay otra forma de avanzar.

Arnette añadió que ese trabajo también impone una carga cultural y emocional a los sherpas, en su mayoría budistas. “No creen en profanar cuerpos, ni siquiera en tocarlos”, expresó al medio.
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Guy Cotter, montañista neozelandés cuya empresa Adventure Consultants organiza expediciones en el Himalaya, coordinó en 1997 la recuperación en el Everest de otro escalador muerto el mismo año que Morup y Paljor. A su juicio, intentar bajar ahora a “Green Boots” es algo que habría tenido sentido mucho antes.
Durante los últimos 10 años circularon rumores no confirmados sobre un posible traslado o entierro del cuerpo. Arnette dijo a The Guardian que otros escaladores le aseguraron que Green Boots seguía en la cueva, en el mismo lugar de siempre.
Recuperar un cuerpo puede dar cierre a una familia, pero esa tarea pierde sentido si expone a otros a un peligro excesivo. En el Everest, esa tensión marca el límite de operaciones como la que India busca poner en marcha.
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