
Los animales de apoyo emocional ya no podrán vagar libremente por la cabina de los aviones de Southwest Airlines. La aerolínea informó que permitirá a los pasajeros llevar perros de servicio entrenados, pero que a partir del 1 de marzo ya no aceptará mascotas de apoyo.
Los clientes que quieran llevar un perro o un gato a bordo tendrán que pagar un recargo, y el animal deberá ir en un contenedor que quepa debajo del asiento del avión. No importa si el pasajero lo necesita para sobrellevar el estrés del vuelo.
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La medida se produce tras la decisión del Departamento de Transporte los Estados Unidos de revocar una normativa vigente desde hace años, que les impedía a las compañías aéreas prohibir a los animales que, según sus propietarios, les proporcionan apoyo emocional. Las aerolíneas decían que algunos pasajeros abusaban de esa posibilidad para evitar pagar tasas adicionales por llevar mascotas.

Southwest es la última de las seis mayores aerolíneas del país en cambiar su política sobre animales, tras la decisión del Departamento de Transporte. Antes lo habían hecho Delta, United, Alaska, JetBlue y American Airlines.
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La práctica de volar con una mascota como apoyo emocional había aumentado exponencialmente en los últimos años, con viajeros que buscaban abordar las aeronaves con todo tipo de ayudas no humanas para la salud mental: cerdos, loros, monos, patos, un pavo real, e incluso un caballo miniatura. Esto ha representado un desafío para las aerolíneas, presionadas por los defensores de la salud mental para no afectar a esos viajeros.
Pero el Departamento de Transporte consideró necesario intervenir ante el aumento de las perturbaciones a bordo por “especies inusuales” y animales que se comportan mal, “lo que ha erosionado la confianza del público en los animales de servicio legítimos”. Así, las autoridades determinaron en primer lugar que solo los perros podían ser utilizados. Pero no cualquier perro: únicamente los que pudieran calificar como “animales de servicio”.
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La norma define a un animal de servicio como “un perro entrenado individualmente para realizar un trabajo o tareas en beneficio de una persona con discapacidad”. Eso significa que las aerolíneas requerirán formularios del Departamento de Transporte que garanticen la salud y el entrenamiento del perro, y para los vuelos largos, que el perro esté capacitado para no orinar o defecar en la nave, “o para hacerlo de manera sanitaria”. Una persona que cumpla con estos requisitos puede traer hasta dos perros de servicio a bordo.
El problema es que muchos individuos que padecen ciertos trastornos mentales se apoyan en mascotas que no recibieron ningún entrenamiento para sobrellevar situaciones estresantes, como viajar en avión. Para muchos de ellos no serviría cualquier animal, sino aquel con el que desarrollaron un vínculo previo. Es probable que quienes están en esa situación traten de desafiar la medida en los tribunales.
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(Con información de AP y AFP)
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