El presidente Ali Bongo junto a su esposa, Sylvia Bongo (AP)
El presidente Ali Bongo junto a su esposa, Sylvia Bongo (AP)

Lo habitantes de Gabón hace tres semanas que no tienen presidente. Saben poco y nada de su actual estado y desconocen cuándo regresará.

Ali Bongo, de 59 años, viajó a Arabia Saudita para participar el 23 de octubre pasado en la cumbre Future Investment Initiative en Riad. Pero nunca apareció. Durante días, no hubo ninguna información sobre su ausencia y su paradero. Recién el 29 de octubre, un portavoz del gobierno de Gabón informó a la prensa de su país que el Presidente había sido internado en el Hospital King Faisal de la capital saudita debido a un cuadro de "intensa fatiga" por excesos de trabajo. "Se está sintiendo mejor" pero los médicos "le recomendaron descansar", agregó.

Enseguida comenzaron las especulaciones y las versiones. Un canal de TV de Camerún anunció que Bongo había muerto. La agencia Reuters dijo que había sufrido un paro cardíaco y estaba en cuidados intensivos, citando a fuentes médicas y diplomáticas.

Pasaron los días sin nueva información.

Recién el 8 de noviembre, la primera dama, Sylvia Bongo Ondimba, publicó un tuit en el que agradecía a los ciudadanos gaboneses por su apoyo y plegarias por la recuperación de su esposo, lo que dio vuelo a las especulaciones de que su estado de su salud era más grave de lo que se decía.

Finalmente, este lunes, otro portavoz del gobierno admitió que Bongo estuvo "seriamente enfermo", que sufrió "un sangrado que requirió cuidados médicos" pero que está en "una etapa de recuperación de todas sus funciones tras recibir la asistencia necesaria".

Ali Bongo
Ali Bongo

Los Bongo controlan el poder del país que integra la OPEC junto a las principales naciones petroleras desde hace más de medio siglo. Ali lo preside desde 2009, tras ganar ajustadamente elecciones especiales tras la muerte de su padre, Omar, que gobernó Gabón durante 42 años. Ali fue reelecto en 2016 por un nuevo período de siete años, a pesar de las denuncias de fraude.

El caso de Gabón replica el de otros países africanos, donde sus líderes suelen viajar a destinos lejanos para atender sus problemas de salud y la toda información al respecto se mantiene a resguardo.

El actual misterio sobre el real estado de salud del presidente trajo a la memoria de los gaboneses lo que ocurrió con su padre, que murió en España luego de semanas de rumores en los que el gobierno sostenía que estaba en perfecto estado de salud.

La semana pasada, el gobierno suspendió la publicación de un periódico que publicó que el país estaba "en piloto automático" y que próximamente podía elegirse un presidente interino.

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