Era hora pico el pasado 27 de febrero en la estación Ayazaga del metro de Estambul. La escalera mecánica que conduce al andén estaba rota y había un letrero que indicaba que no debía ser utilizada.

Sin embargo, en su apuro por llegar a destino, la multitud decidió usarla igual, como si fuera una escalera común. No parecía haber inconvenientes, hasta que los hubo.

Mehmet Ali Erik apenas llegó a dar un par de pasos cuando el mecanismo se activó súbitamente. Muchos de los que estaban parados sobre la estructura se tropezaron, tras perder el equilibrio por el inesperado movimiento.

Pero Erik se llevó la peor parte, ya que, inmediatamente después, se abrió un enorme agujero entre los escalones. Llegó a tomarse con una mano de la baranda, pero terminó cayendo.
El joven permaneció una hora atrapado, hasta que un equipo de bomberos lo rescató. Lo trasladaron al hospital con heridas leves, que le trataron sin inconvenientes.
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