Las masacres y crímenes más indignantes que conmocionaron a México en 2022

La ONG Causa en Común documentó 462 masacres cometidas en México hasta noviembre de 2022. El saldo fue de mil 796 personas fallecidas de manera violenta

Guardar
Google icon
Escena donde hombres armados abrieron fuego en dos bares, matando al menos a 10 personas, en Celaya. (Reuters)
Escena donde hombres armados abrieron fuego en dos bares, matando al menos a 10 personas, en Celaya. (Reuters)

“Las primeras planas de los periódicos reproducen, lisa y llanamente, lo que acontece en las plazas públicas y en los sótanos del país. No inventan, reflejan”, escribió el periodista Luis Hernández Navarro.

Desde hace tiempo la violencia en México se convirtió en algo rutinario, incluso cuando se muestra tal cual es, sin censura.

A lo largo del 2022 ocurrieron una infinidad de casos violentos en el país que estremecieron a la opinión pública.

En enero un interno del Cereso de San Miguel, Puebla, encontró en los contenedores de basura el cadáver de un bebé de tres meses que se habían robado del panteón civil de Iztapalapa, en la Ciudad de México.

PUBLICIDAD

El caso, que indignó a todo el país, destapó la existencia de un mercado negro de osamentas empleadas en rituales de brujería.

Cereso Colima
Centro de Reinserción Social de Colima. (Google Maps)

El 25 de enero se registró un motín carcelario al interior del Centro de Reinserción Social de Colima entre dos facciones del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG).

PUBLICIDAD

En los días siguientes las calles de Colima vivieron un estallido de violencia. Las autoridades llegaron a reportar 22 ejecuciones en seis días.

La madrugada del 5 de febrero los tripulantes de una camioneta tiraron una decena de cadáveres envueltos en cobijas y bolsas de plástico en la calle Pradiollo III, en el municipio de Fresnillo, Zacatecas. Ese mismo día aparecieron otros seis cuerpos colgados. Nueve reos perdieron la vida y varios más resultaron lesionados.

En el mismo mes un centenar de individuos armados llegaron de noche a Caborca, Sonora, y recorrieron la ciudad sin que nadie atendiera las llamadas de auxilio al 911, levantaron gente y dispararon contra varias casas.

El 27 de febrero, 17 hombres fueron alineados contra un pared y fusilados en San José de Gracia, Michoacán. Los sicarios se llevaron los cadáveres y todavía tuvieron tiempo de lavar la sangre con cloro. Pasaron casi tres horas antes de que las autoridades llegaran y encontrara solo algunos rastros de la violenta masacre —casquillos, agujeros de bala, un piso recién lavado, una bolsa con detergentes— y ni un solo cadáver.

Michoacán CJNG San José de Gracia (Foto: FGE-Michoacán)
Michoacán fue otra de las entidades a las que la violencia no dio respiro. (FGE-Michoacán)

El jueves 10 de marzo el presidente municipal de Aguililla, Michoacán, fue asesinado a bordo de la camioneta de su esposa por un sicario del CJNG al que testigos identificaron como Ricardo Carrillo, alias “El Alacrán”.

A finales de ese mes un grupo de 15 sicarios de la Familia Michoacana llegó a bordo de un camión de Sabritas con reporte de robo y abrieron fuego contra los asistentes a un palenque en el municipio de Zinapécuaro, en Michoacán, donde 19 personas fallecieron en menos de un minuto.

En abril, en Chilapa, Guerrero, seis cabezas humanas fueron abandonadas sobre el toldo de un Pointer: a los cuerpos los habían dejado en bolsas y con un mensaje que anunciaba: “La plaza tiene dueño”.

En la capital de Zacatecas, y otros municipios aledaños, aparecieron durante cuatro días consecutivos cuerpos desmembrados y cubiertos con bolsas. También se registraron tiroteos y persecuciones entre miembros del CJNG y del Cártel de Sinaloa.

La noche del lunes 24 de mayo un comando armado irrumpió en un hotel de Celaya, Guanajuato, para acribillar a once personas que se encontraban en la zona de bares. Los sicarios, no conformes con la masacre, le prendieron fuego a las instalaciones para borrar la evidencia.

Los perpetradores de la masacre en Celaya derramaron gasolina y tiraron bombas molotov (REUTERS/Juan Moreno)
Los perpetradores de la masacre en Celaya derramaron gasolina y tiraron bombas molotov (REUTERS/Juan Moreno)

Ese mismo mes la comisión de derechos humanos de Zacatecas declaró que se habían “traspasado las fronteras de lo impensable” con la ejecución de un bebé al interior de un templo del municipio de Fresnillo.

Al mismo tiempo la violencia crecía sin medida en la entidad y casi una veintena de municipios quedaron abandonados por el acecho del narco y la migración de más de 10 mil personas que dejaron atrás sus comunidades: Jerez, Valparaíso, Fresnillo, Monte Escobedo, por mencionar algunas.

Segundo semestre del año

El lunes 20 de junio dos sacerdotes jesuitas, Javier Campos y Joaquín Mora, fueron asesinados en Cerocahui, el oeste de Chihuahua a manos, presuntamente, del líder criminal José Noriel Portillo, alias “El Chueco”.

La tarde del 12 de julio, en Topilejo, en los límites de la Ciudad de México, un enfrentamiento entre civiles y policías capitalinos dejó al descubierto las operaciones del Cártel de Sinaloa en la alcaldía Tlalpan.

Después, en San José el Nuevo, Guanajuato, y en Quechultenango, Guerrero, 14 personas fueron asesinadas en una sola noche por comandos criminales.

Las autoridades reportaron incendios de autos y establecimientos comerciales en distintos puntos de Irapuato y Celaya, en Guanajuato. (Especial)
Las autoridades reportaron incendios de autos y establecimientos comerciales en distintos puntos de Irapuato y Celaya, en Guanajuato. (Especial)

La tarde-noche del 9 de agosto, durante más de tres horas, ardieron Oxxos, farmacias, autos particulares, taxis y camiones de pasajeros en Irapuato, Celaya Silao, Salamanca, Abasolo, León, San Francisco del Rincón y Valle de Santiago, por el operativo fallido para detener a Ricardo Ruiz Velazco, alias El Doble R o El Tripa, lugarteniente del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG) en Michoacán.

El 5 de octubre, en San Miguel Totolapan, Guerrero, se registró una masacre de 19 personas a manos de la Familia Michoacana, y poco después la tragedia se repitió casi de manera idéntica en el bar “El Pantano” de Celaya, donde el Cártel de Santa Rosa de Lima ejecutó a 11 personas.

Por último, el pasado sábado 10 de diciembre sicarios de la Familia Michoacana ejecutaron a seis campesinos en la comunidad de “El Durazno”, en Guerrero. Entre las víctimas había un niño de 11 años.

SEGUIR LEYENDO:

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD