Templo de Santa Catalina de Siena, el tesoro religioso que fue afectado por un incendio

Las puertas de madera del recinto dedicado a Santa Catalina en CDMX sufrieron daños, al igual que sus grabados, que datan de los siglos XVII y XVIII

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Templo de Santa Catalina de Siena
Las puertas del Templo de Santa Catalina de Siena resultaron dañadas durante un incendio. Foto: Twitter/@Cuauhtemoc_1521

El Templo de Santa Catalina de Siena, ubicado en la Ciudad de México, fue vandalizado y parcialmente incendiado hace unas semanas, según se dio a conocer a través de Twitter. Al parecer, un hombre en situación de calle es el responsable de los actos vandálicos y el incendio que dañó patrimonio cultural.

El fuego provocó daños a las puertas principales, caracterizadas por tener magníficos grabados en madera. El ala derecha, de estilo herreriano, es la original y fue colocada en el siglo XVII, mientras que la de la izquierda data de un siglo después.

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Templo de Santa Catalina de Siena
El Templo de Santa Catalina de Siena es el primer convento de las monjas dominicas en CDMX. Josefina Ortiz de Domínguez fue recluida ahí. Foto: Twitter @MVivant

El inmueble, inaugurado en 1623, tiene un gran valor histórico ya que se trata del primer templo y convento de las monjas dominicas en la ciudad. Por sus muros transitaron importantes personajes históricos como la corregidora Josefa Ortiz de Domínguez, quien estuvo encerrada ahí en junio de 1815.

La construcción del lugar fue motivada por un suceso considerado por los católicos como un milagro. Se trata del descubrimiento de una imagen de la Virgen del Rosario con la orla del vestido manchada de lodo, en el sitio donde más tarde fue construido el templo, durante una gran tormenta que provocó la inundación de la capital en 1629.

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La aguas comenzaron a bajar luego de que el cuadro fuera encontrado, por lo que el hecho fue atribuido a la Virgen y un año más tarde se erigió el templo y convento de Santa Catalina. Cabe mencionar que la catástrofe que detonó la fundación del sitio religiosos, cobró la vida de 60 mil personas y arrasó con muchos edificios.

Templo de Santa Catalina de Siena
El templo está dedicado a Santa Catalina de Siena, protectora de los bomberos, enfermeras y personas ridiculizadas por su fe. Foto: Twitter @jpigna60

Las impulsoras del proyecto fueron tres monjas conocidas como Las Felipas: Ana, Isabel y María Phelipa. Se decidió dedicar el claustro a Santa Catalina, una de las grandes místicas del XVI, que adquirió fama por sus “estigmas invisibles”, y para su inauguración se organizó un gran evento al que asistió el virrey.

Catalina de Siena, a quien está dedicado el templo, fue una santa católica protectora de los bomberos, enfermeras y personas ridiculizadas por su fe. Se cuenta que una niña prodigiosa y alegre que tuvo su primera visión de Cristo a los cinco años, murió de un ataque de apoplejía a los 33 años de edad y fue canonizada en 1461.

Templo de Santa Catalina de Siena
La leyenda del Señor del Rebozo nació en el Templo de Santa Catalina de Siena. Foto: Twitter @Calpordan

Más tarde, el claustro adquirió fama por ser escenario de la leyenda del Señor del Rebozo. El relato es acerca de una monja que en su lecho de muerte, durante una noche de lluvia intensa, fue visitada por el Cristo de madera que estaba en la iglesia y al cual cubrió del agua envolviéndolo con su rebozo. Se dice que al día siguiente encontraron a la monja muerta y a la figura de Jesucristo en el altar, cubierta con la prenda con que la mujer lo envolvió.

Además, el edificio fue utilizado con fines distintos a los religiosos en varias etapas de la historia de México. Así, pese a que inicialmente no fue desamortizado durante el mandato de Benito Juárez, las monjas fueron exclaustradas y en 1863 fungió como banco de sangre mientras se desarrollaba la Segunda Intervención Francesa.

Fue hasta 1867 que, con la caída del Segundo Imperio Mexicano y la aplicación definitiva de las leyes de Reforma, la monjas dominicas fueron expulsadas definitivamente. La presencia de la orden dominicana en México se remonta a 1575, año en que fue construido su primer convento en Oaxaca, por órdenes del papa Pío V.

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