El desafuero. El inicio de la historia

Por José Narro Céspedes*

Andrés Manuel López Obrador, en la época que era jefe de gobierno de la capital mexicana (Foto: Cuartoscuro)
Andrés Manuel López Obrador, en la época que era jefe de gobierno de la capital mexicana (Foto: Cuartoscuro)

Desde los resultados de la elección de 2018 la derecha conformada del PRI, el PAN y un PRD que negó sus orígenes para buscar la sobrevivencia del membrete, está derrotada. Pero la derrota no solo tiene que ver con los resultados electorales, tiene que ver con la falta de una propuesta de gobierno que pueda dejar atrás una imagen de los partidos políticos rapaces que sumieron a México en sus peores momentos de pobreza.

La derrota que cargan a cuestas es la falta de discurso para convencernos que cambiaron. Están derrotados porque no tienen una figura nueva, fresca y limpia. Reciclan a personajes de la historia que le han hecho un gran daño a nuestro país, cargados con un tufo de corrupción, mentiras, misoginia y sangre.

Hoy están, como dice nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, moralmente derrotados. Sin embargo, ninguna derrota es eterna, como ninguna victoria lo es. Por ello tenemos que aprender del pasado para evitar los errores de quienes nos precedieron.

Ayer hace 16 años Andrés Manuel López Obrador enfrentó el proceso del desafuero orquestado por el gobierno de Vicente Fox para evitar que el entonces Jefe de Gobierno apareciera en la boleta para la contienda por la presidencia de la República. No hace falta recordar que dicho proceso terminó con un Felipe Calderón entrando por la puerta de atrás para tomar protesta después del fraude que le dio la victoria.

Fox no logró sacar a López Obrador de la contienda y éste no pudo combatir la maquinaria del fraude, aceitada desde hacía más de 70 años por el PRIAN. Al final de ese capítulo de la historia pareció que ganaron.

Sin embargo, lo que el siniestro expresidente no tomó en cuenta, es que, la sucia acción orquestada por su gobierno para “tumbar” a un contendiente, provocó que naciera el mito y la fuerza de un hombre que a la postre se convertiría, en 2018, en el presidente de todos los mexicanos.

Habrá que mencionar que la izquierda mexicana, después de 1988, año en que Cuauhtémoc Cárdenas fue derrotado por un fraude para imponer a Carlos Salinas de Gortari, no pudo construir una nueva figura, un discurso y una imagen ganadora. Fue hasta 2006, después de que el ingeniero contendiera por la presidencia cuando, el entonces Jefe de Gobierno, se presentaba como una nueva alternativa.

En 2005 AMLO enfrentó un juicio que pudo haberlo dejado fuera de la contienda electoral del año siguiente
En 2005 AMLO enfrentó un juicio que pudo haberlo dejado fuera de la contienda electoral del año siguiente

López Obrador estaba haciendo un gran trabajo en la Ciudad de México, pero no contaba con la proyección necesaria en todo el país. No todas y todos los mexicanos conocían López Obrador. Lo que lo catapultó fue la acusación y el proceso lanzado por Fox.

A partir del desafuero, la imagen del Jefe de Gobierno fue construida como la del dirigente de las fuerzas de izquierda, como la de esa persona que obliga a la derecha a usar todas sus argucias para evitar contender contra él.

Del desafuero en adelante, el peligro para la derecha tuvo nombre y la figura de un hombre incansable que empezó a recorrer cada uno de los municipios de México, un hombre que hablando de frente probó aquella tarde en la Cámara de Diputados, que el PRIAN le temía. Ese día, hace 16 años la izquierda supo que ganaría la elección.

Debemos de aprender de la historia y no dar margen a los que hoy no se levantan del golpe de 2018, a que puedan encontrar un discurso o una imagen que los fortalezca. Su pasado los sepulta, no les demos una cuerda para que salgan del hoyo que la historia les tiene reservado.

*Senador de la República por el Estado de Zacatecas, en representación del partido Morena

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