
Dos grandes organizaciones criminales conforman la geografía del narcotráfico en México: el Cártel de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, que han mudado de formas y se reconfiguran.
En la última Evaluación Nacional de Amenazas de Drogas 2021, la Administración para el Control de Drogas (DEA) advierte sobre nuevas alianzas del CJNG — que actualmente opera en 23 estados, según la DEA—. De acuerdo con el informe, la organización bajo el mando de Nemesio Oseguera Cervantes, el “Mencho”, mantiene pactos con otras células criminales como la Familia Michoacana, asentada en tres entidades; Guerreros Unidos, en cuatro y el Cártel del Golfo, en 12.
A saber, la DEA menciona en su evaluación que el objetivo es el avance a más entidades, principalmente a aquellas donde opera el Cártel de Sinaloa, que ha sido designado por la agencia antidrogas como el más poderoso en México, pese a que sólo se asienta en 15 estados.

En 2017, cuando uno de los fundadores y líderes principales del Cártel de Sinaloa, Joaquín el “Chapo” Guzmán, fue extraditado a Estados Unidos, las autoridades vaticinaron que los mejores días de la organización criminal habían llegado a su fin; sin embargo, en los últimos meses, este grupo ha aprovechado las bajas a miembros del CJNG para recuperar posiciones.
Eduardo Guerrero, especialista y analista en seguridad, advierte que para frenar el avance del CJNG existen alianzas entre el Cártel de Sinaloa y otras bandas delictivas, impulsadas por algunas familias que conforman la cúpula sinaloense.
Una de ellas la formada con la célula criminal Cárteles Unidos, cuya estrategia consiste en cooptar o apoyar a grupos criminales de narcotraficantes, huachicoleros y autodefensas.
El especialista advierte que el respaldo de la organización de Ismael Zambada García, el “Mayo”, implica que las células criminales locales puedan resistir indefinidamente el conflicto con el CJNG, un ejemplo, el caso de Cárteles Unidos, que en mantiene una lucha intestina por el control de Michoacán o en Guanajuato, donde se presume existe un pacto entre el Cártel de Sinaloa y el de Santa Rosa de Lima.
De este modo, a corto plazo, la violencia de células delictivas pequeñas podría escalar. Guerrero advierte que, en el peor de los escenarios, podría estallar un conflicto de alta intensidad entre los cárteles de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación. Asimismo, es posible que el gobierno replanté una tregua con la organización del “Mayo” Zambada y los Chapitos.
En los últimos 18 meses, las acciones contra el CJNG han resultado en la detención de 629 miembros de la organización criminal; mientras que del cártel sinaloense sólo han sido capturados 245.

El Cártel Jalisco Nueva Generación tiene el sello de la violencia. Su historia de poder comenzó a partir de alianzas, traiciones y vacíos de poder que quedaban por el combate al narcotráfico. Según los expertos, es una organización de corte castrense con armamento potente, tácticas de combate urbano y coordinación masiva.
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