
Los seres humanos tenemos una fuerte tendencia a justificar tanto nuestros actos como las acciones que realizamos y las que omitimos. Es una característica muy común en todos nosotros, en la que primero hacemos y, si nos sale mal o no tenemos el resultado esperado, nos justificamos.
El siguiente fragmento es un diálogo que tuve con un paciente que llevaba varios años sin poder terminar su carrera de abogacía y abordaba la situación de una forma que le impedía resolverla:
Paciente: Estoy molesto conmigo porque, por un lado, no me resigno a abandonar la carrera y por el otro, no encuentro las fuerzas y la determinación para sentarme de una vez por todas y ponerme a estudiar para terminarla. Siempre hay algo que me lo impide. Lo único que me reconforta es pensar que el camino recorrido fue lo más difícil y que lo que queda por delante es mucho más fácil y más rápido. Haber cursado y aprobado casi todas las materias me coloca a un paso de graduarme, a las puertas de convertirme en un abogado. Lo más difícil ya lo hice.
Celia (C): ¿Cuántas materias te faltan para terminar?, pregunté.
Paciente (P): Me faltan dos materias para recibirme de abogado.
C: ¿Desde cuándo?
P: Desde hace un poco más de ocho años.
C: Así que te faltan dos materias para recibirte de abogado. ¡Qué bien! ¡Estamos iguales!
P: ¡No sabía que habías estudiado abogacía!
C: No, nunca estudié abogacía.
P: ¿Entonces, por qué estamos iguales?
C: Que ninguno de los dos somos abogados. En eso estamos iguales.
P: ¡No es lo mismo! ¡No es comparable!
C: Claro que es lo mismo. No importa que a ti te falten dos materias y a mi toda la carrera, ninguno de los dos somos abogados ¿Qué más da cuánto te falta a ti o a mí, si el resultado es el mismo?
P: ¡No vas a comparar!
C: ¿Por qué no? El casi lo logro, no es lograrlo, el casi termino no es terminarlo, el decir que te falta poco para graduarte, no es estar graduado. A ti no te pueden decir abogado y a mí tampoco, tú no puedes llevar adelante un juicio y yo tampoco. Que te falte menos para recibirte y a mi toda la carrera no hace diferencia, a la hora de ejercer la profesión ninguno de los dos podemos hacerlo.
P: ¡No puedo creer lo que estoy escuchando! A mí solo me falta rendir dos materias y a ti toda la carrera.
C: Mientras no la termines estaremos iguales. Ninguno de los dos tiene el título, no somos abogados ni podemos ejercer. Es una forma engañosa pensar que a ti “te falta poco” y a mi“me falta toda la carrera”. Si tu no haces nada al respecto, ambos seguiremos sin ser abogados y aunque a ti no te guste, estaremos iguales.
Las situaciones son de acuerdo a cómo las pensamos; cuando tenemos un pensamiento sobre algo determinado solemos mantener esa forma de pensar a lo largo del tiempo y difícilmente buscamos modificarla, a pesar de no obtener los resultados deseados.
Nos calmamos a nosotros justificando nuestras acciones. El sentir que hemos finalizado algo simplemente porque estamos llegando al final, no lo transforma en realidad. El “casi” tiene un doble filo, por un lado, nos muestra que hemos transitado un largo camino y que, si seguimos adelante, llegaremos pronto a la meta, pero si no podemos continuar, ese “casi” se transforma en frustración, bronca o en decepción con uno mismo.
RECUERDE: Cuando comience algo, hago todo lo posible por terminarlo.
*Escritora y psicóloga
Lo aquí publicado es responsabilidad de autor y no representa la postura del medio.
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