
En 1998, Osiel Cárdenas Guillén recibió el apodo de el "Mata Amigos", luego de asesinar al narcotraficante Salvador Gómez Herrera, amigo y entonces jefe del Cártel del Golfo.
Cárdenas Guillén lo habría asesinado para quedarse al frente de la organización delictiva. Otro de los distintivos de este narcotraficante es el haber formado a un grupo de sicarios desertores de un cuero de élite del Ejército mexicano que después se convertiría en el cártel de Los Zetas.
Después de su captura, en 2003, salió a la luz cómo había usado la tecnología para beneficio de su actividad criminal.
Unas de las personas a su servicio, llamado "Paquito" le hizo un regalo: en un cajón de madera puso 31 teléfonos celulares, en cada uno pone el número de un día de mes.

Por ejemplo, el 15 de mayo usaba sólo el celular marcado con el número 15, pero día siguiente sólo usaba el marcado con el día 16, el último día de cada mes utilizaba el que tuviera el número 30 o 31, dependiendo, y así usaba un teléfono distintos cada día.
Esto indicaba que para volver a usar un mismo teléfono podía transcurrir más de un mes, tiempo suficiente para que perdiera la paciencia cualquier investigador que por casualidad hubiera logrado interceptar alguna llamada.
Gracias al regalo de su subordinado, Cárdenas Guillén logró evadir la intervención de sus comunicaciones privadas, ya que cuándo las distintas organizaciones de inteligencia y seguridad se daban a la tarea de rastrear alguna señal, el aparato se dejaba de utilizar antes de que pudieran hacer cualquier cosa.
"Paquito" ofreció a su jefe el regalo como un acto de lealtad que lo ayudó a evadir la justicia durante algunos meses. Sin embargo, el 14 de marzo de 2003 fue detenido después de 6 meses de investigaciones y de infiltraciones en el cártel hechas por la inteligencia mexicana.

El narcotraficante fue detenido en Matamoros, Tamaulipas, en medio de prolongados tiroteos que duraron más de tres horas. En 2007 fue extraditado a Estados Unidos donde fue condenado a 25 años de cárcel y el pago de una multa de USD 50 millones.
Cárdenas Guillén se declaró culpable ante una jueza federal de cinco delitos relacionados con narcotráfico, lavado de dinero y amenazas contra agentes federales.
El ex jefe del Cártel del Golfo era perseguido en Estados Unidos en particular por dos episodios violentos registrados en 1999: la amenaza a un agente encubierto estadounidense que se negó entregar un cargamento de aproximadamente 988 kilos de marihuana y otra amenaza a un agente del FBI y uno de la DEA, en una carretera cercana a Matamoros, en México.
Hasta ahora se desconoce el destino de los 31 celulares que usó Cárdenas Guillén para evadir a la justicia.
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