La empresa es originaria de La Piedad, Michoacán (Foto: Infobae México)
La empresa es originaria de La Piedad, Michoacán (Foto: Infobae México)

Cuando Daniel entró al equipo de su colegio, su papá le compró unos zapatos de futbol en una pequeña tienda de artículos deportivos de su barrio, en la alcaldía de Azcapotzalco en la Ciudad de México. "Manríquez", decía la lengüeta del calzado completamente negro por el que su padre pagó 250 pesos (USD 3.6).

Daniel Hernández tenía entonces 10 años y cursaba cuarto grado de primaria cuando asistió a su primer entrenamiento. Pero mientras se ajustaba los zapatos miró a su alrededor y notó que el resto de sus compañeros –salvo un par de excepciones- tenían sus pies perfectamente cubiertos por las más famosas marcas de tachones.

Predominaban los Nike, en menor cantidad Adidas, Puma, algunos Lotto, Umbro y hasta la española Joma. Era el año 1999 y el Tratado de Libre Comercio tenía cinco años de haber entrado en vigor en México, Estados Unidos y Canadá, lo que derivó en el arribo -casi voraz- de las más grandes marcas deportivas a territorio mexicano, lo que inminentemente dejó en números rojos a los fabricantes locales, opacados por la mercadotecnia y la agresiva fuerza de producción de las transnacionales.

"Es complicado por la idiosincrasia del mexicano y de mucha gente. Prefieren comprar lo que trae la palomita o las tres franjas siendo que lo que compran es el logo, porque la calidad a veces no es buena", reflexiona para Infobae México, Éric Manríquez, uno de los cuatro hijos de Nicolás Manríquez, quien fundó una de las pocas marcas de zapatos de futbol que han sobrevivido en México a través de los años.

La historia de la marca deportiva Manríquez comenzó en 1969 en el municipio de La Piedad, Michoacán -a unos 400 kilómetros de la Ciudad de México-, cuando Don Nicolás trabajaba vendiendo zapatos de la marca Purépecha, perteneciente a su cuñado. Manríquez vio que la demanda de zapatos de futbol era cada vez mayor, por lo que decidió emular el modelo de negocio del esposo de su hermana y comenzó a fabricar sus propios tachones.

"Los clientes necesitaban más producto, pues no se daban abasto. Se le ocurrió comprar maquinaria y juntar gente, pues ya sabía cómo era el asunto de la fabricación. Dejaba el producto a sus clientes, eran unos cuántos pares y así le seguían pidiendo y generó su propia marca", cuenta Éric, quien desde niño se inmiscuyó en el negocio familiar, pero fue hasta que se graduó como licenciado en mercadotecnia en 2002 que se metió de lleno.

"Yo nací entre zapatos de futbol. Desde que recuerdo está esta empresa, que antes era un negocio pequeño, de hecho en casa teníamos costales de zapatos. Estaba desde niño ayudándole a acomodar productos, cargar cajas; hacía de todo", refuerza.

La gente que conoció sus zapatos, comenzó a pedir "los Manríquez", por lo que cuando Don Nicolás tuvo que bautizar su nuevo negocio, no le dio muchas vueltas al asunto y le puso su apellido, tal y como a sus cuatro hijos, en una representación perfecta de lo que significaba un negocio familiar a la vieja usanza en México, donde es común ir a la "Tortillería Pérez", "Carnicería Sánchez" o "Restaurante Jiménez", por citar algunos ejemplos.

El futbol en México se practicaba mayormente en los llanos –o potreros, como se les conoce en Argentina-, por lo que los tacos Manríquez comenzaron a popularizarse gracias a su fama de resistentes, incluso en las más extremas condiciones que ofrecían las canchas de terracería.

"Eran de los pocos zapatos que había en existencia para el llano, con esa resistencia, cómodo, bonito y barato. Alrededor de los años 80 se vendían bastante. Nuestro fuerte era el llano, pues la mayoría de los campos eran llaneros, de ahí surgieron otras marcas que se dieron cuenta que se vendían bastante y nos siguieron los pasos", afirma el egresado del Tec de Monterrey entrevistado en su tienda El Mundo Deportivo, ubicada en la colonia Roma, de las pocas que aún distribuyen el calzado patentado por su padre.

La tienda está tapizada por recortes de periódicos y publicidad de Manríquez de antaño, de cuando a mediados de la primera década de este siglo, un representante de jugadores, contactó a Éric para que calzara a algunos de sus representados que comenzaban su camino como profesionales en Atlas.

"Por el 2006 empezamos a incursionar en el futbol profesional con jugadores de Atlas. Se nos acercó un representante interesado en Manríquez porque vio un anuncio de Charlyn Corral y 'El Zurdo' Morales de Pumas con nuestro producto. Empezaban Goyo Torres, Hugo Ayala, Rafa Murguía, Torres Nilo, Hebert Alférez y todos ellos comenzaron a usar Manríquez; fueron a Primera División y así se empezó a permear hasta que teníamos a Joel Huiqui, Daniel Osorno, David Toledo, Othoniel Arce, 'Pikolín' Palacios, Miguel Calero y más. Gabriel Pereyra no los usó en sí pero los conoció, a él le gustaban mucho porque traían la 'M' y a él le gustaba mucho el (luchador) Místico", remembra.

Pero cuando el entonces menor de edad Daniel Hernández utilizó sus primeros Manríquez hace exactamente 20 años, el repunte de esta marca michoacana estaba aún lejos de suceder. En esa época, los espectaculares anuncios de Nike con los mejores futbolistas del planeta, seducían a la juventud e invitaban amigablemente a comprar sus más modernos modelos.

"Nunca había sido importante para mí usar tenis de alguna marca, en ese entonces veía futbol, sabía que Ronaldo era de Nike y Zidane de Adidas, pero no que estaban tan al alcance de nosotros, hasta que mis compañeros me vieron como 'bicho raro' con mis Manríquez", dice Hernández, quien confiesa, hizo que su padre le comprara unos Atlética, una marca mexicana que entonces estaba en su apogeo para no desentonar.

"Hubo un declive después de los años 80, cuando había hasta 120 empleados y Manríquez estaba catalogada como una empresa mediana. Caímos en un bache empezando los años 90, de 1995 en adelante. Entraron productos muy económicos que a veces no podemos competir con ellos por la mano de obra, por más que los aranceles estén altos para proteger al productor local", explica uno de los herederos de la empresa michoacana creada hace medio siglo.

Fue entonces que llegó aquel representante con su baraja de jugadores y la promesa de poner en el radar del futbol profesional a la marca. Éric aceptó y como por arte de magia, Manríquez tuvo una exposición tal, que llegó a tener hasta 14 futbolistas calzando sus zapatos cada semana en la Liga MX.

"Varios jugadores nos dieron mucha publicidad, también algunos árbitros, ahorita en la actualidad hay más árbitros que jugadores. En Primera División ya no tenemos futbolistas, solo algunos en Ascenso, pues ha sido complicado mantenernos porque cada vez piden más apoyo económico, otras marcas llegan y prácticamente les regalan el dinero. Pero sí pedían mucho el producto, la gente que me conocía me decía 'ah, vi lo zapatos en tal lado', sí había mucha demanda", presume el mercadólogo.

Fue así que cuando Manríquez alcanzó su pico más alto en cuanto a exposición mediática se refiere, un nuevo enemigo surgió para truncar su crecimiento. El éxito de esta marca 100% mexicana era tal, que la piratería comenzó a replicar sus modelos para venderlos en el mercado negro y reducir así dramáticamente las ventas de la empresa de La Piedad.

"Desgraciadamente no cubrimos la misma demanda cuando empezaron a salir los piratas. Siguen haciendo actualmente mucha piratería de nuestros zapatos, sí llegamos a darnos cuenta, pero obviamente nos pega, mucha gente se va con la finta", lamenta. "Hemos tenido que ir evolucionado junto con el mercado. Las marcas como Nike, Adidas o Puma son las líderes, de alguna manera se trata de seguir al líder, más que nada porque ellos innovan y gastan muchísimo dinero en investigación y desarrollo, esas marcas lo que hacen son productos que no pueden ser imitados tan fácilmente".

En la actualidad, son cerca de 50 empleados los que se encargan de crear los zapatos de futbol, con los procesos que le dieron fama de "aguantadores" a estos tachones y con la añadidura de diversas implementaciones de tecnología. Haciendo resistencia con su fabricación artesanal a la producción en serie.

El primer paso para fabricarlos es hacer los cortes de piel con suajes o a mano con moldes especiales. Después se hace el rallado -que no es otra cosa que marcar por donde se va a coser-, se rebaja la piel en ciertas partes para coserla en el pespunte y el siguiente departamento es donde se cosen las piezas y forros, para luego ponerle un refuerzo. Finalmente una máquina monta la punta y el talón junto con la horma, manualmente se termina de hormar y se pega la suela.

"Hay zapatos de marca como los que usan los profesionales que van de los 3.000 a 5.000 pesos y esos sí son buenos, pero zapatos de tiendas que valen 700 u 800 pesos, no le llegan a la calidad del Manríquez. Charly –otra marca mexicana-, por ejemplo, maquila en China, hay fábricas chinas que fabrican tres o cuatro marcas, su zapato es bastante bueno, pero la ventaja que tienen es que sus costos se abaratan porque fabrican en China, esa es su ventaja y nuestra desventaja, al no poder invertir como ellos y no poder competirles con publicidad. De cierto modo nos están desplazando", analiza Manríquez.

Es así que Manríquez en la actualidad se rebate entre el sinnúmero de fórmulas que ha buscado implementar esta familia para sacar a flote un negocio que parece destinado a la extinción, en medio de inmenso océano rodeado por los más grandes depredadores transnacionales y la piratería, dos enemigos que no tienen reparos si se trata de devorarse a una pequeña empresa que se aferra a su milenario modo artesanal de producción para subsistir.

"Siento que la empresa otra vez está estancada porque no hemos aumentado la producción. Se sigue vendiendo bien, la piden bien y está posicionada, pero si no se hace algo pronto, siento que no va a desaparecer pero vamos a volver a como estaba al principio. Hubo un tiempo, antes de empezar con el profesional, la gente que compraba era de 45 años para arriba, cuando entramos a patrocinar profesionales, los chavitos eran quienes buscaban el zapato, así que creo que nos tenemos que renovar, innovar y refrescar los productos, vendemos los mismos zapatos de hace años y solo ha cambiado colores", puntualiza.