El peso mexicano ofrece el tercer mejor valor entre las monedas de países desarrollados y mercados emergentes (Foto: Archivo)
El peso mexicano ofrece el tercer mejor valor entre las monedas de países desarrollados y mercados emergentes (Foto: Archivo)

Se espera que este año continúen las operaciones de carry trade que han ayudado a impulsar al peso mexicano hasta superar a otras 15 monedas importantes, ya que la tasa de interés clave se mantiene en un máximo de una década.

La moneda ha subido 3,6 por ciento este mes hasta 18,76 por dólar, lo que elevó su ganancia en el año a 4,7 por ciento, desafiando una economía local deslucida y tensiones políticas con EEUU en su frontera norte.

La razón es fácil de encontrar. Con la tasa de interés clave en 8,25 por ciento, el peso ofrece el tercer mejor valor entre las monedas de países desarrollados y de mercados emergentes rastreadas por Bloomberg. Solo Argentina y Turquía, países con una volatilidad monetaria mucho mayor y bases económicas mucho peores, tienen tasas de interés más altas que México.

La mayoría de los economistas y operadores están esperando que la disminución en la suerte económica de México finalmente pese sobre el peso. La opinión por consenso en la última encuesta de Citibanamex apunta a una depreciación del peso más allá de 20 dólares por dólar para fin de año, mientras que los mercados a plazo sugieren que la moneda podría caer en algún lugar entre 19,30 y 19,82 para diciembre. Las operaciones de carry trade amortiguarán o retrasarán la caída del peso, según algunos analistas.

"Parte de la razón por la que tenemos el peso plano en el segundo y tercer trimestre es la alta tasa de interés y el atractivo del comercio de divisas", asegura Brendan McKenna, estratega de Wells Fargo en Nueva York. McKenna espera que la moneda se mueva alrededor de 19 por dólar antes de caer a 19,25 al final del año.

La curva de los swap TIIE de México incluye en los precios un recorte de la tasa de interés de referencia de 20 puntos básicos en seis meses, lo que sugiere que el banco central probablemente se quede quieto antes de pasar a reducir las tasas en el cuarto trimestre.

Banxico mantuvo una postura agresiva en su decisión de política monetaria del 28 de marzo, citando una inflación subyacente y un entorno cada vez más complejo para México tanto a nivel nacional como en el extranjero. El único miembro en discrepar con la declaración fue Gerardo Esquivel, quien fue recientemente nombrado por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Esquivel votó con los demás para dejar las tasas sin cambios, pero argumentó a favor de un tono más neutral para la declaración.

Con Esquivel todavía en una minoría de uno, es poco probable que el peso revierta sus ganancias en el corto plazo.

Fuente: Bloomberg