(Foto: INAH)
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Arqueólogos mexicanos descubrieron en el estado de Puebla el primer templo dedicado a Xipe Tótec, "Nuestro señor el desollado". Se trata de un hallazgo relevante porque a pesar de que fue una de las deidades más importantes en Mesoamérica, nunca se había encontrado un centro ceremonial consagrado a él.

Investigadores encabezados por Noemí Castillo Tejero, directora del Proyecto Sur del Estado de Puebla Área Central Popoloca, pudieron corroborar la asociación con Xipe Tótec tras hallar dos cráneos "desollados" de piedra y una escultura con claros detalles del dios.

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Los trabajos en la Zona Arqueológica de Ndachjian–Tehuacán, también revelaron dos altares de sacrificio con vestigios que documentan su vínculo con el culto al dios desollado.

De acuerdo con el informe del Instituto Nacional de Antropología e Historia los altares habrían sido usados entre los años 1260 y 1456 d.C., período que coincide con fuentes documentales y reitera la relación con la deidad.

EL DIOS DESOLLADO

Representación en códice de Xipe Tótec. (Foto: INAH)
Representación en códice de Xipe Tótec. (Foto: INAH)

De la escultura de Xipe Tótec destaca un detalle singular: una tercera mano que cuelga hacia atrás de su torso desnudo. No se trata de un error del artesano, en realidad simboliza al dios con la piel de un hombre sacrificado que fue desollado.

"Escultóricamente es una pieza muy bella. Mide aproximadamente 80 centímetros de alto y tiene un agujero en el vientre que se usaba, de acuerdo con las fuentes, para colocarles una piedra verde y 'dotarlas de vida' para las ceremonias", explicó la arqueóloga.

(Foto: INAH)
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A "nuestro señor desollado" se le veneraba por su influencia en la fertilidad, la regeneración de los ciclos agrícolas y la guerra. Durante la fiesta del "Tlacaxipehualiztli" (en náhuatl, "ponerse la piel del desollado') se sacrificaban a humanos y se les desollaba para que el sacerdote se "vistiera" con su piel.

Los datos arqueológicos indican que el sacrificio de llevaba a cabo en dos altares circulares justo como los que se encontraron en Ndachjian–Tehuacán. Se les quitaba la vida mediante combates o flechamientos en una de las partes y en la otra se llevaba a cabo el rito de desollamiento.

Otro de los datos que confirman la tesis de los arqueólogos, son dos agujeros que se ubican en el suelo frente a los altares y que servirían para depositar los cráneos de piedra esculpidos por los artesanos de la época.

(Foto: INAH)
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"Esto indica que los cráneos clausuraban los huecos", agregó Castillo Tejero.

El templo habría estado en pleno funcionamiento durante el esplendor de los tres grandes señoríos popolocas: Tecamachalco, Tepeji y Coixtlahuaca. La fase tardía de esa época coincide con el dominio del Imperio Azteca que los conquistó y desplazó de su territorio, dejando en el olvido sus majestuosos templos.

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EL SACRIFICIO HUMANO EN MESOAMÉRICA

Uno de los aspectos más polémicos de las diversas manifestaciones religiosas que se desarrollaron en Mesoamérica es el sacrifico humano. Desde la época colonial se ha documentado de manera irregular tanto en tiempo como espacio.

Hay muchos datos sobre las formas y los motivos por las que culturas asentadas en la región del Altiplano en el período posclásico realizaban el rito, pero del preclásico y el clásico, la información es escueta.

Investigadores coinciden en que el sacrificio humano, en la concepción prehispánica, era una forma de prolongar la vida después de la muerte y controlar los fenómenos naturales fuera del entendimiento humano en esa época.

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