
La presencia humana modifica de forma profunda la rutina de grandes carnívoros de América del Norte. Estudios sostienen que los humanos empujan a osos y pumas a huir incluso cuando están en situación de alimentarse, un patrón que ayuda a explicar por qué los ataques de estos animales contra personas siguen siendo poco frecuentes.
Los trabajos difundidos por GEO analizan la reacción de estos ejemplares ante distintos niveles de actividad de los habitantes y coinciden en que la conducta que tienen de evitación resulta clave para entender la escasa cantidad de embestidas registradas.
PUBLICIDAD
De acuerdo con los datos citados, los osos grizzly (Ursus arctos) causan unas 11,4 agresiones al año contra personas, mientras que los pumas (Puma concolor) provocan entre 4 y 6. En el caso de los osos negros (Ursus americanus), el artículo señala que se registraron 63 muertes entre 1900 y 2009.
Frente a esas cifras, se compara con otro riesgo más habitual en la región: alrededor de 580 personas son alcanzadas por rayos cada año en Estados Unidos y Canadá. A partir de esa diferencia, los investigadores plantean una pregunta: por qué animales capaces de matar a una persona en pocos instantes atacan tan pocas veces.
PUBLICIDAD
Experimentos con osos en Alaska

Uno de los estudios publicado en Current Biology fue encabezado por Philip Manlick, biólogo del Servicio Forestal de Estados Unidos. El equipo observó a osos negros y grizzly que pescaban salmón en el sudeste de Alaska y montó un sistema de altavoces activados por el paso de los animales.
Los dispositivos emitían gritos de gaviotas, ruidos de vehículos todoterreno o voces humanas, mientras cámaras automáticas registraban las respuestas.
Los resultados mostraron una diferencia marcada en la conducta de estas especies. Ante el sonido de un vehículo, tenían el doble de probabilidades de huir que frente a los gritos de gaviotas. Cuando oían voces de las personas, la reacción era todavía más intensa: eran casi 10 veces más propensos a escapar.
PUBLICIDAD
Al abandonar el lugar, los mamíferos no solo dejan atrás una posibilidad directa de alimentarse, sino que además generan un efecto ecológico asociado. Después de capturar salmones, estos animales suelen trasladar los restos hacia zonas de bosque, donde su descomposición aporta nutrientes al suelo.
El patrón de evasión

La segunda investigación publicada en Current Biology fue dirigida por John Morgan, de la Universidad de California en Santa Cruz, y siguió durante 6 años a 36 pumas equipados con GPS en las montañas de Santa Cruz.
El trabajo comparó sus recorridos con la información de la aplicación deportiva Strava, que permitía identificar sectores y horarios con mayor circulación de senderistas y ciclistas.
PUBLICIDAD
El análisis concluyó que los pumas no esperan a cruzarse con las personas para reaccionar, anticipan los momentos de mayor concurrencia y adaptan sus desplazamientos para evitar esas áreas. Ese punto refuerza la idea de que el temor a las personas moldea la conducta de estos depredadores antes de cualquier encuentro efectivo.

Las pocas agresiones adicionales detectadas en lugares con mayor presencia de individuos se explican por un aumento de los encuentros casuales y no por un cambio en la disposición del animal a atacar.
Un cambio en la lectura del conflicto
Ambos estudios fueron interpretados por Oswald Schmitz, ecólogo de la Universidad de Yale, y afirmó que “al tomar conciencia de cómo influyen en el miedo que sienten los carnívoros y sus presas, los humanos pueden adaptar de forma proactiva su comportamiento y el uso del espacio. De este modo, pueden transformar su relación con los grandes carnívoros, pasando del conflicto a la coexistencia. Esto también contribuiría a reequilibrar los efectos en cadena que el miedo humano tiene sobre las comunidades animales y los ecosistemas”.
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
PUBLICIDAD
Últimas Noticias
Diez veces más que el récord anterior: los Alpes registran casi 400 derrumbes por las olas de calor
El aumento de desprendimientos se vincula al deshielo acelerado en el macizo del Mont Blanc por olas de calor en Europa, un proceso que desestabiliza las paredes y obliga a cancelar itinerarios clásicos

Islandia prepara una ley para prohibir la caza de ballenas y dejaría a Noruega y Japón como únicos países que la permiten
La iniciativa se presentará en febrero de 2027, tras la presión internacional y un reporte estatal que documentó que los ejemplares arponeados podían agonizar hasta dos horas antes de morir

El Niño 2026 en Argentina: un informe analiza el mapa de lluvias para la primavera y el riesgo de inundaciones
Un reportes de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA advierte que parte del país registrará precipitaciones por encima de las marcas habituales. Este panorama meteorológico elevará la probabilidad de desbordes fluviales y anegamientos

El Niño pone en riesgo especies emblemáticas de un archipiélago único de América
El alza prevista en la temperatura del Pacífico amenaza con reducir el alimento de pingüinos, aves y mamíferos marinos en las islas Galápagos, mientras las lluvias podrían impulsar el avance de plantas invasoras

Un estudio reveló el particular vínculo entre las ratas invasoras y la vida en los arrecifes de coral en el océano Índico
Investigadores de la Universidad de Lancaster descubrieron que la presencia de estos roedores en islas de la región repercute directamente en el equilibrio de especies que habitan los ecosistemas marinos cercanos



