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El estado de Florida crea un corredor marino para proteger su litoral

La iniciativa busca conectar hábitats desde estuarios hasta aguas profundas, con coordinación entre agencias, científicos, gobiernos y comunidades para enfrentar el cambio climático, la erosión, los huracanes y la pérdida de ecosistemas

Diversidad de especies animales y vegetales en distintos ecosistemas del planeta Tierra - (Imagen Ilustrativa Infobae)
Florida creó el Florida’s Coastal Corridor para proteger sus costas y su biodiversidad marina frente al cambio climático, la erosión, los huracanes y la pérdida de hábitats (Imagen Ilustrativa Infobae)
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Florida ha dado un paso decisivo para salvaguardar sus costas y su extraordinaria biodiversidad marina con la creación de un ambicioso corredor costero. El Florida’s Coastal Corridor surge como una respuesta integral a los desafíos impuestos por el cambio climático, la erosión, los huracanes y la pérdida de hábitats. Impulsado por la Comisión de Conservación de Pesca y Vida Silvestre de Florida (FWC) y su brazo benéfico, la Fish and Wildlife Foundation of Florida (FWFF), el proyecto busca articular una red de iniciativas de conservación que, hasta ahora, funcionaban de forma dispersa.

El objetivo central es proteger y conectar hábitats clave para peces y vida silvestre, mediante acciones coordinadas que incluyen la restauración de manglares, bancos de ostras y pastos marinos, así como la construcción de arrecifes artificiales y el fortalecimiento de la resiliencia de las comunidades costeras.

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El concepto del corredor costero se inspira directamente en el Florida Wildlife Corridor, una iniciativa terrestre lanzada en 2021 que abarca más de siete millones de hectáreas. Este corredor, que recorre el estado, tiene como finalidad preservar grandes espacios naturales interconectados donde especies como la pantera de Florida, osos, reptiles y aves puedan desplazarse sin obstáculos a través de distintos hábitats.

El éxito de este modelo terrestre, reconocido por su capacidad para movilizar a gobiernos, propietarios privados, científicos y organizaciones sin fines de lucro en torno a una misión común, ha servido de base para trasladar la lógica de la conectividad ecológica al ámbito marino. Ahora, el desafío consiste en replicar esa experiencia en las costas, desde los estuarios y manglares hasta las aguas profundas, creando una red continua de hábitats marinos interrelacionados.

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El Santuario Marino Nacional de los Cayos de Florida pretende proteger una serie de ecosistemas frágiles y Mission: Arrecifes Icónicos pretende invertir el declive de las especies de coral. Foto de Beata Lerman/FKNMS
El corredor costero de Florida busca conectar hábitats marinos con la restauración de manglares, bancos de ostras y pastos marinos, además de arrecifes artificiales (Foto de Beata Lerman/FKNMS)

El alcance geográfico del corredor costero abarca tanto la costa atlántica como la del Golfo de México, rodeando virtualmente todo el litoral floridano. La estrategia busca reunir bajo un mismo paraguas los esfuerzos de numerosos actores: gobiernos locales, científicos, agencias estatales y federales, organizaciones conservacionistas y comunidades costeras. Según los responsables del proyecto, Florida ya cuenta con una amplia gama de proyectos de conservación marina, pero su impacto se ve limitado por la dispersión y falta de coordinación.

El corredor pretende, precisamente, integrar estas iniciativas, maximizando su eficacia y permitiendo la gestión adaptativa de los recursos marinos. La colaboración es considerada esencial para identificar áreas prioritarias de restauración, crear nuevos hábitats y asegurar la continuidad ecológica a lo largo de la costa.

La protección de los ecosistemas marinos en Florida tiene un peso económico considerable. Solo la pesca recreativa genera alrededor de USD 14.000 millones al año y sostiene aproximadamente 120.000 empleos. A esto se suman otros USD 3.100 millones y 39.000 empleos derivados de la construcción y mantenimiento de arrecifes artificiales. Más de dos millones de pescadores de otros estados visitan Florida anualmente, impulsando la economía local a través de hoteles, restaurantes, alquiler de embarcaciones y servicios turísticos.

La sostenibilidad de estos sectores depende en gran medida de la salud de los hábitats marinos, lo que otorga al corredor costero una dimensión económica inseparable de su carácter ambiental. Según la fundación, la costa es el principal atractivo natural y económico del estado, un “tesoro” cuya preservación es clave tanto para residentes como para visitantes.

Uno de los primeros proyectos tangibles del corredor costero es la instalación de un arrecife artificial en colaboración con el condado de Collier, en el suroeste de Florida. El plan contempla colocar estructuras prefabricadas de concreto, de entre 2,4 y 4,5 metros de altura, a unos 20 kilómetros de la costa en aguas del Golfo de México. El diseño de estos arrecifes imita las formas naturales para atraer peces y otras especies marinas, proporcionando refugio y aumentando la biodiversidad en zonas donde el fondo marino es principalmente arenoso y desprovisto de hábitats.

Según Mike Norberg, los arrecifes artificiales reducen la presión sobre los arrecifes naturales del sur de Florida y crean áreas para pesca, buceo y observación de fauna (REUTERS/Alexandre Meneghini/File Photo)
Según Mike Norberg, los arrecifes artificiales reducen la presión sobre los arrecifes naturales del sur de Florida y crean áreas para pesca, buceo y observación de fauna (REUTERS/Alexandre Meneghini/File Photo)

De acuerdo con Mike Norberg, biólogo marino y director del Coastal Corridor, estos arrecifes tienen una doble función: reducen la presión sobre los arrecifes naturales, especialmente en el sur de Florida, y crean nuevos espacios para la pesca, el buceo y la observación de fauna. El despliegue estratégico de arrecifes será una de las prioridades durante el primer año, con proyectos adicionales en los condados de Okaloosa y Duval.

La restauración de manglares, bancos de ostras y pastos marinos constituye otro pilar fundamental del corredor. Los manglares, vitales para amortiguar el impacto de marejadas y huracanes, están en el centro de iniciativas para combatir la erosión de playas y proteger las comunidades costeras. Paralelamente, se prevén proyectos de recuperación de bancos de ostras y “costas vivas” que emplean elementos naturales para fortalecer el litoral y generar hábitats. La restauración de pastos marinos es especialmente crucial para los manatíes, que dependen de esta vegetación como fuente de alimento.

Además, estos ecosistemas costeros sirven de refugio para peces jóvenes antes de migrar mar adentro, reforzando la conexión ecológica que el corredor busca establecer entre los ambientes cercanos a tierra y los más alejados en el océano.

No obstante, el desafío ambiental es formidable. En los últimos años, Florida ha enfrentado blanqueamiento de corales, pérdida de pastos marinos, disminución de poblaciones de manatíes y daños en bancos de ostras ocasionados por huracanes.

El corredor costero pretende identificar las áreas más afectadas y canalizar recursos para su restauración, promoviendo una visión de largo plazo que trascienda las acciones puntuales y siente las bases para la resiliencia futura de los ecosistemas marinos. Para quienes lideran la iniciativa, como Nick Wiley, el proyecto representa una oportunidad única de cohesionar esfuerzos, inspirar a la sociedad y asegurar que las riquezas naturales de Florida perduren para las próximas generaciones.

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