Por qué reducir el metano de forma aislada podría complicar la recuperación de la capa de ozono

La Universidad de Reading publicó una investigación que cuestiona el enfoque actual y advierte sobre un incremento de entre 30 % y 35 % en la superficie expuesta a radiación ultravioleta extrema hacia 2070

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Ilustración científica de la Tierra desde el espacio, mostrando una capa de ozono luminosa y corrientes de gases de colores interactuando con rayos solares.
Un estudio advierte que reducir solo el metano puede retrasar la recuperación total de la capa de ozono para las próximas décadas (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un estudio de la Universidad de Reading revela un riesgo hasta ahora poco considerado: recortar el metano podría ralentizar la recuperación de la capa de ozono. Este gas, el segundo en incidencia sobre el calentamiento global tras el dióxido de carbono, influye directamente en el equilibrio químico de la atmósfera.

Reducir el metano disminuye la velocidad del cambio climático, pero, a su vez, hace que halocarbonos y óxido nitroso destruyan el ozono con mayor eficacia. Si no se mantiene la reducción de todos los gases dañinos de forma simultánea, la restauración de la capa de ozono podría verse comprometida durante décadas, según la Universidad de Reading.

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El equipo encabezado por James Weber detalló que el mecanismo identificado radica en la interacción química entre el metano y otros contaminantes atmosféricos. Al bajar los niveles de metano, sustancias como los halocarbonos y el óxido nitroso aumentan su capacidad de dañar la capa de ozono, volviéndose más agresivos frente a esta barrera contra la radiación ultravioleta.

Ilustración futurista de la Tierra desde el espacio, rodeada por una barrera de luz azul y dos corrientes de energía translúcida con destellos dorados.
La Universidad de Reading identifica que el recorte de metano aumenta la agresividad de halocarbonos y óxido nitroso sobre la capa de ozono (Imagen Ilustrativa Infobae)

La investigación, publicada el 29 de mayo de 2026, se fundamenta en simulaciones realizadas con el modelo UKESM. Se analizaron diferentes escenarios de reducción de metano a lo largo del siglo XXI, desde recortes moderados hasta disminuciones drásticas, para evaluar la solidez de los resultados en distintas condiciones.

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Qué halló el estudio sobre el metano y el ozono

Según datos de la Universidad de Reading, si las políticas solo priorizan el metano sin reducir también halocarbonos y óxido nitroso, la cantidad total de ozono podría ser 2,4% menos en 2100 en comparación con un escenario donde no se recorta el metano. Aunque este descenso parece limitado, tendría un impacto directo sobre la protección frente a los rayos ultravioleta.

Las proyecciones señalan que la superficie bajo radiación ultravioleta extrema, según la Organización Mundial de la Salud, podría incrementarse entre 30% y 35% hacia 2070. Una mayor exposición a radiación ultravioleta está asociada a un incremento de cáncer de piel y diversas enfermedades relacionadas con la acción solar.

Vista panorámica de la Tierra desde el espacio con una atmósfera azul brillante y una capa de ozono translúcida. Rayos de luz solar atraviesan la capa en varios puntos.
Los científicos destacan la necesidad de una acción climática integral, abordando metano, halocarbonos y óxido nitroso simultáneamente, para proteger la atmósfera (Imagen Ilustrativa Infobae)

El estudio, realizado por Maisie Wright y otros especialistas junto a Weber, destaca que estos cálculos surgen de modelos validados y abarca distintos escenarios. Esto refuerza la importancia de los hallazgos para orientar futuras decisiones de política ambiental.

Por qué el recorte del metano no alcanza por sí solo

El Dr. Weber afirmó: “El metano es el segundo gas de efecto invernadero más importante derivado de la actividad humana, después del dióxido de carbono, y reducirlo sigue siendo una de las formas más rápidas de frenar el cambio climático, con beneficios también para la calidad del aire”, indicó Weber, citado por la Universidad de Reading.

No obstante, los científicos advierten que la reducción de metano no puede ejecutarse de forma aislada. “La investigación muestra que mantener la reducción de emisiones de halocarbonos y óxido nitroso cobra aún más importancia si los países también disminuyen el metano”, señaló Weber.

Ilustración de un planeta Tierra azul translúcido con continentes, rodeado de anillos de luz, líneas curvas y estructuras moleculares sobre un fondo oscuro.
Los expertos advierten que el impacto del metano sobre el ozono es clave para orientar futuras decisiones de política climática y salud pública global (Imagen Ilustrativa Infobae)

El informe contextualiza estos resultados dentro del marco del Protocolo de Montreal de 1987, que prohibió los halocarbonos más dañinos y permitió una paulatina recuperación del ozono estratosférico. Los autores insisten en que solo una estrategia coordinada, que no descuide ninguno de los principales gases, permitirá consolidar los logros alcanzados y prevenir retrocesos en la protección de la atmósfera.

Si las reducciones de metano continuaran sin acompañarse de otras acciones integrales, los avances conquistados podrían quedar en riesgo debido al efecto amplificador del resto de contaminantes sobre la capa de ozono. La coordinación internacional y la vigilancia constante serán esenciales para evitar que se reviertan décadas de progreso ambiental.

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