Advierten que el deshielo de los glaciares podría elevar el nivel del mar por encima de lo previsto

Un hallazgo alerta sobre riesgos crecientes para comunidades costeras y la necesidad de revisar pronósticos

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Foto aérea del mar de Weddell mostrando una vasta extensión de hielo marino blanco fragmentado y placas de hielo, intercalado con zonas de agua azul oscuro y charcas de deshielo claras.
Modelos matemáticos permiten anticipar cómo el hielo vertido por glaciares influye en el aumento del nivel del mar (Imagen Ilustrativa Infobae)

El ritmo al que los glaciares se derriten y vierten agua en los océanos influye directamente en el aumento del nivel del mar, un proceso con impacto en ciudades y comunidades costeras.

La velocidad del ascenso de las masas de agua, cuya principal causa es el calentamiento global, se duplicó en todo el mundo: pasó de 1,4 milímetros por año durante la mayor parte del siglo XX a 3,6 milímetros por año entre 2006 y 2015, según datos de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA).

Para anticipar cómo podría avanzar este fenómeno, los científicos utilizan modelos matemáticos que intentan reproducir el comportamiento real del hielo.

Un estudio publicado en la revista AGU Advances analizó la manera en que estas herramientas calculan el movimiento del hielo y detectó que una variable clave suele ser desestimada. El equipo de investigación mostró que este error puede llevar a subestimar el ascenso del mar previsto para las próximas décadas.

Cómo un ajuste matemático redefine lo que sabemos sobre el deshielo

Un estudio advierte que una variable clave suele estar mal estimada en las simulaciones actuales (David Vaughan/Servicio Británico de la Antártida vía AP)
Un estudio advierte que una variable clave suele estar mal estimada en las simulaciones actuales (David Vaughan/Servicio Británico de la Antártida vía AP)

Según el artículo científico, la mayoría de las simulaciones actuales usan un valor fijo para una variable llamada exponente de tensión (n), que suele ser 3. Este número indica cuánta facilidad tiene el hielo para deformarse cuando se le aplica una fuerza, cuánto “cede” ante la presión: cuanto más alto es el valor de n, más sensible es el hielo a los cambios y más rápido puede deformarse.

Sin embargo, el equipo explica que experimentos y mediciones recientes muestran que ese valor debería ser 4 en vez de 3, especialmente en zonas donde el hielo se deforma con rapidez, como ocurre en algunas regiones de la Antártida.

El estudio señala que, cuando se usa el valor incorrecto, las simulaciones pueden ajustarse para coincidir con algunas observaciones, pero después generan errores grandes al intentar predecir lo que pasará en el futuro. Los resultados muestran que los modelos que emplean n=3 tienden a subestimar la velocidad con la que se derriten los glaciares y la cantidad de agua que esto aporta al aumento del nivel del mar. Si se considera un escenario de derretimiento moderado, la diferencia llega al 21% tras cien años; y si el deshielo es extremo, la diferencia aumenta hasta el 35%.

Este descubrimiento puede cambiar la manera en que se entienden y calculan los riesgos futuros para los glaciares y las costas. El reporte subraya que, cuando el deshielo es más intenso, las diferencias entre simulaciones se hacen mucho mayores, lo que aumenta la incertidumbre de las estimaciones que existen actualmente.

El paso a paso detrás de las simulaciones del retroceso glaciar

Bajo deshielo extremo la diferencia entre modelos llega hasta el 35% según los resultados obtenidos (Rob Suisted - http://naturespic.com/via REUTERS)
Bajo deshielo extremo la diferencia entre modelos llega hasta el 35% según los resultados obtenidos (Rob Suisted - http://naturespic.com/via REUTERS)

Para llegar a estas conclusiones, el equipo utilizó un programa de simulación llamado BISICLES, que permite recrear cómo se comportan enormes masas de hielo. El foco del estudio fue el Glaciar Pine Island en la Antártida Occidental, una región que preocupa a los científicos porque su hielo se derrite a gran velocidad y eso puede tener una gran influencia en el nivel del mar.

Primero, los investigadores crearon una simulación que usaba el valor de n=4, el que las nuevas mediciones consideran más realista. Después, pusieron a prueba el modelo bajo dos situaciones: un derretimiento moderado y otro mucho más intenso. Además, repitieron los experimentos usando n=3, el valor más común en los cálculos actuales, pero ajustado para que ambos modelos comenzaran en el mismo punto.

El resultado fue que, aunque al principio ambos parecían describir igual de bien el estado del glaciar, con el paso del tiempo la diferencia se hacía cada vez más grande: el modelo tradicional con n=3 daba una imagen engañosa de precisión y terminaba subestimando tanto la rapidez con la que el hielo retrocede como la cantidad de agua que va al mar.

Cómo estos resultados podrían cambiar la manera de anticipar riesgos costeros

Conseguir modelos más precisos sobre el comportamiento del hielo es clave para proteger a las comunidades costeras (NASA/Handout vía REUTERS)
Conseguir modelos más precisos sobre el comportamiento del hielo es clave para proteger a las comunidades costeras (NASA/Handout vía REUTERS)

Los resultados muestran que es fundamental revisar cómo se construyen los modelos que intentan predecir el futuro de los glaciares. Si se usa un valor equivocado para el exponente de tensión, los cálculos pueden atribuir al hielo propiedades que en realidad tienen otras causas, como el agua atrapada entre los cristales, la aparición de grietas o cambios en la estructura interna del hielo.

El estudio señala que las proyecciones sobre el aumento del nivel del mar deberían tener en cuenta la incertidumbre que genera la elección de este parámetro, ya que su influencia se vuelve aún mayor cuando el clima cambia de manera más extrema. Según afirman los autores, la comunidad científica tendría que revisar los valores habituales y buscar métodos que usen cifras más ajustadas a la realidad, dependiendo de cada región y tipo de hielo.

El trabajo pone a disposición de otros investigadores todos los datos y programas empleados, lo que permite que estos resultados puedan ser verificados y ampliados por diferentes equipos. El equipo de investigadores insiste en que lograr modelos más precisos sobre el comportamiento del hielo es clave para calcular mejor los riesgos futuros y proteger a las comunidades costeras ante la subida del mar.