
El aumento del nivel del mar en las costas africanas superó máximos históricos, según un estudio publicado en la revista Communications Earth & Environment. El trabajo documenta un fenómeno sin precedentes durante el evento El Niño 2023–2024, donde la combinación de múltiples factores climáticos disparó la altura del océano a valores nunca antes observados en la era de datos satelitales.
El análisis, liderado por científicos de la Universidad de Ciudad del Cabo y el Centro para la Observación de la Tierra de la Universidad de Manitoba, se basa en tres décadas de observaciones satelitales que incluyen datos de 1993 a 2024 y abarca regiones del Atlántico, Índico, Mediterráneo y Mar Rojo en torno al continente africano.
Un evento oceánico que reconfiguró los riesgos costeros
El trabajo señala que la región experimentó el mayor aumento de nivel del mar fuera de tendencia jamás registrado, alcanzando los 27 mm durante el evento El Niño 2023-2024, por encima de lo observado durante el episodio de 1997-1998, hasta ahora considerado uno de los más intensos.
De acuerdo con el estudio, este valor supera las proyecciones anteriores y se explica por la coincidencia de varios patrones climáticos: un Índice del Dipolo del Océano Índico en valores récord (indicador de la diferencia de temperatura entre el oeste y el este del océano Índico, que puede favorecer el calentamiento en la región), un Atlántico Niño positivo (fenómeno similar a El Niño, pero en el océano Atlántico ecuatorial, que influye en la temperatura y las corrientes de esa zona), y un Índice del Atlántico Norte Tropical elevado, que refleja el calentamiento anómalo en la superficie del Atlántico norte tropical. Este “preacondicionamiento” del océano amplificó el impacto de El Niño, que actuó sobre un mar ya recalentado.

La investigación documenta que el aumento total del nivel del mar en la región desde 1993 fue de 11,26 cm, y que esta subida ocurre cada vez más rápido: la velocidad con la que crece el océano se incrementó año tras año, a un ritmo mayor que el promedio global. El trabajo detalla que el 2023–2024 representó un quiebre: solo en ese período se sumaron 2,34 cm, casi una quinta parte del aumento registrado en 32 años.
Los autores subrayan que la expansión térmica (el aumento de volumen del agua por efecto del calor) explicó más del 70% del fenómeno en 2023-2024, lo que “cuadruplicó el contenido de calor oceánico” en comparación con eventos previos, según el artículo científico. El estudio identifica además un punto de inflexión crítico en 2009, cuando la aceleración del aumento pasó de 2,72 mm anuales a 4,70 mm anuales, lo que incrementó el riesgo para 38 países africanos con litoral.
“Estamos presenciando un cambio fundamental en la forma en que el océano responde a la variabilidad climática. El evento de 2023-2024 interactuó con un océano ya condicionado por múltiples fuerzas climáticas y calor excesivo, creando un efecto compuesto que elevó los niveles del mar a alturas nunca antes vistas en los registros satelitales”, dijo el Dr. Franck Ghomsi, investigador principal del estudio, en un comunicado oficial de la Universidad de Ciudad del Cabo.
Cómo se identificaron las causas del cambio en el nivel del mar
Para llegar a estas conclusiones, el equipo recurrió a datos satelitales de alta resolución, que permiten medir el nivel del mar con gran precisión, y a registros de distintos indicadores climáticos. El análisis también tuvo en cuenta factores geológicos, como los cambios lentos en la corteza terrestre, y eliminó las variaciones estacionales para distinguir entre los cambios a largo plazo y las fluctuaciones que producen eventos como El Niño.

El estudio explica que la reacción extraordinaria del océano africano en 2023–2024 ocurrió porque varios factores se sumaron al mismo tiempo: el Dipolo del Océano Índico y el Atlántico Niño se encontraban en valores inusualmente altos, los vientos cambiaron su patrón y dejaron de favorecer el ascenso de aguas frías desde el fondo marino, y la superficie del océano formó capas que atraparon el calor cerca de la superficie. Este fenómeno, llamado estratificación, fue el más intenso registrado hasta ahora, con temperaturas en la parte superior del mar muy por encima de lo habitual.
La investigación muestra que, incluso después de descontar el efecto de El Niño, la tendencia de fondo del aumento del nivel del mar sigue siendo fuerte y apenas se modifica. Esto confirma que el principal responsable es el calentamiento global provocado por la actividad humana, más allá de la variabilidad natural del clima. El trabajo también señala que el aumento del nivel del mar ocurre especialmente rápido en el Océano Índico Occidental y el Atlántico Central Oriental, donde en algunos puntos la subida supera los 3,8 milímetros por año.
El desafío que enfrentan las comunidades costeras africanas
El estudio advierte sobre las consecuencias directas para la población: más de 15 millones de personas en ciudades costeras africanas ahora enfrentan riesgo de inundación agravado. Grandes urbes como Lagos (Nigeria), Douala (Camerún), Accra (Ghana) y Dar es Salaam (Tanzania) resultan cada vez más vulnerables frente al ascenso del mar, el hundimiento gradual del terreno y los eventos climáticos extremos, de acuerdo con los datos presentados en el trabajo científico.

La investigación señala que los Estados insulares como Seychelles y Comoras enfrentan amenazas crecientes a su infraestructura y recursos hídricos. Además, la supresión del afloramiento de aguas frías, un proceso crítico para la productividad pesquera, durante el evento analizado provocó impactos negativos en la biodiversidad y la seguridad alimentaria de millones de personas en África Occidental y comunidades insulares.
El artículo indica que los sistemas de monitoreo actuales presentan limitaciones, especialmente por la escasez de instrumentos que miden el nivel del mar de forma continua y la falta de infraestructuras de observación, lo que dificulta una evaluación precisa del riesgo en todas las regiones. El trabajo respalda la necesidad de expandir las redes de monitoreo, mejorar los sistemas de alerta temprana y desarrollar estrategias de adaptación regional coordinadas.
El estudio destaca la importancia de integrar conocimiento científico y observaciones locales en los sistemas de alerta para empoderar a las poblaciones costeras africanas ante un océano cada vez más dinámico. Según los autores, la combinación de la tendencia acelerada y las anomalías episódicas representa una amenaza compuesta que “empuja a los sistemas costeros hacia umbrales críticos”.
La investigación concluye que el evento El Niño 2023–2024 marca la entrada de África en un régimen de aumento del nivel del mar más peligroso, donde la interacción entre el calentamiento persistente y la variabilidad climática extrema multiplica los desafíos sociales y ecológicos en las zonas costeras del continente.
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