
La isla de Giannutri, situada en el Parque Nacional del Archipiélago Toscano, se ha convertido en el centro de un experimento científico que ha puesto en evidencia el impacto de la introducción de abejas melíferas en ecosistemas protegidos de Italia.
Un estudio reciente, difundido por National Geographic, demostró que la presencia de estas abejas provocó una drástica reducción de las abejas silvestres, lo que llevó a las autoridades a suspender la apicultura en la isla para intentar revertir el daño ecológico.
El experimento fue dirigido por Lorenzo Pasquali, ecólogo de la Universidad de Bialystok, junto a un equipo de investigadores de diversas instituciones europeas. El objetivo era analizar la competencia directa entre las abejas melíferas, comúnmente empleadas en la agricultura, y las especies autóctonas de abejas silvestres.
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Los científicos temían que, al compartir recursos como el néctar y el polen, las abejas melíferas desplazaran a las especies nativas, afectando la biodiversidad local.
Competencia entre abejas melíferas y silvestres en Giannutri
Para desarrollar el estudio, los investigadores diseñaron un experimento natural: cada 2 días, sellaban las entradas de las 18 colmenas de abejas melíferas presentes en la isla. Así, las abejas domésticas permanecían dentro de las colmenas hasta última hora de la tarde, lo que permitía observar el comportamiento de las abejas silvestres en ausencia de sus competidoras.

Pasquali y sus colegas, entre ellos Alessandro Cini de la Universidad de Pisa, registraron la frecuencia de visitas de las abejas silvestres a las flores, el tiempo dedicado a recolectar néctar y la cantidad de recursos disponibles en el entorno.
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Los resultados, publicados en la revista Current Biology y recogidos por National Geographic, mostraron que, cuando las abejas melíferas permanecían encerradas, el volumen de néctar en algunas plantas aumentaba más del 50%, mientras que los niveles de polen se incrementaban casi un 30%.
Este cambio permitió a las abejas silvestres recolectar más recursos y modificar sus rutinas diarias, permaneciendo más tiempo alimentándose. El dato más relevante fue la reducción de casi un 80% en las poblaciones de Anthophora dispar y Bombus terrestris, dos especies nativas, desde el inicio del monitoreo en 2021.
Reacciones científicas y medidas de conservación ecológica
El impacto de estos hallazgos generó reacciones en la comunidad científica. Alfredo Valido, entomólogo del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología de España, calificó el experimento como “sorprendente y un bonito experimento”, destacando la claridad con la que se evidenció la relación entre abejas melíferas, flores y abejas silvestres.
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Por su parte, Leonardo Dapporto, entomólogo de la Universidad de Florencia y asesor del proyecto, subrayó que el equipo no se oponía a la apicultura, pero advirtió sobre la necesidad de extremar la precaución al introducir abejas melíferas en áreas protegidas, especialmente aquellas que albergan especies autóctonas o en peligro de extinción. Dapporto reconoció que, aunque esperaban cierto impacto, “no imaginábamos que el impacto fuera tan fuerte”.
La reacción de las autoridades del parque fue inmediata. Tras recibir el informe del equipo de Dapporto, el Parque Nacional del Archipiélago Toscano suspendió la apicultura en Giannutri a partir de este año. Esta decisión, según Valido, refuerza la importancia de actuar con rapidez ante evidencias científicas contundentes. “No es lógico introducir especies gestionadas en una zona en la que se quiere preservar la flora y la fauna”, afirmó el entomólogo en declaraciones recogidas por National Geographic.
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El caso de Giannutri ha reavivado el debate sobre la gestión de áreas protegidas y la introducción de especies no autóctonas. Victoria Wojcik, directora científica de Pollinator Partnership Canada, advirtió sobre los riesgos de permitir la cría de abejas melíferas en hábitats críticos para especies de invertebrados.

Wojcik señaló que, aunque las áreas de conservación pueden tener otros usos, como el pastoreo, resulta difícil justificar la introducción de abejas melíferas en paisajes designados para la protección de abejas silvestres.
Más allá de la competencia con las abejas melíferas, las abejas silvestres enfrentan amenazas adicionales como la pérdida de hábitat, el cambio climático y la exposición a pesticidas. Sin embargo, la presión ejercida por la apicultura es una variable que puede gestionarse mediante políticas adecuadas, lo que convierte a experimentos como el de Giannutri en referencias clave para la conservación.
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El equipo de Dapporto continúa monitoreando la isla para evaluar si la retirada de las abejas melíferas permitirá la recuperación de las poblaciones silvestres. Según datos recogidos este año y los planes de seguimiento a largo plazo, los investigadores esperan obtener respuestas sobre la capacidad de resiliencia de las abejas autóctonas ante la ausencia prolongada de sus competidoras.
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