
La Antártida desempeña un rol central en el futuro del nivel del mar. La cantidad de hielo que pierde cada año influye directamente en el riesgo de inundaciones para ciudades y regiones costeras en todo el planeta. Comprender cuánto y cuán rápido subirán los océanos depende, en gran medida, de la capacidad de anticipar los cambios en la masa de hielo antártica, una tarea que hasta ahora presentaba grandes incertidumbres para gobiernos y comunidades expuestas.
Un nuevo estudio publicado en Nature ofrece una perspectiva novedosa sobre este desafío. El trabajo revela que los modelos científicos pueden prever con una anticipación de entre 30 y 50 años el aporte de la Antártida al aumento del nivel del mar. Esta predicción abre una ventana temporal crucial para planificar medidas de adaptación y reducir riesgos en zonas vulnerables, proporcionando a los responsables de políticas públicas una herramienta con la que no se contaba hasta el momento.
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El aporte antártico al futuro del nivel del mar, según los modelos científicos
El estudio señala que los modelos científicos logran prever con notable confianza cómo la Antártida perderá hielo durante los próximos 30 a 50 años. La velocidad con la que subió el nivel del mar por el deshielo antártico en 2025 permitió anticipar el ritmo de este fenómeno durante varias décadas, sin importar qué tanto aumenten las emisiones de gases de efecto invernadero ni qué tan complejo sea el modelo utilizado. Esta conclusión surge del análisis de todos los modelos incluidos en el Sexto Informe del Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), una de las principales referencias científicas globales sobre el clima.
El panorama después de mediados de siglo resulta mucho más incierto. Si bien para el año 2100 la proyección se vuelve menos confiable, en los próximos años existe la oportunidad de anticipar y prepararse frente a la subida del mar. En un escenario extremo, el nivel global del mar podría aumentar más de dos metros para fines de siglo a causa del colapso de la capa de hielo antártica. Esto provocaría el desplazamiento de cientos de millones de personas en todo el mundo.
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Felicity McCormack, investigadora de la Universidad de Monash y autora del trabajo, subraya que “si los modelos de capas de hielo reproducen con precisión las tasas de pérdida de hielo que observamos hoy, podemos confiar en utilizar esos mismos modelos para predecir con fiabilidad la contribución de la Antártida al aumento del nivel del mar en los próximos 30 a 50 años. Predecir con exactitud cuánto y a qué velocidad aumentará el nivel del mar a nivel mundial ofrece información vital para la planificación costera futura y las políticas gubernamentales”.
A pesar de esta certeza en el corto plazo, el estudio advierte que, hacia finales del siglo XXI, surgen procesos naturales que pueden acelerar mucho el deshielo. Por ejemplo, una parte del hielo de la Antártida se apoya sobre rocas que están por debajo del nivel del mar. Cuando empieza a retroceder y se retira de esas rocas, el agua del océano puede avanzar y penetrar más bajo la capa de hielo.
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Esto facilita que se derrita todavía más rápido, porque el agua cálida acelera el proceso. Una vez que este ciclo comienza, se vuelve muy difícil detenerlo y la pérdida de hielo puede aumentar mucho más de lo que predicen los modelos para las próximas décadas.
El desafío de medir y simular la pérdida de hielo en la Antártida

La investigación se basó en el análisis de modelos utilizados por el IPCC, y abarcaron desde los escenarios más conservadores hasta aquellos de mayor impacto y menor probabilidad. El equipo evaluó la capacidad de los modelos para replicar la pérdida de hielo observada en la actualidad y contrastó estas simulaciones con las tendencias históricas y los datos más recientes.
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El comunicado de la Universidad de Monash aclara que, hasta la fecha, no existía una estimación robusta sobre la contribución antártica al aumento del nivel del mar en escalas de tiempo relevantes para la toma de decisiones. Este nuevo enfoque permite a gobiernos y organismos internacionales anticipar el comportamiento de la capa de hielo con suficiente margen para planificar respuestas eficaces.
El director de Securing Antarctica’s Environmental Future (SAEF), el profesor Steven Chown, sostuvo que “las mejoras en los sistemas de observación y el desarrollo de modelos de capas de hielo se traducirán directamente en proyecciones más confiables para horizontes de planificación a corto plazo”.
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Ventanas de oportunidad para reducir los riesgos en las próximas décadas
La ventana temporal de mayor previsibilidad representa una oportunidad concreta para actuar. Los próximos 30 a 50 años ofrecen un marco en el que los gobiernos pueden diseñar infraestructuras, planificar la reubicación de comunidades y definir estrategias de uso del suelo con base en proyecciones confiables.
La investigadora principal, McCormack, considera clave “establecer una vía clara para integrar las proyecciones de los modelos de capas de hielo en los marcos de políticas sobre el ascenso del nivel del mar”. Esta integración permitirá que las decisiones de adaptación se apoyen en información científica sólida, mientras que la incertidumbre a largo plazo subraya la necesidad de continuar desarrollando y perfeccionando los modelos.
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El profesor Chown, por su parte, advierte que “la previsibilidad identificada en esta investigación no reduce el riesgo a largo plazo, sino que proporciona un periodo definido en el que actuar con mayor certeza”. La colaboración internacional y la inversión en capacidades de observación y modelado serán fundamentales para reducir la incertidumbre y construir resiliencia frente a los desafíos del cambio climático y el aumento del nivel del mar.
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