De joyas a pañales: cámaras de seguridad registran una ola de hurtos en tiendas, farmacias y centros comerciales de Miraflores

Comerciantes advierten que algunos implicados son reincidentes y que las pérdidas por estos hurtos se repiten varias veces por semana en distintos negocios de la capital

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Cuatro paneles muestran a personas ocultando joyas en el sostén, un celular en el bolsillo de la chaqueta, pañales en la cintura y un alimento en la mochila.
La imagen muestra diversas técnicas empleadas por personas para ocultar productos como joyas, celulares, pañales y alimentos robados en tiendas de Miraflores, Lima. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La modalidad del hurto conocido como “tenderismo” continúa afectando a comercios de distintos rubros en Lima. Cámaras de seguridad instaladas en centros comerciales, tiendas de tecnología, farmacias y establecimientos de venta de ropa registraron una serie de casos que muestran cómo operan personas dedicadas a sustraer productos sin realizar ningún pago.

Las grabaciones revelan estrategias que buscan evitar sospechas. Los implicados ingresan como cualquier cliente, recorren los locales durante varios minutos y seleccionan productos específicos antes de ocultarlos entre sus prendas, bolsos o pertenencias. En varios casos, la intervención del personal de seguridad permitió recuperar los artículos y poner a los sospechosos a disposición de la Policía.

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Las imágenes difundidas muestran que los objetivos son diversos: joyas, accesorios para celulares, peluches, pañales, alimentos y artículos para el hogar. Según representantes de establecimientos afectados, algunos de los involucrados ya son conocidos por reincidir en este tipo de hechos.

Joyas de alto valor entre los principales objetivos

Uno de los casos ocurrió en un centro comercial de Miraflores. Las cámaras registraron a un hombre que ingresó al establecimiento con una gorra blanca, una polera oscura y un jean azul. Mientras observaba los productos y manipulaba su teléfono celular, aprovechó un momento de descuido para tomar un par de aretes.

De acuerdo con las imágenes, las piezas sustraídas eran de oro, diamante y oro blanco. Tras la intervención policial, el sospechoso negó inicialmente la acusación. Durante una consulta realizada por las autoridades, respondió: “Es que intentaba llevarme un arete. La chica me dice que, que de que yo, de que yo quería robarle, que esto, que lo otro, que yo soy el, el que le robó hace unos días y...”.

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Las grabaciones también muestran otro episodio protagonizado por el mismo sujeto dentro del mismo centro comercial, aunque en una fecha distinta. En ambas ocasiones, el objetivo fue la sustracción de joyas.

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Otro hecho ocurrió en una tienda ubicada en la avenida Larco. Dos jóvenes ingresaron al local y se dirigieron a la sección de productos tecnológicos. Según las imágenes de vigilancia, ambos permanecieron varios minutos observando el movimiento de trabajadores y clientes.

La joven tomó varias carcasas para teléfonos celulares de diferentes colores, diseños y marcas. Después de intercambiar miradas con su acompañante, los productos desaparecieron de su vista mientras continuaba recorriendo el área.

Las cámaras registraron nuevas acciones similares en la misma sección. Posteriormente, la pareja también tomó un oso de peluche que terminó oculto antes de abandonar el establecimiento.

Un representante de seguridad explicó que este comportamiento suele repetirse entre personas que ya conocen los procedimientos de vigilancia. “Hurtaban las carcasas, los celulares, osos, diferentes cosas. Y, como ven, esa destreza de ver las cámaras, de observar quién nos vigila, ya tienen la experiencia. Estos tenderos nosotros los, eh, llamamos como recurrentes”, señaló.

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Las grabaciones también documentaron casos en farmacias donde los productos más buscados eran pañales de alto costo. En uno de los registros, un hombre vestido de blanco ingresó al local y caminó directamente hacia la sección correspondiente.

Tras tomar dos paquetes, salió del área con rapidez e intentó abandonar el establecimiento. Trabajadores del local iniciaron una persecución para impedir su fuga.

Según las imágenes, la modalidad se repitió en la misma sede con otros implicados. El patrón era similar: identificar el producto, tomar dos unidades y abandonar el lugar en cuestión de segundos.

Alimentos y utensilios ocultos dentro de carteras

Otro episodio involucró a dos mujeres captadas dentro de una tienda. Las cámaras registraron cómo buscaban ubicarse en zonas con menor exposición a los sistemas de vigilancia.

Mientras permanecían frente a distintos exhibidores, comenzaron a guardar utensilios de cocina dentro de una cartera. De acuerdo con información proporcionada por la Policía, antes de esa acción también tomaron productos alimenticios.

Entre los artículos recuperados figuraban una barra de chocolate, un queso completo y varios paquetes de wantán. Tras salir del establecimiento, ambas fueron interceptadas.

Durante la intervención, una de las sospechosas negó tener antecedentes. Ante la consulta policial respondió: “Nada, nada”. Cuando se le preguntó si era la primera vez, contestó: “Sí, revísame”.

Comercios reportan pérdidas frecuentes por hurtos recurrentes

Representantes de negocios afectados advirtieron que algunos establecimientos enfrentan este tipo de incidentes varias veces por semana. Según explicaron, las pérdidas económicas se acumulan debido a la frecuencia de los robos y a la diversidad de productos sustraídos.

“Hay negocios que han sido víctimas de hurto de estos tenderos en varias ocasiones. A la semana una, dos, tres veces. Imagínense la pérdida que tienen estos negocios durante todo el mes”, indicó un representante consultado.

Las grabaciones también muestran otras estrategias utilizadas para evitar sospechas. En una tienda de ropa, por ejemplo, una mujer recorría los pasillos con varios colgadores en las manos para aparentar interés en realizar compras. Después se dirigió a una sección de joyería, seleccionó una pieza y la ocultó antes de retirarse.

Las imágenes registradas en distintos establecimientos evidencian un patrón común: los implicados buscan proyectar la imagen de clientes habituales, observan los movimientos del personal y aprovechan momentos de distracción para concretar los hurtos.

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