
Vivir en un departamento ya no es una excusa para no compostar. A pesar de la falta de patios o jardines, el compostaje doméstico es posible incluso en los espacios más reducidos y, según especialistas en sostenibilidad, no genera malos olores si se realiza correctamente.
Durante el Mes de la Tierra, National Geographic compartió una guía detallada para comenzar a compostar en casa, destacando sus beneficios ambientales, alimentarios y logísticos.
El compostaje consiste en transformar restos orgánicos, como alimentos o materiales naturales, en un fertilizante rico en nutrientes.
Este proceso no solo reduce la cantidad de residuos que terminan en vertederos, sino que también contribuye a mitigar las emisiones de metano, un potente gas de efecto invernadero.
Según un informe de la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (EPA), los residuos alimentarios en vertederos liberaron un estimado del 58 % de las emisiones de metano entre 1990 y 2020.
Una herramienta contra el cambio climático
La EPA define el compostaje como “la forma natural de reciclar”, ya que permite que los microorganismos descompongan la materia orgánica para convertirla en abono.
A diferencia de los residuos que se descomponen en vertederos sin oxígeno, este proceso reduce la liberación de metano, que calienta la atmósfera mucho más rápidamente que el dióxido de carbono.
Brenda Platt, directora de la iniciativa de compostaje para la comunidad del Institute for Local Self-Reliance, explicó a National Geographic que “añadir compost a la tierra mejora la fertilidad del suelo, ayuda a retener el agua, mejora su estructura y suprime enfermedades de las plantas”.
Además, señaló que “mantener los residuos orgánicos fuera de los vertederos puede tener implicaciones globales positivas, e incluso puede hacer que tu próxima compra en el mercado de agricultores sea aún más saludable”.

El compostaje también aporta beneficios más inmediatos a nivel doméstico. Sophie Jones, asociada de proyectos de sostenibilidad de la Oficina de Sostenibilidad de la Universidad George Washington, indicó que el abono natural contiene nutrientes que no se encuentran en otros fertilizantes.
Un estudio publicado en ISME Communications en 2023 sugiere que los cultivos fertilizados con compost pueden resultar más nutritivos que aquellos cultivados sin este abono.
Compostar sin patio
Para quienes viven en departamentos, el proceso comienza por separar la materia orgánica: restos de frutas, vegetales, pan mohoso y cáscaras.
Sin embargo, hay ciertos elementos que no deben incluirse. La EPA recomienda evitar residuos humanos o animales, plantas enfermas y papel de color o satinado. También advierte que compostar carne o huesos en casa puede atraer plagas.
En cuanto al almacenamiento, Jones aconseja usar una bolsa de plástico o un recipiente reutilizable y guardarlo en el congelador.

“Guardar el compost en una bolsa en el congelador hace que todo se agrupe fácilmente. No huele y es fácil de transportar a los cubos de compostaje”, aseguró Jones a National Geographic.
No es necesario hacer una gran inversión económica. Muchos mercados agrícolas entregan cubos gratuitos, aunque también existen opciones comerciales. También hay modelos más sofisticados que replican el proceso natural del compostaje.
Destinos del compost en la ciudad
Una vez que el recipiente de compost está lleno, existen diversas alternativas para su disposición final, incluso en entornos urbanos.
Algunas ciudades ofrecen puntos fijos de recolección habilitados las 24 horas, mientras que otras disponen de contenedores en mercados agrícolas, huertos comunitarios o incluso en supermercados, donde se ubican cubos específicos en las entradas.

En Buenos Aires, el compost generado a partir de los restos verdes se trata en tres centros ubicados en Palermo, Chacarita y Villa Soldati, que procesan alrededor de 40 toneladas diarias.
Este abono natural se distribuye gratuitamente a empresas de mantenimiento de espacios públicos y a diferentes áreas del Gobierno porteño, donde se emplea en la siembra de césped, el cuidado de canteros, jardines y huertas urbanas.
Más allá de su destino final, el compostaje también representa una mejora en la vida cotidiana. Jones subrayó que, incluso para quienes no cultivan alimentos, compostar ayuda a reducir los olores del cubo de basura y la frecuencia con la que se baja la basura al contenedor de los edificio.
Nuevas normativas en ciudades globales
En línea con esta tendencia, ciudades como Nueva York implementaron políticas más estrictas en materia de gestión de residuos orgánicos. Desde comienzos de abril, los residentes enfrentan multas si no cumplen con la nueva normativa de compostaje obligatorio, impulsada por el Departamento de Saneamiento (DSNY).

El reglamento establece que los restos orgánicos deben depositarse en un contenedor específico y en bolsas autorizadas, prohibiendo el uso de las tradicionales bolsas negras. La medida busca reducir los residuos enviados a vertederos y mejorar la eficiencia en el tratamiento de desechos.
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