
El cambio climático es una problemática que recurrentemente se manifiesta en nuestra vida cotidiana, con causas y consecuencias variadas que no hacen más que reconfirmar el nivel de gravedad alcanzado. En ese marco, los incendios forestales aparecen como un drama que, particularmente en Argentina, avanza a un ritmo preocupante. En los últimos días, los Esteros del Iberá, en la provincia de Corrientes -un humedal de más de 10.000 kilómetros cuadrados-, y el Parque Nacional Los Alerces, en Chubut, fueron los focos de fuegos que arrasaron con miles de hectáreas.
El biólogo y viceministro de Ambiente de la Nación, Sergio Federovisky, dialogó con Infobae y describió la situación en ambos puntos del país. “Recogimos indicios y testimonios que indican que, en ambos casos y principalmente en Chubut, los incendios fueron iniciados de forma intencional. Hoy, en Argentina está técnicamente prohibido usar el fuego, incluso para cuestiones que habitualmente se utiliza. Prender un fuego allí es un acto criminal”.
En segundo lugar, Federovisky detalló: “En la Justicia de Chubut, presentamos una solicitud para que se investigue si efectivamente el incendio fue intencional. Está vigente una declaración de emergencia ígnea en todo el país. Hay una enorme cantidad de provincias que asumieron esa responsabilidad y prohibieron el uso de fuego en este contexto de crisis climática tan adverso”.
Para los próximos días, el pronóstico tanto para Chubut como para Corrientes “no es bueno”, según el viceministro. ¿Por qué? “Porque estamos con temperaturas altas y, además, en el contexto de sequía que lleva prácticamente cuatro años ininterrumpidos no solo da como resultado la ausencia coyuntural de lluvias, sino que también la vegetación arrastra un estrés hídrico que hace que cualquier fuego pueda propagarse de una manera veloz y violenta”.

Qué dice la ciencia sobre los incendios
En relación a esta clase de problemáticas, la ciencia tiene mucho para aportar. Recientemente, un grupo de expertos de la Universidad de Nanjing, en China, postuló que el impacto del humo generado por grandes incendios forestales puede aumentar y retroalimentar la intensidad del fuego. Así, se genera un efecto expansivo que puede tener desenlaces catastróficos para la naturaleza y la humanidad.
En el estudio, que fue publicado en la revista Science, los científicos señalaron: “Los incendios forestales extremos amenazan la vida humana, la calidad del aire y los ecosistemas. Aquí, mostramos la primacía de la retroalimentación a escala sinóptica en la conducción de incendios extremos y descubrimos que los efectos del humo pueden modificar el viento cercano a la superficie, la sequedad y las precipitaciones y, por lo tanto, empeorar la contaminación del aire al aumentar las emisiones de incendios y debilitar la dispersión de los mismos”.
Para llegar a estos resultados, los investigadores recolectaron datos de satélites y sensores de observación terrestre. Esta información fue adaptada a un modelo de computadora que usó precisiones químicas y datos meteorológicos para rastrear cambios en el aire y en el suelo durante grandes incendios forestales. Las regiones geográficas estudiadas fueron el sudeste asiático y la costa oeste de los Estados Unidos.

Según lo que describieron los autores, el hollín de los incendios condujo a la creación de una capa de humo sobre el área y, alrededor de ella, atrapando el calor y evitando que la luz del sol llegue al suelo, se produjo “una situación que condujo a la inestabilidad térmica. Debido a esa inestabilidad, el aire fue succionado bajo el manto de humo, lo que provocó vientos de alta velocidad. Y el viento provocó condiciones más secas, lo que hizo que el fuego fuera más intenso”.
Para dimensionar y comprender la gravedad de esta problemática medioambiental, Infobae conversó con Hernán Giardini, coordinador de las campañas de Bosques y Cambio Climático de Greenpeace. “Se estima que el 95% de los incendios forestales se debe a causa humanas. Hablamos de intencionalidad, pero también de accidentes y de negligencias. Cuando hablamos de accidentes, pueden ser asados mal apagados, colillas de cigarrillo, etcétera. Cuando nos referimos a negligencia, tiene que ver con la quema, por ejemplo, de pasturas para el rebrote para el ganado”, explicó.
Y sumó: “También hay, en algunos casos, incendios para cambiar el uso del suelo para agricultura, ganadería o desarrollo inmobiliario, así que muchas causas son humanas. El 5% restante de las causas tiene que ver con cuestiones naturales. Hay muchos casos de tormentas con rayos que arrancan un incendio, pero son muy pocos”.
Otra causa natural, de acuerdo a Giardini, “es el fenómeno de la niña (NdelR: un proceso natural caracterizado por la fluctuación de las temperaturas del océano en la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial, según la Organización Meteorológica Mundial). Este fenómeno ha generado en todo Sudamérica una sequía importante, y eso produce las condiciones propicias para que se expandan más allá los focos de incendio y que sea mucho más difícil poder apagarlos”.

“Es evidente que la sequía ha contribuido a una mayor superficie de área incendiada, no sólo de bosques, sino también de pastizales y humedales. Además, la crisis climática en la que estamos genera altas temperaturas y eso contribuye a la sequía”, agregó el especialista de Greenpeace.
En ese tono, para Giardini, “la biodiversidad se ve fuertemente afectada, porque cuando se están incendiando bosques o humedales, estamos hablando de los dos ecosistemas que concentran más biodiversidad terrestre: más de la mitad de los animales, plantas e insectos se concentran allí. Los incendios arrasan completamente con todo y generan este impacto directo porque se pierden muchísimas especies que están en peligro de extinción”.
Un informe de Greenpeace en el 2023 indica que los incendios forestales y rurales afectaron 120.000 hectáreas solo en Salta y Jujuy. En Chubut, el fuego se propagó y alcanzo al Parque Nacional Los Alerces y al Lago Cholila. La superficie afectada allí supera las 1.400 hectáreas, mientras que en Corrientes, este problema ambiental ya arrasó con más de 30.000.
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