El Tottenham ya había dado vuelta el resultado, había quedado abajo en el global, se había adueñado de la clasificación a semifinales por la diferencia de los goles como visitante y hasta había sufrido en tiempo de descuento por el tanto anulado a Raheem Sterling después de la revisión en el VAR. En el vestuario, llegó el momento de la descarga, con Mauricio Pochettino incluido.

Los gritos de algarabía se originaron en las cuerdas vocales de cada futbolista e integrante de la delegación de los Hotspur dentro del vestuario visitante del estadio Etihad.

"¡Vamos carajo!", retumbó entre las cuatro paredes de los vestidores cuando el entrenador del equipo ingresó. Pochettino se unió a sus dirigidos y se descargó después de vivir 95 minutos de pura tensión.

El estratega argentino realizó un ademán similar al que el Cholo Simeone había registrado en la instancia pasada de la Champions, antes de que su Atlético Madrid fuera eliminado por la Juventus.

Enseguida, gran parte del plantel del Tottenham comenzó a cantar "Oh, Moussa Sissoko", en honor al francés que tuvo que ser reemplazado por lesión cuando promediaba el primer tiempo. Con furia, el mediocampista se había marchado al camarín al ver el 5-3 del City que finalmente fue invalidado. Al enterarse, se puso la camiseta nuevamente y celebró con sus compañeros en el campo de juego.

MÁS SOBRE ESTE TEMA