Superó el cáncer de mama y volvió a jugar al fútbol de manera profesional: la inspiradora historia de Toni Deion Pressley

Con 29 años, la futbolista estadounidense atravesó una doble mastectomía. Dos meses después de la cirugía, regresó a las canchas. "Sentía que me habían sacado algo, que ya no era yo misma, pero lo superé ", comentó la defensora, que se define como una “sobreviviente”

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Toni Deion Pressley, el día que volvió a las canchas tras superar un cáncer (@orlpride)
Toni Deion Pressley, el día que volvió a las canchas tras superar un cáncer (@orlpride)

Termina el partido y Toni Deion Pressley se sienta sobre el césped. Hace fuerza para contener el llanto, pero no lo logra. Sus lágrimas nada tienen que ver con la emoción por la ajustada victoria que acaba de conseguir su equipo, Orlando Pride, en el marco de la NWSL, la poderosa liga de fútbol femenino de los Estados Unidos. Hace tan solo 24 horas a la defensora le acaban de diagnosticar cáncer de mama y no sabe cómo se lo va a decir a sus compañeras ni cuando volverá a pisar un campo de juego.

No puede ser cierto: tiene solo 29 años y una condición física privilegiada por los entrenamientos diarios que le demanda el ser una atleta de alto rendimiento. Sin embargo, los estudios -entre ellos “la mamografía más dolorosa de la historia”, según sus propias palabras- no dejan lugar a dudas. Toni tiene un carcinoma ductal in situ, es decir, un tipo de cáncer no invasivo que se caracteriza por la presencia de células malignas en los conductos por los que circula la leche.

La enfermedad implica poner un freno, al menos transitorio, a casi tres décadas de práctica deportiva ininterrumpida. Nacida en Melbourne, Florida, Toni se destacó desde chica en disciplinas como el atletismo y el levantamiento de pesas. Sin embargo, el fútbol fue su gran pasión desde el principio. Brilló en su escuela secundaria y fue elegida la mejor jugadora del año de las ligas universitarias de Estados Unidos en 2010. Para aquel entonces, ya había dejado de ser delantera y había empezado a jugar como defensora central (tras un breve paso por el lateral izquierdo).

Luego de una buena experiencia en la tercera división del fútbol de su país (fue campeona con el Western New York Flash), la futbolista decidió probar suerte en el Ryazan VDV de la liga de Rusia. Al volver, sintió que ya estaba lista para dar el salto a la NSWL y firmó por Washington Spirit. Una serie de lesiones y de irregulares desempeños la hicieron transitar por varios equipos hasta que encontró su lugar en el mundo: Orlando Pride. En el equipo de su Florida natal no solo logró su mejor rendimiento, sino que también se enamoró. Entre prácticas y charlas de vestuario conoció a quien hoy es su pareja: la brasileña Marta, una de las mejores jugadoras de fútbol de la historia (ganó el premio de la FIFA en seis ocasiones -2006, 2077, 2008, 2009, 2010 y 2018-, y The Best en 2019).

Toni junto a su novia, la brasileña Marta (@martavsilva10)
Toni junto a su novia, la brasileña Marta (@martavsilva10)

Todo estaba balanceado para Toni tanto en el plano profesional como el deportivo, pero la armonía se quebró el 5 de julio de 2019, cuando los médicos le confirmaron el diagnóstico. Casi hasta el día de su cirugía - programada para el 2 de agosto- Toni se entrenó y jugó partidos con normalidad. Su entrenador y sus compañeras no sabían nada de lo que le estaba sucediendo, solo estaban al tanto sus familiares, su novia y algunos integrantes del cuerpo médico (entre ellos la nutricionista Rikki Keen, quien estaba atravesando una situación similar).

El tiempo pasó hasta que la defensora se decidió hablar con los integrantes del cuerpo técnico. Los citó después de un entrenamiento y rompió en llanto. La respuesta de Marc Skinner y su equipo la sorprendió. “Nunca me trataron diferente”, destacó la defensora, que pronto recibió la ayuda necesaria para organizar una reunión con el resto de las jugadoras. Al principio pensó en mandarles un mensaje de texto ya que era la forma ideal para no tener que lidiar con sus propias emociones, pero algo la detuvo. “Ellas no se lo merecían, son mi familia”, sostuvo. Después de un entrenamiento las juntó y, una vez más, las lágrimas la inundaron. De a poco las palabras fueron brotando, les contó que tenía cáncer y que tenía que operarse, pero que pronto volvería. Una a una, las futbolistas la abrazaron, le hicieron algunas preguntas y siguieron con su trabajo de pesas en el gimnasio. Lejos de ofuscarse por la continuidad de las actividades, Toni se sintió aliviada y descubrió por qué había retrasado el momento de darles la noticia: no quería convertirse en el centro de atención ni que se corriera el foco de la competencia.

El día de la cirugía llegó. Toni ingresó al quirófano para ser sometida a una doble mastectomía. Aunque el cáncer estaba alojado solo en uno de sus senos, esa era la mejor opción para minimizar el riesgo de cara al futuro. En el mismo momento se iniciaría, además, el proceso de reconstrucción para la futura colocación de implantes mamarios.

La operación fue un éxito. Los médicos lograron quitar todo el tejido con células malignas. Ese mismo día, aún con los drenajes colocados, la futbolista se fue a su hogar. “Creo que esa fue la peor parte: tener cuatro mangueras en mi cuerpo que me impedían hacer mis actividades diarias”, admitió tiempo después. Luego de una vida dedicada al deporte y la actividad física, Pressley se veía obligada a quedarse en la cama.

Junto a su familia y su novia durante su recuperación (@martavsilva10)
Junto a su familia y su novia durante su recuperación (@martavsilva10)

Pero aún quedaba otro desafío físico y mental por afrontar: ver por primera vez cómo había quedado su cuerpo después de un procedimiento tan importante. “Hacerme amiga de cómo me veía ahora fue muy duro para mí. Recuerdo que manejé de vuelta a mi casa llorando porque sentía que me habían sacado algo, que ya no era yo misma. Ese día me sentí deprimida, pero lo superé cuando me di cuenta de que cómo luzco físicamente no es lo que me define”, dijo sobre cómo se sintió luego de la cita con el médico en la cual le quitaron los vendajes.

Durante su proceso de recuperación, además, fue el tiempo de hacer público todo lo que estaba atravesando. A través de las redes sociales, Orlando Pride comunicó el diagnóstico de la jugadora e, inmediatamente, a Toni le llegaron miles de mensajes de apoyo de parte de fanáticos y colegas.

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Tras recibir la confirmación de parte de los médicos de que no necesitaría hacer tratamientos de rayos ni de quimioterapia, la jugadora puso todas sus fuerzas en volver a jugar. Dos semanas después de la operación volvió al club, aunque solo se limitó a ver los entrenamientos desde un costado del campo de juego y a participar de los encuentros de análisis de video. Al mes, empezó a hacer un trote liviano y, 30 días después, se reintegró a las prácticas con sus compañeras.

El 12 de octubre de 2019, dos meses y diez días después de la cirugía, Toni Deion Pressley volvió a jugar al fútbol de forma profesional. Entró a los 72 minutos del partido entre Orlando Pride y el Reign FC de Megan Rapinoe en la última fecha de la temporada. Una vez dentro de la cancha, la arquera Ashlyn Harris se quitó la cinta de capitana y se la cedió como un gesto de reconocimiento. Mientras, en las tribunas, flameaban banderas y pancartas con el dibujo del lazo rosa, símbolo de la lucha contra el cáncer de mama. Es que, a partir de lo ocurrido con Toni, el equipo de Florida intensificó su compromiso con las campañas de concientización sobre el valor de la prevención y de la detección temprana de la enfermedad.

La arquera Aslyn Harris le entrega la cinta de capitana el día de su vuelta al fútbol (@orlpride)
La arquera Aslyn Harris le entrega la cinta de capitana el día de su vuelta al fútbol (@orlpride)

“Esta experiencia me enseñó mucho sobre mí y me hizo más consciente de mi salud. Me enseñó a escuchar y a confiar en mi cuerpo y en sus señales. Me ha hecho apreciar más las pequeñas cosas de la vida y disfrutar cada día. También me hizo desafiarme al descubrir que he sido muy afortunada cuando muchos otros no lo son”, sostuvo la futbolista, que se define como una “sobreviviente”, en un ensayo en primera persona que escribió para el portal The Equalizer.

La tormenta ya pasó y, a la espera que se reanuden las competencias luego de la pandemia de coronavirus, Toni Deion Pressley disfruta de sus otras pasiones: la fotografía y los animales. El cáncer no la frenó, sino que la hizo por más: en las últimas semanas asumió como directora de entrenadores de FC Highland, una academia de fútbol para niños y niñas de Florida.

Así como en la cancha, en la vida. Quienes siguen la carrera de Toni la definen como una jugadora de mucha personalidad, que se apoya mucho en lo físico y que rara vez pierde una pelota cuando barre en el suelo. Ese temple que la caracteriza en el campo de juego -con sus anticipos precisos y sus salidas limpias desde el fondo- se transformó en la herramienta fundamental para sobrellevar el mayor reto que se le presentó en el camino.

Toni se define como una "sobreviviente" y participa de campañas de prevención del cáncer de mama (@orlpride)
Toni se define como una "sobreviviente" y participa de campañas de prevención del cáncer de mama (@orlpride)

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