Padeció una dura infancia, tuvo una hija extramatrimonial a la que nunca quiso conocer y fue la estrella NBA peor paga de la historia: Scottie Pippen, el hombre que vivió bajo la sombra de Jordan

El número 33 de los históricos Chicago Bulls construyó su gloriosa carrera gracias a su polifuncionalidad dentro de la cancha. Fue el complemento perfecto para el mejor jugador de la historia, clave en los seis campeonatos del equipo de Phil Jackson

Scottie Pippen fue el ladero perfecto para Michael Jordan (NBA)
Scottie Pippen fue el ladero perfecto para Michael Jordan (NBA)

“Cuando alguien hable sobre Michael Jordan, también hablará de Scottie Pippen”.

Esa frase la dijo ni más ni menos que el histórico número 23 de los Chicago Bulls. Porque Jordan reconoce el valor que tuvo Pippen en su construcción como el mejor de todos los tiempos. Sin su ayuda, posiblemente el hoy famoso The Last Dance, aquella última temporada que terminó con el sexto título en la carrera de ambos en la NBA, no hubiera tenido el mismo desenlace para la serie documental que ya se transformó en un éxito en todo el mundo.

La vida de Pippen fue casi tan increíble como un buen guión de una película de Hollywood. A mitad de la década del 60, mientras Martin Luther King era un emblema de la lucha contra el creciente racismo en los Estados Unidos, Scottie fue el nombre que Ethel y Preston eligieron para uno de sus 12 hijos. En Hamburgo, Arkansas, una zona rural en el centro oeste del país, aquel joven tuvo que hacerle frente a una cruda infancia.

“Una noche, mientras estábamos cenando, mi papá se desplomó frente a su plato de comida”, relató Scottie en el primer capítulo del documental que lo tiene como uno de los protagonistas de la última temporada de los famosos Bulls. El mismo año que Pippen ingresó a la escuela secundaria, su padre sufrió un ACV que lo dejó postrado en una silla de ruedas por el resto de sus días. Es más, varios años antes de ese lastimoso hecho, uno de los hermanos del hombre que se convirtió en una figura de la NBA también había sufrido un accidente en el que quedó cuadripléjico.

La pérdida del único ingreso en la casa –Preston trabajaba en una papelera local– generó una situación económica inestable que acrecentó los problemas alimenticios de Scottie. A pesar de vivir en ese drama, aquel adolescente todavía soñaba con transformarse en un jugador de básquet profesional. Con ese objetivo pasaba todas las tarde jugando contra Ronnie Martin, su gran amigo, lo que le permitió mejorar año tras año y conseguir una particular beca para ingresar a la Universidad de Central Arkansas.

Gracias a la ayuda de su entrenador en el secundario Don Dyer, quien además fue su mentor y el que le enseñó todos conceptos que luego llevaría a la práctica en el más alto nivel, Pippen consiguió la oportunidad de estudiar educación industrial a cambio de ser el comodín del equipo de básquet universitario: además de ser el utilero, debería oficiar como el encargado de seguir las estadísticas de los jugadores para el coach.

Pero un giro del destino le dio la mano que necesitaba para ganarse su lugar. Primero, varios basquetbolistas del equipo terminaron despidiéndose de la universidad. Segundo, a lo largo de su estadía en Central Arkansas creció 31 centímetros: pasó de ser más bajo que su propia madre a tocar los 2.03 metros. La mejoría en sus condiciones atléticas, sumado a un estricto plan para desarrollar la masa muscular perdida durante su niñez, fue una parte vital para que Pippen diera el salto a la NBA.

Los primeros años de Scottie Pippen en la NBA


En el draft de 1987, Scottie fue elegido en la quinta posición por Seattle, pero el plan para que se sume a los renacientes Bulls fue ideado por el malo de la película en The Last Dance: Jerry Krause. Él fue quien hizo efectivo un cambio y, minutos después que Pippen se pusiera la gorra del Supersonics, se enteró que debería viajar a una ciudad que ya había elegido a su nuevo rey.

Una vez que Pippen desembarcó en los Bulls, la química con Jordan se dio naturalmente. Chicago pasó de clasificar con lo justo a los playoffs a ser el tercer mejor equipo de la Conferencia del Este con 10 victorias más que la temporada previa. Es más, MJ se liberó de la presión de ser el único que podía conducir a la franquicia y explotó con un 1988 superlativo: fue elegido por primera vez el jugador más valioso de la NBA, ganó el premio al mejor defensa del año, el MVP del Juego de las Estrellas y terminó como el máximo anotador de la liga con un promedio de 32.5 puntos por juego.

Pero a pesar de que el dúo dinámico entre Jordan y Pippen ya daba sus frutos, el gran obstáculo en la carrera ganadora de ambos los detuvo en la postemporada. Aquellos Detroit Pistons, los inolvidables Bad Boys, con Isiah Thomas, Joe Dumars y un joven Dennis Rodman, frustraron a los Bulls durante tres temporadas consecutivas.

Fue en esa época donde el número 33 de Chicago sufrió la muerte de su padre y comenzó a tener problemas fuera de la cancha con cada una de sus parejas. Con su primera esposa Karen McCollum tuvo a su primogénito que llamó Antron. Luego de separarse volvió a casarse, esta vez con Yvette Deleone. Quien fuera su segunda esposa llegó a acusarlo de maltrato al mismo tiempo que, mientras daba a luz a su segunda hija Sierra, Pippen mantenía una relación extramatrimonial con una modelo.

A los pocos meses, Pippen recibió una demanda de paternidad de parte de la modelo Sonya Roby: había nacido su tercera hija, Taylor, a quien el basquetbolista nunca quiso conocer, por lo que arregló una manutención mensual con esa condición. “Nunca tuve relación con ella o con su madre. Cometí un gran error y tuve que seguir con mi vida”, dijo el alero en una entrevista a la famosa revista deportiva estadounidense Sports Illustrated sobre la decisión que tomó con una de sus hijas, que se transformó en jugadora profesional de voleibol.

Los años pasaron y, después de tantas penurias, llegó la hora de celebrar para Pippen y Jordan. Tras superar ese obstáculo que fueron los Pistons, Chicago se transformó en tricampeón de la NBA. En el durante, las estrellas de los Bulls viajaron a Barcelona para jugar los Juegos Olímpicos de Barcelona con el primer y recordado Dream Team que ganó el oro y dejó su huella marcada en la historia del movimiento olímpico.

Hasta que la historia tuvo un giro inesperado. El 6 de octubre de 1993, Jordan anunció su retiró de la NBA, meses después del brutal asesinato de James, su padre. A partir de ahí, los Bulls de Jordan pasaron a ser los Bulls de Pippen, que se puso el equipo al hombro y ratificó a Chicago como un contendiente al título de la liga. Desafortunadamente para él y el resto de sus compañeros, la ilusión se terminó en el medio de los playoffs. A la temporada siguiente y mientras MJ intentaba jugar al béisbol, su amigo nunca dejó de invitarlo para que regresara a su gran amor.

Michael Jordan reflexiona sobre el valor de Scottie Pippen en su carrera.


Así fue que Michael escribió el comunicado más corto y contundente de la historia en marzo de 1995. “I’m back”, fue el fax que recorrió todas las redacciones y estudios de televisión del mundo, el mismo escrito que confirmó la vuelta de Jordan a la NBA. Chicago no fue contendiente al título en ese año, pero la dupla tomó fuerzas y la temporada siguiente mandó un mensaje claro: ganaron 88 partidos y sólo perdieron 13, consiguieron el mejor récord de la historia en la fase regular –luego superado por los Golden State Warriors en 2016– y ganaron el cuarto anillo. Pippen y Jordan de nuevo en la cima.

Después de volver a ser campeones en el 97, explotó la crisis interna en Chicago. El gerente general anunció públicamente que ese sería el último año del entrenador Phil Jackson. La dinastía de los Bulls estaba en juego y Pippen tomó una controversial decisión: eligió dejar pasar las vacaciones y se operó de una lesión en uno de sus tobillos justo antes del inicio de la temporada, enojado porque su contrato era el número 122 entre los jugadores activos en la NBA y el sexto entre los jugadores de la franquicia. Sí, el sexto “mejor pago”.

¿Qué sucedió con el contrato del segundo mejor jugador del mundo en aquella época? Antes del comienzo de la temporada 90-91, la del primer título con Chicago, Pippen firmó la renovación con los Bulls. Acordó una extensión de siete años a cambio de 18 millones de dólares, un buen salario en esos tiempos, pero que con la expansión global de la marca NBA con el correr de los años se convirtió en poco y nada. Enojado porque sólo cobraría poco menos de 3 millones de dólares, Scottie activó una bomba que estuvo a punto de explotar.

Las peleas con Jerry Krause se hicieron cada vez más frecuentes. “Hasta se insultaban frente a nosotros en el autobús”, dijo uno de los jugadores del equipo en los primeros dos capítulos de la serie documental. Los Bulls estuvieron a punto de traspasar a Pippen, pero sabían que Jordan no iba a dejar que eso sucediera. Tras un inicio complicado sin Scottie, una vez que el 33 regresó, todo volvió a la normalidad. Chicago superó a los Indiana Pacers en el juego 7 de las finales el Este y llegó a la sexta final en ocho años de la NBA. Otra vez frente a Utah Jazz, igual que 365 días antes. El resultado también fue el mismo al del año previo.

Una vez que se reprodujo la última secuencia del Último Baile, Pippen y Jordan tomaron caminos separados. El histórico 23 volvió a retirarse, mientras que su fiel ladero se mudó a Houston por una temporada y luego firmó un suculento contrato con Portland para asegurar su futuro. Las malas decisiones financieras pusieron en jaque su economía, pero logró reponerse. Lo mismo sucedió con su vida personal. En 1997 se casó con Larsa, su última esposa, madre de sus otros cuatro hijos: Scotty Jr., Sophia, Preston y Justin. Una década más tarde, luego de pedidos cruzados de divorcio, Scottie nuevamente quedó soltero.

Hoy, Pippen es analista de la cadena ESPN en los Estados Unidos, papel que sabe jugar frente al micrófono, de la misma forma que hacia cuando le tocaba defender tres posiciones diferentes en un partido o atacar el aro hasta volcarla sin piedad en contra de su adversario. Scottie es uno de los jugadores más importantes de la historia de la NBA que vivirá por siempre bajo la sombra de Jordan. Una que él mismo se encargó de construir. Porque más allá de los egos personales, para el inolvidable 33 de los Bulls haber compartido cancha con el histórico 23 fue un honor. Y así se lo dejó saber en su discurso cuando fue ingresado al Salón de la Fama del Baloncesto estadounidense.

“MJ, has tocado la vida de muchas personas, pero de ninguna como la mía. Gracias por haber sido el mejor compañero, siempre compartiré esos recuerdos y también nuestra amistad para siempre. Gracias”.

Discurso Scottie Pippen en agradecimiento a Jordan


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