Santuario de la Madre Laura en Antioquia tuvo que ser cerrado por un brote de covid-19

Al menos tres de las hermanas que viven en el recinto, en el municipio de Jericó, dieron positivo para covid-19, no se sabe si el contagio fue por los visitantes que ingresan a diario al lugar o por un viaje que tuvo una de ellas a Medellín

Santuario de la Madre Laura, en Jericó, tuvo que ser cerrado por un brote de covid-19
Santuario de la Madre Laura, en Jericó, tuvo que ser cerrado por un brote de covid-19

Autoridades locales confirmaron que tuvieron que aislar la Casa Natal de la Santa Laura Montoya y prohibir la entrada al público al lugar luego de que tres de las seis religiosas que viven allí dieran positivo para covid-19. Aunque no tienen claro cómo se enfermaron, al parecer el contagio se habría presentado luego que una de ellas viajara a Medellín y estuviera en contacto con otras personas, sin embargo, aseguran que el transito de turistas por el lugar también pudo hacer parte de que las hermanas contrayeran el virus.

“Tres hermanas de la comunidad de la Madre Laura están positivas, están en aislamiento y se les va a hacer la prueba al resto de la comunidad este martes, las religiosas tuvieron síntomas leves relacionados con un resfriado, les tomaron las pruebas y dieron positivo”, informó David Toro Cadavid, alcalde de Jericó.

Debido a la situación que se está presentando, la Alcaldía local pidió que hasta nuevo aviso, el santuario permaneciera cerrado y aislado a visitantes, “este fin de semana no haya atención al público ni a los turistas. Lo que me informan de la Secretaría de Salud es que están bien, que simplemente tuvieron síntomas” explicó el Alcalde.

A pesar del contagio, las monjas no tienen síntomas de gravedad, ni presentan cuadros clínicos complicados, todas se encuentran en buen estado de salud y con los sintomas leves de la enfermedad, así lo confirmó el mismo Alcalde, “no hay ninguna información de gravedad sino que gozan de buenas condiciones de salud (...)”.

Como medida preventiva, el santuario de peregrinación estará cerrado ya que este es uno de los destinos religiosos más visitados en Antioquia pues allí vivió Laura Montoya, la única santa de Colombia y quien ha cumplido milagros a varios ciudadanos que la han visitado por peticiones.

Laura de Jesús Montoya Upegui, nacida en Jericó (Antioquia) en 1874, fue maestra de escuela, defensora de los indígenas, escritora y mística.

Su profesión de maestra la llevó por varias poblaciones de Antioquia y luego al Colegio de La Inmaculada en Medellín. En su magisterio no se contenta con el saber humano sino que expone magistralmente la doctrina del Evangelio. Forma con la palabra y el ejemplo el corazón de sus discípulas, en el amor a la Eucaristía y en los valores cristianos.

En un momento de su trayectoria como maestra se siente llamada a realizar lo que ella llamaba “la Obra de los indios”: En 1907, estando en la población de Marinilla, escribe: “me vi en Dios y como que me arropaba con su paternidad haciéndome madre, del modo más intenso, de los infieles. Me dolían como verdaderos hijos”.

Este fuego de amor la impulsa a un trabajo heróico al servicio de los indígenas insertándose en su cultura, viviendo como ellos en pobreza, sencillez y humildad y de esta manera derribar el muro de discriminación racial que mantenían algunos líderes civiles y religiosos de su tiempo.

Fue la autora “Voces Místicas”, inspirada en la contemplación de la naturaleza, y otros libros como el Directorio o guía de perfección, que ayudan a las Hermanas a vivir en armonía entre la vida apostólica y la contemplativa. Su Autobiografía es su obra cumbre, libro de confidencias íntimas, experiencia de sus angustias, desolaciones e ideales, vibraciones de su alma al contacto con la divinidad, vivencias de su lucha titánica por llevar a cabo su vocación misionera. Allí muestra su “pedagogía del amor”, pedagogía acomodada a la mente del indígena, que le permite adentrarse en la cultura y el corazón del indio y del negro de nuestro continente.

El proceso de Canonización fue abierto el 4 de julio de 1963, en la capilla de la Curia Arquidiocesana de Medellín, se nombró el tribunal eclesiástico para buscar los escritos e instruir el proceso informativo sobre su fama de santidad, virtudes en general y posibles milagros realizados por la Sierva de Dios.

Este proceso, que duró cincuenta años, llega a su culminación con la aprobación del milagro efectuado en el Doctor Carlos Eduardo Restrepo Garcés, quien se encomendó a la Beata Laura Montoya en su grave enfermedad que, según pronósticos, era incurable.

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