
Continúan las reacciones a las declaraciones del presidente Gustavo Petro, quien durante su discurso en el lanzamiento oficial del fusil Jaguar, realizado en la fábrica José María Córdova de Indumil en Soacha (Cundinamarca) el 8 de mayo de 2026, se refirió al asesinato de Mateo Pérez Rueda, periodista y estudiante universitario de 25 años, ocurrido en el municipio de Briceño, Antioquia.
“Como hoy mismo hay un caso de un joven asesinado, bueno, la Fiscalía dirá las razones. Entra a una zona que es la de más alta tasa de homicidio que tenemos. Muertos, muertos y muertos, incluido el joven de hoy, que no fue a buscar oro, fue al parecer a sacar fotos del paisaje para su periódico, que sacaba desde el colegio, el diario humano. Pero entró a la zona de la lucha por el oro”, señaló el jefe de Estado en medio del acto oficial.
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Esto llevó a que el fotógrafo Jesús Abad Colorado, uno de los que más ha documentado el flagelo del conflicto armado en Colombia, y que junto al periodista y abogado Sergio Mesa estuvieron en el primer intento de recuperación del cuerpo de Pérez en Briceño, cuestionara las palabras de Petro.
Por medio de un mensaje que publicó desde su perfil de X el lunes 11 de mayo de 2026, Abad expresó que lo dicho por el presidente “ofende la memoria y periodismo de a pie que hacía Mateo Pérez”, y luego recordó el polémico fragmento del discurso del mandatario.
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En un segundo mensaje dentro de la misma publicación, el fotógrafo afirmó sobre el trabajo que hizo con Mesa: “Periodistas que vamos a terreno como Briceño buscamos darle rostro y nombre a quienes siendo campesinos, viven humillados y ofendidos, porque les roban los sueños de vivir una paz que no se implementa e igual les siguen reclutando sus hijos y sembrando de dolor y sangre la tierra”.
Al final, Abad Colorado mencionó que “la protección y respeto a periodistas y población civil es vital en democracia”.
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El joven que estudiaba ciencia política en la Universidad Nacional sede Medellín, había sido reportado como desaparecido el martes 5 de mayo luego de que viajó desde Yarumal a Briceño con el objetivo de realizar un trabajo periodístico para el medio regional que él fundó: El Confidente.
Sin embargo, el joven se habría encontrado en medio de un paraje solitario de frente con hombres armados bajo el mando de Jhon Édison Chalá Torrejano, alias Chalá, líder guerrillero del frente 36 de las disidencias de las Farc al mando de Alexánder Díaz Mendoza, alias Calarcá.
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Pérez habría sido llevado en contra de su voluntad pese a que afirmó ser periodista (y según versiones preliminares que manejan las autoridades), lo habrían tildado como un informante, por lo que fue asesinado.

La tarde del viernes 8 de mayo se confirmó el hallazgo del cuerpo del estudiante y periodista en un punto situado en área rural entre las veredas Palmichal y El Hoyo, misma zona donde se reportó que se le vio con vida por última vez.
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La presencia en Briceño, Antioquia del frente 36 de las disidencias de las Farc
En la actualidad, el frente 36 opera bajo la estructura estatal autodenominada Estado Mayor de Bloques y Frentes (Embf).
Alias Calarcá, su máximo comandante, fue nombrado gestor de paz a finales de 2023, lo que impide que haya una orden de captura en su contra pese a que la fiscal general Luz Adriana Camargo le solicitó al presidente Gustavo Petro que revoque esa protección.
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Contra “Calarcá” existen imputaciones por delitos de lesa humanidad cometidos durante la estrategia gubernamental de Paz Total.
Esta circunstancia diferencial, detallada por la crónica original, expone la contradicción entre las iniciativas de paz y la impunidad práctica para líderes armados, una polémica que se volvió a presentar el mismo viernes 8 de mayo, día en que el jefe de Estado pidió revocar 29 órdenes de captura en contra de integrantes del Clan del Golfo (autodenominado Ejército Gaitanista de Colombia —EGC—), incluido su máxima cabecilla: Jobanis de Jesús Ávila Villadiego, alias Chiquito Malo.
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Mateo Pérez, el periodista asesinado por el frente 36 de las disidencias de las Farc
Antes de su muerte, Mateo Pérez Rueda compaginaba sus labores periodísticas con la venta de jugos naturales en el garaje de la casa familiar, situada en el barrio Epifanio Mejía de Yarumal, para sostener económicamente su proyecto editorial: la revista El Confidente.
A sus 25 años Pérez, además de cursar sus estudios universitarios, realizaba trabajos como domiciliario para cubrir sus gastos personales, según testimonios recogidos por el portal Vorágine.
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Desde su adolescencia, Pérez Rueda forjó un estilo investigativo basado en el trabajo de campo, según destaca su primo Jorge Rueda.
Ejemplo de ello fue la cobertura de una reunión secreta entre la administración municipal y la oposición de Yarumal en noviembre de 2025, cuando logró comprobar la noticia con documentación obtenida en el propio lugar, tal como publicó en su revista.
El abogado Sergio Mesa recuerda que ese rigor y olfato informativo caracterizaban su actividad profesional.
Óscar Danilo Pérez Mazo, escritor y amigo del joven periodista, resalta su agilidad para la redacción y la conexión con temas sociales.
En un intercambio epistolar, Mateo escribió: “Por eso, rompí mi vínculo con ese mundo imaginario y ahora pertenezco a las calles, (…) donde los humanos que no tienen su disfraz de civil te explican la fórmula más fiel y exacta para entender la vida: todo es sufrimiento, miseria, injusticia, corrupción e indiferencia y nadie hará algo para cambiarlo”.

Hostigamiento armado y control territorial: la realidad en Briceño, Antioquia
El territorio al que fue Mateo Pérez Rueda la mañana de su asesinato, Briceño, se encuentra bajo el control de diferentes grupos armados, incluyendo el Clan del Golfo y las disidencias de las Farc.
El municipio ha vivido una escalada de violencia tras los años 2016-2017, descritos como un “espejismo de paz”, destacó el mismo portal independiente en su informe.
Episodios recientes, como la detonación de una motobomba en el parque central en pleno Viernes Santo (3 de abril de 2026), evidencian el asedio cotidiano.
Sumado a lo anterior, la presión armada ha obligado al alcalde Noé de Jesús Espinosa a despachar desde Medellín luego de ser declarado objetivo militar del Frente 36, mientras que el personero Wilner Sánchez renunció en abril denunciando la falta de apoyo y garantías del gobierno nacional.
La gobernanza criminal en Briceño se traduce en la imposición de controles sofocantes, tal y como recogió un testimonio: los campesinos deben portar un carné que funciona como salvoconducto y pagan extorsiones incluso por la producción de panela.

El uso de drones para vigilar movimientos y el toque de queda absoluto después de las seis de la tarde forman parte de la cotidianidad, como describe el abogado Mesa. La Policía ya no patrulla la ruralidad y el Estado ha perdido el control efectivo del territorio, que permanece en manos de estructuras dedicadas a la renta ilegal de coca y oro.
En este entorno, Mateo Pérez Rueda fue interceptado por guerrilleros del Frente 36 en la vereda Palmichal.
Pese a identificarse plenamente como periodista, fue retenido, según reportes de la Defensoría del Pueblo y testimonios recogidos por el medio original. Las informaciones apuntan a que fue sometido a torturas antes de ser asesinado a tiros y acusado de ser informante.
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