Crisis en la Farc: tres de sus dirigentes anuncian que no participarán en la asamblea del partido

Desde hace algunos meses, el partido Fuerza Revolucionaria del Común ha venido enfrentando diversas crisis. Ahora, Joaquín Gómez y los senadores Victoria Sandino y Benkos Biohó anuncian que se separan de la asamblea.


La senadora Victoria Sandino ante la JEP.
La senadora Victoria Sandino ante la JEP.

En un comunicado firmado de manera conjunta por Victoria Sandino, Joaquín Gómez y Benkos Biohó, los dirigentes del partido Farc anunciaron que no asistirán a la llamada Asamblea de los Comunes, que se debe realizar en las proximas semanas.

Esta asamblea tendrá que decidir, entre otras cosas, la estrategia política que el partido implementará en las competencias electorales que se avecinan, especialmente en lo que tiene que ver con la Presidencia de la República, la convergencia con otros sectores políticos, el nombre del nuevo representante legal, debido a que Pastor Alape, no puede continuar ejerciendo ese cargo por estar incluido en la llamada “Lista Clinton”, entre otros aspectos.

Sin embargo, todos estos temas han quedado relegados ante el anuncio de tres de sus principales dirigentes de que se apartarán de la convocatoria.

A pesar de que en el comunicado afirman que “necesitamos la unión de todas y de todos los excombatientes y de todas las amigas y amigos de la paz, para lograr que se cumpla lo acordado”, los tres firmantes aseguran que “la denominada II Asamblea Extraordinaria de los Comunes, convocada por un sector del partido de la rosa entre los días 22 al 24 de enero va en contravía del espíritu del Acuerdo de Paz, de nuestra tradición revolucionaria y de los elemenales principios democráticos consagrados en la normatividad vigente”.

Aseguran los dirigentes que dicha asamblea se da “de espaldas al país” y “divorciada de las problemáticas de la antigua guerrillerada”.

Los tres militantes del partido Farc anunciaron que no participarán de la asamblea, a la que califican de “antidemocrática atada a unos mecanismos amañados que excluyen a militantes y fundadores del partido que seguimos comprometidos con el Acuerdo de Paz”.


El conflicto interno

FOTO DE ARCHIVO. El líder colombiano de las FARC, Rodrigo Londoño, conocido como Timochenko, se prepara para firmar un acuerdo de paz en Bogotá, Colombia. 24 de noviembre de 2016.  REUTERS/Jaime Saldarriaga
FOTO DE ARCHIVO. El líder colombiano de las FARC, Rodrigo Londoño, conocido como Timochenko, se prepara para firmar un acuerdo de paz en Bogotá, Colombia. 24 de noviembre de 2016. REUTERS/Jaime Saldarriaga

Las crisis en el movimiento político de la Farc no son nuevas. A comienzos del año anterior, ya se había corrido el rumor de que un sector del partido quería remover de su liderazgo a Rodrigo Londoño, conocido como Timochenko. Un bloque, liderado por Fabián Ramírez, Andrés París y Sonia, encabezaban la campaña para quitar de la dirección de la colectividad a Londoño.

“Timochenko no representa ni el 10 por ciento de la militancia (...) hay una convergencia política entre los sectores que estamos en contra por promover una alternativa a ese liderazgo”, declaró en aquella ocasión Fabián Ramírez.

A mediados del 2020, el partido dio a conocer la desvinculación de cuatro de sus integrantes, incluyendo a Ramírez (cuyo verdadero nombre es José Benito Cabrera Cuevas), Andrés París (Jesús Emilio Carvajalino), Benedicto de Jesús González y Pablo Atrato (Ubaldo Enrique Zúñiga).

Andrés París fue integrante del Estado Mayor Central de las guerrillas de las Farc, delegado de la Comisión Internacional y estuvo en Cuba en las negociaciones de paz con la administración Santos.

Fabián Ramírez fue comandante del Bloque Sur de las Farc e hizo también parte de la comisión negociadora en Cuba.

Pablo Atrato fue comandante del frente 57 de las Farc, que operó en Chocó, y también hizo parte de la comisión negociadora de la entonces guerrilla en La Habana.

Mientras que Benedicto González fue representante a la Cámara, como parte de las 10 curules que le correspondieron a las Farc de acuerdo con lo acordado en el proceso de paz.

La comisión de ética del partido recomendó al Consejo Político Nacional la expulsión de estos dirigentes. En el caso de Fabián Ramírez, se adujo que “no ha vuelto a participar de ninguno de los espacios internos como Partido” y que estaba impulsado “una reincorporación paralela al proceso de paz y a las orientaciones del Partido, suplantando además los lineamientos y orientaciones del Partido Farc en sus conversaciones con el Gobierno”.

De Benedicto González se destacó “el rechazo y oposición ante cualquier orientación emanada de la Dirección del Partido, motivando e impulsando la división del Partido”. Sobre Andrés París se dijo que tenía “interés de dividir el Partido y las instancias que lo componen” y de Pablo Atrato’ que “se evidencia la campaña de desprestigio al Partido y a la dirección por parte de este militante”.

El Consejo Político Nacional del Partido Farc decidió la expulsión de los dirigentes, en una votación dividida de 7 votos a favor y 5 en contra.

Desde entonces, Victoria Sandino había venido realizando duros cuestionamientos. En diciembre pasado, en un comunicado, firmado en compañía del senador Israel Zúñiga (Benkos Biohó), Sandino aseguró que el partido de las Farc-E corría un grave peligro y atravesaba una “crisis política” que no se resolvía “con una purga interna”.

La senadora también cuestionó en esa época la realización de la llamada Asamblea de los Comunes. “¿Cómo es que convocamos a un pleno del consejo nacional de los comunes, y en ese pleno se supone que tenemos que abordar las problemáticas que estamos atravesando ahorita? ¿Cómo vamos a convocar un pleno y no hacer un balance de lo que ha sido la implementación del Acuerdo de Paz, de la dirección del partido? ¿Cómo hacer un pleno y no hacer el análisis de lo que está sucediendo con la militancia y los firmantes del Acuerdo de Paz frente al asesinato de la gente?”, criticó el pasado mes de diciembre la líder política, en declaraciones a la revista Semana.

Ahora, Sandino, Gómez y Biohó aseguran que no renunciarán al partido ni buscan división entre los firmantes del acuerdo de paz, pero insisten en que no comparten una asamblea que, sostienen, “profundiza la exclusión a militantes y estigmatiza opiniones políticas críticas”.