El dictador Nicolás Maduro y el jefe de la nueva FARC, Iván Márquez durante la firma del tratado de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla en septiembre de 2016 (EFE)
El dictador Nicolás Maduro y el jefe de la nueva FARC, Iván Márquez durante la firma del tratado de paz entre el gobierno colombiano y la guerrilla en septiembre de 2016 (EFE)

Una nueva alianza asoma en América Latina. Estará conformada en principio por la facción clandestina de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Ejército de Liberación Nacional (ELN). De lograr éxito en su armado, el canto de sirena llegará hasta el Palacio de Miraflores, cuyo patrón, Nicolás Maduro, los recibirá en sus brazos. ¿La Habana también?

Iván Márquez -el hombre que supo ser el nexo de la decana milicia colombiana con el gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos durante las conversaciones de paz en Cuba– rompió el trabajado pacto en la madrugada del jueves. Lo hizo público por medio de un video en el que aparece rodeado por otros popes de la guerrilla. En él, anunció la vuelta a las armas. El llamado a una nueva guerra.

En la grabación se puede ver a dos personajes históricos de la organización: Jesús Santrich y Hernán Darío Velásquez, El Paisa. Ambos tienen cuentas pendientes con la justicia. Las mantendrán. El primero por sus vínculos con el narcotráfico. El segundo fue uno de los comandantes más temidos de la milicia que lograba conquistar grandes territorios merced a su ferocidad y determinación. También gracias a sus relaciones con los jefes de los carteles de la droga.

Márquez, quien desde hace un año pasó a la clandestinidad, anunció además que intentará un acercamiento con la única banda armada que hasta ayer permanecía activa en Colombia: el ELN. Dirigido actualmente por Nicolás Rodríguez Bautista, Gabino, es considerado grupo terrorista por el gobierno local, por Perú, los Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea. Mantiene una comunicación fluida con el castrismo desde su fundación en 1964 y desde hace unos años practicó un acercamiento con el chavismo.

Esa proximidad se convirtió en alianza tácita en los últimos años. Sobre todo en meses recientes. Tanto es así que muchos elementos del ELN penetraron en territorio venezolano con la absoluta pasividad -y complicidad- de parte de las autoridades de Caracas. La frontera, en algunas zonas desiertas de estado, fueron apropiadas.

Es tan profunda la comunión entre los terroristas y Miraflores que el propio presidente Iván Duque lo denunció en julio último, durante una entrevista dada a la agencia de noticias EFE. "En territorio venezolano Nicolás Maduro, el dictador de Venezuela, los está protegiendo. Les está dando dinero y está patrocinándoles el reclutamiento de niños para ejercer la minería ilegal en lugares del territorio venezolano", denunció entonces el jefe de estado colombiano.

Como consecuencia de ese financiamiento ilegal, el ELN podría conseguir las herramientas necesarias para expandirse en su territorio natural. Es así como planea controlar los departamentos de Chocó, Antioquia, Arauca, Bolívar y Norte de Santander. El primero de ello, clave para el tráfico de estupefacientes.

El mensaje de 32 minutos de Márquez provocó que el jefe actual de las FARC, Rodrigo Londoño, alias Timochenko, respondiera: "Las grandes mayorías seguimos comprometidas con lo acordado, aún con todas las dificultades o peligros que se avizoran, estamos con la paz". Lo hizo al principio de forma tímida: lo escribió en su cuenta de Twitter. Luego su voz se escuchó en las radios más importante de Bogotá: "Siento vergüenza", dijo.

Fuentes de inteligencia de Colombia indicaron además que la grabación del mensaje no se realizó desde el Río Inírida, sino desde algún punto de la selva fronteriza venezolana. Maduro es un anfitrión generoso. Hacia fines de julio había mostrado su predisposición: "Son bienvenidos cuando quieran venir", había advertido.

Al ELN le otorgó permisos -no escritos- para formar a los colectivos chavistas, en el límite con el vecino país. Son los grupos parapoliciales que saquean todo a su alrededor. Ahora, algunas de estas bandas criminales al servicio del régimen reciben entrenamiento y disciplina por parte de los guerrilleros colombianos.

"Anunciamos al mundo que ha comenzado la segunda Marquetalia bajo el amparo del derecho universal que asiste a todos los pueblos del mundo de levantarse en armas contra la opresión", señaló el jefe rebelde en su video, rodeado por Santrich con un inconfundible AK-47, y El Paisa con lo que parecería un fusil de asalto M4. La paz había sido quebrada. Sólo resta esperar el primer golpe.

Será la vuelta de la muerte, con nuevos socios.

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