La noche en que un pueblo evitó una toma guerrillera de las FARC con villancicos

El hecho se registró en Belén de los Andaquíes, en el departamento de Caquetá, el 31 de diciembre de 2001

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El hecho se presentó en
El hecho se presentó en Belén de los Andaquíes, en el departamento de Caquetá.

El 31 de diciembre de 2001, el frente 49 de las FARC intentó tomar a sangre y fuego a Belén de los Andaquíes, en el departamento de Caquetá, para hacer frente a la presencia paramilitar. Pero el canto de villancicos y una manifestación improvisada salvó a los habitantes de la zona en un hecho casi insólito.

"Ese día a las tres de la tarde, un sargento de la Policía advirtió que por seguridad la caravana que se hacía todos los años con bicicletas no pasara esa noche por la estación. Le dije que nosotros en las noches no estábamos violando nada y que las calles se habían hecho para disfrutarlas", dijo a El Tiempo Alirio González, entonces director de la emisora Radio Andaquí.

Esa noche el pueblo se preparaba para el desfile anual de los años viejos, la emisora ya tenía música puesta que se escuchaba en cada casa. Pero al tiempo se empezaron a escuchar las ráfagas de fusil. La llamada de un oyente anunció la llegada del grupo insurgente.

La iglesia amplificó los villancicos
La iglesia amplificó los villancicos desde su altoparlante.

González pidió a sus oyentes prudencia y encerrarse en sus casas. "La emisora se estremecía toda y como ya habíamos tenido la experiencia del 28 de julio –cuando la guerrilla atacó la estación de policía– buscábamos estar sentados debajo de algo que nos protegiera por si una de las paredes se caía", contó a El Tiempo.

González y dos colaboradores más decidieron encender la consola y poner discos de villancicos para tranquilizar a la gente. Llamaron a la iglesia para que amplificara la música por el altoparlante y decidieron tocar las campanas para invitar a la misa de año nuevo.

La gente empezó a salir con trozos de sábanas blancas o cualquier tela de ese color agitándolos en el aire. Nadie organizó la manifestación, pero más de 100 personas formaron una especie de procesión. "Somos civiles. ¡Por favor no disparen!", gritaban. Así la guerrilla decidió irse y pudieron celebrar en paz el resto de la noche.

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