Luis Gregorio Ramírez Maestre, conocido como “el monstruo de la soga”, es el responsable del asesinato de más de 60 mototaxistas en Colombia (Foto gentileza diario El Heraldo)
Luis Gregorio Ramírez Maestre, conocido como “el monstruo de la soga”, es el responsable del asesinato de más de 60 mototaxistas en Colombia (Foto gentileza diario El Heraldo)

Con un complejo sistema de nudos, Luis Gregorio Ramírez Maestre, conocido como el "monstruo de la soga" hacía que sus víctimas murieran por su propio peso, y esperaba horas viéndolas sufrir. De esa forma asesinó a cerca de 60 conductores de mototaxis durante cinco años, en cinco departamentos diferentes del país. Hace poco, con cinismo, dijo en una entrevista que no se consideraba psicópata, pues supuestamente recibía órdenes de un grupo armado para cometer los crímenes.

Ramírez seleccionaba hombres de entre 19 y 30 años, de no más de 1,70 metros de estatura y con un peso máximo de 60 kilos. El común entre sus víctimas es que todos eran mototaxistas. Solicitaba un viaje hacia las afueras de los pueblos, y antes de llegar a destino les sujetaba la garganta para asfixiarlos hasta que perdieran el conocimiento, pero evitaba matarlos.

Inconscientes, los hombres eran atados del cuello, de piernas y brazos, y sujetados a un árbol. Los amarres se activaban con el movimiento de las extremidades, de forma que cuando despertaban no podían estirar las piernas porque automáticamente la cuerda se tensionaba en el cuello y les provocaba ahorcamiento.

Restos de una de las víctimas de Luis Gregorio Ramírez Maestre, el “monstruo de la soga”
Restos de una de las víctimas de Luis Gregorio Ramírez Maestre, el “monstruo de la soga”

Pero con el paso de las horas las víctimas no resistían más y terminaban bajando las piernas y muriendo por su propio peso, de forma lenta y angustiante. Y Ramírez se quedaba todo ese tiempo para no perderse detalle. Luego, los arrastraba. A unos los enterraba y a otros los dejaba a la intemperie para que se descompusieran. Y de trofeo tomaba algunas pertenencias de los cadáveres que conservaba en su casa.

"Son tres nudos muy difíciles. La persona que no tiene conocimiento de un lazo nunca da para hacerlo. Primero, el lazo del cuello se activa cuando se activa el de las manos. Es decir, apenas usted estira las piernas, se activa el lazo de las muñecas y a su vez ese activa el del cuello, que es el más fuerte. Apenas la persona hace un movimiento, se le corta la respiración inmediatamente", explicó el asesino a Semana.

De esa forma, el campesino de 38 años y padre de 3 niños asesinó a 60 personas entre 2007 y 2012, aunque solo reconoció 23 de los casos. Por el número de víctimas es considerado uno de los 10 mayores asesinos seriales de la historia reciente, aunque él lo niega. En distintas ocasiones ha indicado que pertenecía a un grupo paramilitar que hacía limpieza social de delincuentes que extorsionaban bajo su nombre.

Actualmente cumple una condena de 30 años en la cárcel de alta seguridad de Valledupar, donde están recluidos otros de los grandes criminales del país, como Rafael Uribe Noguera, el reconocido empresario que violó, torturó y asesinó a una niña de 7 años, y Luis Alfredo Garavito Cubillos, el conocido pedófilo que secuestró, violó, torturó y mató a un centenar de menores de edad.

La precaria imagen muestra uno de los nudos que Luis Gregorio Ramírez Maestre hacía en los pies de sus víctimas
La precaria imagen muestra uno de los nudos que Luis Gregorio Ramírez Maestre hacía en los pies de sus víctimas

El "monstruo de la soga" fue sentenciado en 2016 solo por el homicidio de 6 personas. Aunque su captura se dio en 2012 por la Policía, que realizó un exhaustivo perfil criminal asesorado por expertos en asesinos seriales del FBI y de agencias del Reino Unido.

La investigación logró el hallazgo de 23 cuerpos, aunque faltan unos 37 mototaxistas de las zonas que están reportados como desaparecidos y que según las autoridades todo indica que fueron asesinados de la misma manera. Ramírez no quiso colaborar con la Fiscalía, porque espera una rebaja de pena por buen comportamiento.

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