La tierra de Gabriel García Márquez, Aracataca, sigue su suplicio de vivir sin agua potable desde hace más de 100 años. Y las cosas, pese a los millones invertidos, en vez de mejorar se le añaden más problemas. Ahora, la comunidad de Pueblo Viejo, Magdalena, denuncia que el caudal del río que los provee de agua está disminuyendo.

El alcalde del municipio, Wilfrido Ayala, dio a conocer que productores de palma de  aceite y de banano desviaron el cauce para que les llegara a sus terrenos. En una inspección por el corregimiento Bocas de Aracataca y en Ciénaga Grande se encontraron que empresarios improvisaron trincheras con madera con la intención de tomar el agua del río para regar sus cultivos y no pagar por el servicio.

"Están perjudicando a una comunidad que en el año 2000 se desplazó por acciones de grupos al margen de la ley, y el sector privado no se conduele de la situación que vive esta población. En el 2016 hicimos unos trabajos importantes tanto para esa comunidad como para la Ciénaga Grande de Santa Marta, pero hoy los grandes productores agrícolas volvieron a instalar talanqueras o trincheras que impiden que las aguas del río Aracataca siga su curso normal", dijo Ayala a El Informador.

Y esta no es la primera vez que sucede. Los propietarios de las fincas Leyva, El Roble, San Marco, Australia, Suramérica y Jayo anteriormente han captado de forma ilegal el agua sin demostrar concesión en sus predios agrícolas.

Por eso, la Alcaldía hizo un llamado al gobierno central para que inicien acciones legales contra estas personas por sus actos irregulares, que afectan la vida de toda la comunidad. Y Aracataca seguirá padeciendo su propio vía crucis, como salido de Macondo.

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