El Gobierno colombiano apunta contra el grupo terrorista ELN por la ola de atentados contra la policía que dejó siete muertos en dos días

Las autoridades están verificando la reivindicación realizada por un frente guerrillero sobre el más mortal de los tres ataques, ocurrido en Barranquilla

El ELN está detrás de los atentados en los que murieron siete policías y decenas resultaron heridos en Colombia este fin de semana, según afirmó este lunes el gobierno de Juan Manuel Santos, lo que pone en riesgo el futuro de los diálogos de paz con la guerrilla en Quito.

Santos, quien dejará el poder en agosto, mantiene en suspenso las conversaciones para superar el conflicto de medio siglo con el ELN, a raíz de una ofensiva mucho menos grave que lanzaron los rebeldes el 10 de enero, al término de una tregua de 100 días.

Los indicios sobre tres ataques con explosivos que golpearon a la policía entre sábado y domingo parecieron cambiar de rumbo ante las primeras sospechas que señalaban a bandas del narcotráfico como autores de la acción más letal.

"Puedo decir que la autoría de estos hechos terribles de terrorismo está en cabeza del Ejército de Liberación Nacional (ELN)", dijo el ministro de Defensa Luis Carlos Villegas en entrevista con Caracol Radio.

El Frente de Guerra Urbano Nacional del ELN afirmó en una web haber cometido el atentado que el sábado afectó a una estación de policía en Barranquilla. "Se atacaron fuerzas policiales de la estación San José en el sur de Barranquilla. Resultados: 5 policías muertos y 43 más heridos", señaló el grupo.

En un comienzo, la policía y la alcaldía en esa ciudad del Caribe deslizaron la versión de que se trataba de una represalia de narcotraficantes. Santos escribió en su cuenta de Twitter que "se está confirmando (la) veracidad del supuesto comunicado del ELN".

Fuentes del grupo terrorista, consultados por la AFP en Quito, no desmintieron la veracidad del comunicado y admitieron que fue publicado en una web vinculada con el ELN. Posteriormente, la cuenta de Twitter de la guerrilla replicó el comunicado, con lo que confirmó su autoría.

En su declaración, el frente rebelde de guerra justificó su "acción militar" ante la represión de la fuerza pública contra ciudadanos que protestan por la falta de atención del Estado.

Duras condenas

El director de Human Rights Watch para la región, José Miguel Vivanco, instó al Gobierno a "salir de manera inmediata a aclararle al país la información relacionada con la participación del ELN" en los atentados. "El país tiene el derecho de saber con quién y en qué condiciones se está negociando", agregó.

Por su parte, el candidato presidencial y ex vicepresidente Germán Vargas Lleras aseguró que el ELN no tiene "la más mínima voluntad de paz".

Un detenido

Las autoridades detuvieron a Cristian Bellón, de 31 años, como sospechoso de haber activado la bomba que mató a los cinco efectivos.

Según informa El Tiempo, se trata de un sujeto sin antecedentes judiciales y que estudió seis meses Filosofía en la Universidad Pedagógica.

Otros atentados

Este domingo se produjeron dos nuevos atentados contra estaciones de policía. Una carga estalló en el puesto de mando de una aldea del municipio de Santa Rosa, en el departamento de Bolívar, también en el norte del país. En esta acción perdieron la vida dos uniformados, y otro resultó herido.

"Lo más seguro es que esto viene del Ejército de Liberación Nacional", dijo a la AFP el alcalde de Santa Rosa, Delmar Burgo.

Aún impactada por lo ocurrido el sábado, Barranquilla fue nuevamente blanco de otra acción con explosivos en menos de 24 horas. Cuatro uniformados y un civil quedaron heridos tras otro ataque contra un puesto en el área metropolitana de esta ciudad de casi 1,3 millones de habitantes.

Las víctimas están fuera de peligro y aún se desconoce si el explosivo fue lanzado o activado a distancia.

"Se investiga la posible relación con el atentado de ayer (sábado)", agregó una fuente policial.

Los diálogos de paz, en la cuerda floja

El atentado del sábado sorprendió a este puerto del Caribe que se prepara para su tradicional Carnaval, y es el primero de magnitud que golpea a una de las grandes ciudades de Colombia en los últimos años.

Azotado por más de medio siglo de conflicto, el país tomó un respiro tras el acuerdo de paz con la guerrilla de las FARC, ahora convertida en partido político, y también por los esfuerzos del Gobierno por alcanzar un pacto similar con los rebeldes guevaristas del ELN.

Sin embargo, a diferencia de las FARC, esta organización tiene una estructura federada, con unidades militares autónomas, que a juicio de los expertos dificulta mucho más un arreglo.

"Los diálogos están totalmente estancados" por haber incluido "el cese al fuego de manera prematura, y no veo que la agenda suscrita realmente esté avanzando, y al Gobierno le queda tan poco tiempo que la posibilidad de avanzar es mínima", dijo a la AFP Camilo Echandía, analista de la Universidad Externado de Colombia.

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