Descubren las recetas secretas de los embalsamadores del antiguo Egipto: cómo este hallazgo cambiaría el paradigma

Durante siglos se asumió que el proceso era uniforme, pero un análisis reciente de 7 cabezas conservadas reveló fórmulas radicalmente distintas entre sí y dentro de un mismo cuerpo, desafiando décadas de interpretación histórica

Guardar
Google icon
Ilustración de un embalsamador egipcio aplicando bálsamo a una momia envuelta. Contiene cuencos con ingredientes, vasijas, vendajes y jeroglíficos de fondo.
El estudio publicado reveló diferencias químicas en los bálsamos según la profundidad y la zona anatómica de las momias egipcias (Imagen Ilustrativa Infobae)

Un equipo de científicos españoles ha conseguido descifrar, mediante técnicas moleculares avanzadas, la composición de los bálsamos de momias egipcias custodiados en el Museo Reverte Coma de la Universidad Complutense de Madrid. La investigación, liderada por expertos de Santiago de Compostela y Madrid, demuestra que los ingredientes y fórmulas empleados en el proceso de momificación variaban en función de la época, la posición social y la parte del cuerpo tratada.

A través del análisis de siete momias, los investigadores identificaron la variedad de ingredientes utilizados en los bálsamos mediante técnicas científicas pioneras. El estudio, publicado recientemente, revela diferencias químicas según la profundidad y la zona anatómica, lo que desafía la idea tradicional de un proceso de momificación antigua uniforme, según subraya Muy Interesante.

PUBLICIDAD

Las siete cabezas de momias egipcias estudiadas llegaron a España entre el siglo XIX y el XX. Fueron adquiridas en una época en la que la venta y exhibición de restos humanos era práctica habitual en Europa. Aunque se desconoce su procedencia exacta, actualmente se conservan en el Museo Reverte Coma, referencia para la investigación antropológica y forense en España.

Originalmente coleccionadas como piezas de museo, estos restos han permanecido intactos durante décadas y ahora permiten analizar la variabilidad de las prácticas funerarias egipcias mediante técnicas moleculares avanzadas.

PUBLICIDAD

Técnicas moleculares aplicadas al estudio de los bálsamos

El equipo combinó espectroscopía infrarroja, espectrometría de masas y pirólisis con cromatografía de gases. Estas metodologías, aplicadas sobre 27 muestras recolectadas mediante procedimientos no invasivos, facilitaron una caracterización detallada de los bálsamos sin riesgos para los restos históricos.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
El análisis elemental detectó plomo, cobre y arsénico, y vinculó parte de esos metales con tintes para la barba y pigmentos rituales en las momias egipcias (Imagen Ilustrativa Infobae)

Muy Interesante resalta que la introducción simultánea de estos tres métodos modernos permite acceder a información química previamente inaccesible y marca un avance significativo en el estudio de momias y restos arqueológicos.

Ingredientes clave y factores que influyeron en la composición

El análisis indicó que la fórmula de los bálsamos era extraordinariamente heterogénea entre las momias examinadas. Los ejemplares del Período Romano Tardío mostraron composiciones más similares, mientras que otros manifestaron variantes ligadas a la cronología, el estatus social, el sexo, la edad o el posible origen geográfico.

Entre los ingredientes más destacados figura la resina de pino, que predomina por sus propiedades antimicrobianas y su capacidad para repeler insectos. La cera de abeja se detectó en varios casos y se cree que fue empleada como aglutinante. Completan la lista grasas animales, aceites vegetales y natrón, que era indispensable para la desecación del cuerpo.

Se identificó además aceite de ricino en una momia del Tercer Período Intermedio, ampliando así la cronología conocida de su uso. “Este hallazgo apunta a que las recetas correspondían a tradiciones cronológicas concretas, aunque también estaban condicionadas por la clase social, el sexo, la edad del difunto y, posiblemente, el lugar de procedencia”, explicaron los autores, según recogió Muy Interesante.

Metalurgia y cosmética en el ritual de momificación

Ilustración que muestra a cuatro embalsamadores egipcios trabajando sobre un cuerpo momificado; hay un segundo cuerpo en una mesa y varios utensilios en estanterías.
La investigación concluyó que el embalsamamiento aplicaba mezclas distintas para el cabello, la mandíbula y otras áreas del cuerpo, adaptadas a cada individuo (Imagen Ilustrativa Infobae)

El análisis elemental reveló la presencia de metales pesados como plomo, cobre y arsénico en concentraciones muy superiores a las detectadas en los suelos egipcios actuales.

Tres momias mostraron una concentración de plomo especialmente elevada en la mandíbula; en dos de estos casos, se trataba de varones con barba. Los científicos relacionan este hecho con el uso de tintes negros para la barba con posibles funciones rituales o estéticas.

Se halló arsénico asociado a áreas doradas, interpretado como indicio del oropimente, un pigmento amarillo tradicionalmente vinculado a rituales funerarios. El estudio atribuye el betún hallado en los cuerpos a un origen marino, deducido de la proporción de vanadio y níquel registrada en el análisis químico.

Capas de bálsamo y su función en la preservación

El examen de la momia MAMF1 resultó crucial para diferenciar, por primera vez, la composición de los bálsamos según la profundidad. Un orificio del siglo XIX permitió tomar muestras de varias capas, y se observó que las internas contenían más resina y cera de abeja, destinadas a proteger los tejidos blandos.

Frascos de cerámica y vidrio con etiquetas de Resina de Pino, Aceite de Oliva, Cera de Abejas y Natrón, junto a un mortero y herramientas, sobre una mesa de madera.
La composición de los bálsamos de momias egipcias incluyó resina de pino, cera de abeja, grasas animales, aceites vegetales y natrón para la desecación del cuerpo (Imagen Ilustrativa Infobae)

En cambio, las capas exteriores estaban formadas por cantidades superiores de polisacáridos y proteínas, lo que sugiere una función distinta en la conservación del cuerpo. “Este es el primer estudio que documenta diferencias composicionales basándose en la profundidad a la que se aplicó el bálsamo”, afirmaron los investigadores, según Muy Interesante.

Un bálsamo distinto para cada zona del cuerpo

El análisis detallado mostró que la composición del bálsamo variaba claramente según la zona tratada. Las áreas del cabello presentaban abundancia de resinas vegetales, mientras que las correspondientes a la mandíbula y el hueso occipital evidenciaron recetas distintas, señalando una diferenciación funcional en el proceso de embalsamamiento.

Estos resultados se asemejan a investigaciones recientes en talleres egipcios, donde se demostró que los embalsamadores aplicaban diferentes mezclas para el lavado, la desodorización y el cuidado cosmético del difunto. Así se confirma que el procedimiento no era uniforme, sino adaptado a cada individuo y parte del cuerpo, atendiendo a factores cronológicos y personales.

El equipo de la Universidad Complutense de Madrid y sus colaboradores de Galicia consideran que la estrategia no invasiva desarrollada puede servir de modelo para investigaciones futuras en colecciones históricas, ampliando el conocimiento del Antiguo Egipto y la ciencia forense, como documenta Muy Interesante.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD