
Un equipo de investigadores del Auburn University College of Agriculture ha descubierto que las hormigas producen una variedad de compuestos antimicrobianos con una especificidad notable, capaces de combatir patógenos humanos resistentes como Candida auris.
Este hallazgo, publicado recientemente en el Biological Journal of the Linnean Society, ofrece nuevas perspectivas en la búsqueda de soluciones frente a la creciente resistencia a los antibióticos en la medicina humana, según detalló el Auburn University College of Agriculture.
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El estudio, liderado por Clint Penick, profesor asistente de entomología, junto a estudiantes de posgrado como Katy Chon, de Kennesaw State University, y Darmon Kahvazadeh, asistente de investigación en Auburn, se centró en seis especies de hormigas comunes en el sureste de Estados Unidos.
Penick explicó: “Algunos de los antibióticos más potentes que encontramos provienen de hormigas que normalmente consideramos plagas, como las de fuego”.
Hipótesis y hallazgos principales

El equipo planteó dos hipótesis principales: primero, que las hormigas producen múltiples tipos de compuestos antimicrobianos; y segundo, que estos compuestos presentan una acción específica frente a diferentes tipos de patógenos.
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Para comprobarlo, los investigadores extrajeron sustancias de las hormigas utilizando solventes de distinta polaridad y evaluaron su actividad frente a bacterias gram-positivas, gram-negativas y hongos. Los resultados confirmaron que cuentan con una diversidad química comparable a la variedad de medicamentos que un médico podría recetar a un paciente. “Parece que las hormigas han estado haciendo esto durante millones de años”, señaló Penick en declaraciones recogidas por el Auburn University College of Agriculture.
La especificidad de los compuestos fue uno de los aspectos más destacados del estudio. Los extractos de hormiga demostraron eficacia selectiva: algunos actuaron contra hongos, otros contra bacterias gram-negativas y otros frente a bacterias gram-positivas.
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Este enfoque dirigido resulta especialmente relevante para la medicina humana, donde el uso indiscriminado de antibióticos ha favorecido la aparición de genes resistentes en poblaciones microbianas no objetivo. En este sentido, el Auburn University College of Agriculture subraya que la capacidad de las hormigas para producir antimicrobianos específicos podría inspirar nuevas estrategias en el desarrollo de fármacos.
Candida auris y el potencial terapéutico

Un hallazgo adicional fue la capacidad de los compuestos de casi todas las especies de hormigas analizadas para eliminar Candida auris, un hongo emergente que representa una amenaza creciente en hospitales debido a su resistencia a múltiples medicamentos.
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Aunque este aspecto no era el objetivo principal de la investigación, los resultados sugieren que los extractos de hormiga podrían ofrecer alternativas frente a infecciones humanas difíciles de tratar, según el Auburn University College of Agriculture.
El contexto evolutivo también resulta relevante: mientras los humanos han utilizado antibióticos durante menos de un siglo, las hormigas han desarrollado y empleado defensas químicas durante decenas de millones de años, en respuesta a los riesgos de transmisión de enfermedades asociados a la vida social. El desarrollo de glándulas exocrinas que secretan estos compuestos antimicrobianos está vinculado a la evolución de la socialidad en los insectos, lo que ha permitido a las hormigas mantener la eficacia de sus defensas a lo largo del tiempo.
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Próximos pasos en la investigación
De cara al futuro, el equipo del Auburn University College of Agriculture planea investigar en profundidad la naturaleza de los compuestos producidos por las hormigas y su modo de acción, con la esperanza de identificar nuevas moléculas de interés médico. Los investigadores consideran que el estudio de estos insectos sociales podría aportar claves valiosas para enfrentar la crisis global de la resistencia a los antibióticos.
La investigación apunta a que las hormigas constituyen un reservorio poco explorado de compuestos antimicrobianos, con potencial para contribuir al desarrollo de medicamentos capaces de enfrentar los desafíos más urgentes en la lucha contra las infecciones resistentes.
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