
Los elefantes, jirafas y rinocerontes de África atraviesan una dificultad poco visible: la falta de sal en su entorno.
La mayoría de las plantas que forma su alimento no contiene el sodio suficiente para cubrir sus necesidades. Esta carencia impacta en su salud, modifica los lugares donde viven y obliga a los animales a desplazarse.
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La existencia del sodio en la dieta de estos megaherbívoros es vital para el funcionamiento de sus cuerpos.
En algunas zonas, los herbívoros silvestres simplemente no pueden obtener suficiente sal a través de su comida, advirtió un estudio que fue publicado en la revista Nature Ecology & Evolution.
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Así, la distribución de esos grandes animales y sus costumbres están marcadas por este mineral esencial e invisible.
Los movimientos de elefantes, jirafas y rinocerontes no solo dependen del agua o de la cantidad de plantas disponibles.
El sodio en el ambiente puede resultar tan determinante que en regiones con vegetación abundante la falta de sal limita el número de animales.
“La escasez de sodio puede jugar un papel central en la baja cantidad observada de megaherbívoros”, explicaron los científicos.
El equipo estuvo liderado por Andrew Abraham y Marcus Clauss y contaron con la colaboración de expertos de los Estados Unidos, Sudáfrica, Dinamarca, Reino Unido, Canadá, China, Noruega, España, Países Bajos, Suiza y Uganda.
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La ruta secreta de la sal en la sabana
La pregunta por la ausencia de grandes herbívoros en paisajes ricos en plantas motivó la investigación. El sodio, muchas veces ignorado, es indispensable para que las células capten nutrientes y mantengan el equilibrio de fluidos en el cuerpo.
Las plantas no siempre contienen el mismo nivel de sodio. El contenido puede variar muchísimo entre diferentes zonas de África. Para elefantes, jirafas y rinocerontes, cuyos cuerpos enormes requieren altas dosis, la escasez se transforma en un obstáculo.
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El objetivo de los investigadores fue dilucidar si la presencia o ausencia de sodio explica la distribución, salud y desplazamientos de los megaherbívoros.
Surgió la hipótesis de que la carencia de sal pesa más en la vida de los grandes herbívoros de lo que antes se pensaba. No basta la cantidad de plantas; la calidad nutricional de sus hojas también importa.
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Los equipos analizaron mapas detallados sobre el sodio en plantas del África subsahariana. Cruzaron esos datos con información sobre los movimientos y hábitos de las poblaciones de megaherbívoros en distintas regiones.
Se sumaron estudios de las heces para determinar cuánto sodio realmente lograban estos animales a partir de su dieta. Ese tipo de análisis permite descubrir déficits y conectar el problema con los cuadros de salud de las especies de animales.
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Las diferencias fueron impactantes. La cantidad de sodio en las plantas puede variar mil veces en diferentes lugares. En las regiones más pobres en sal, elefantes, jirafas y rinocerontes quedan especialmente vulnerables.
El estudio también explicó ciertos comportamientos de la fauna silvestre. “En Kenia, por ejemplo, los elefantes entran en cuevas para alcanzar rocas ricas en sodio, mientras que en el Congo excavan en los lechos de los ríos en busca de sal. Y este comportamiento no se limita a los elefantes”, destacó el doctor Abraham, que forma parte de la Universidad del Norte de Arizona.
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Los gorilas se pelean por alimentos especialmente salados, y los rinocerontes, los ñus (un tipo de antílope) y las cebras suelen congregarse en las salinas del desierto de Kalahari.
La escasez afecta de manera más severa a los de mayor tamaño corporal. Así, la baja en la población de megaherbívoros de África occidental queda parcialmente explicada por la falta del recurso, incluso si la vegetación es abundante.
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La investigación muestra que la dieta condiciona tanto la distribución geográfica como la migración y los hábitos diarios de estos colosos africanos.
Retos para los gigantes y para la conservación
Caminos cubiertos de sal y pozos creados por personas actúan como imanes para los animales más grandes de África.

Estos lugares, al atraer elefantes, rinocerontes y jirafas, aumentan las visitas de los gigantes a zonas pobladas y conllevan roces inesperados con la gente.
El seguimiento exacto de cada animal y la medición del sodio en todo el territorio siguen siendo un reto por el tamaño y la variedad de los paisajes africanos. La importancia del mineral queda clara: más sal disponible implica animales más sanos y menos cambios bruscos en su conducta.
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