
El Mediterráneo acaba de devolver un fragmento perdido de la historia universal. El rescate de 22 bloques originales del Faro de Alejandría, considerado una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo, representa uno de los hallazgos arqueológicos más importantes de las últimas décadas.
El descubrimiento, liderado por arqueólogos franceses y egipcios en el marco del proyecto internacional PHAROS, sienta las bases para la creación de un gemelo digital sin precedentes: una réplica virtual exacta del legendario faro que cambiará la forma de investigar, comprender y admirar este hito de la ingeniería antigua.
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El Faro de Alejandría, construido en el siglo III a.C. bajo el reinado de Ptolomeo I Sóter y diseñado por el arquitecto griego Sóstrato de Cnido, fue durante más de 1.600 años la estructura más alta del mundo levantada por el hombre.
Su luz, impulsada por hogueras y espejos de cobre, guiaba a los barcos a través de las traicioneras aguas costeras de Egipto y se convirtió en el emblema de la ciudad fundada por Alejandro Magno. El faro no solo cumplía una función práctica, sino que fue símbolo de la ambición helenística y de la fusión cultural entre Egipto y Grecia.
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En 1303, un terremoto destruyó gran parte de la torre y, en 1477, sus piedras fueron reutilizadas para construir la fortaleza Qaitbay en el mismo emplazamiento. El faro desapareció físicamente, pero su imagen sobrevivió en monedas, inscripciones y leyendas, alimentando el interés de generaciones de exploradores, artistas y científicos.
El hallazgo que lo cambia todo: bloques colosales y tecnología de punta

La recuperación reciente de los 22 bloques, algunos de hasta 80 toneladas, marca un antes y un después en la historia del faro y en la arqueología subacuática. Los bloques formaban parte de la monumental puerta de entrada, con dinteles, jambas, umbrales y losas de cimentación, y permiten reconstruir con rigor la escala y la sofisticación de la torre.
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El hallazgo incluye además segmentos de un pilono hasta ahora desconocido, que combina técnicas griegas y egipcias y revela la diversidad arquitectónica de la Alejandría helenística.
La operación de rescate, ejecutada con barcazas y grúas especiales, enfrentó desafíos como la baja visibilidad y la irregularidad del fondo marino. Sin embargo, la recompensa es invaluable: estos bloques originales se suman a más de cien fragmentos que, en las últimas décadas, fueron digitalizados por el equipo del Centre d’Études Alexandrines y el CNRS, bajo la dirección de la arqueóloga y arquitecta Isabelle Hairy.

El programa PHAROS, apoyado por la Fundación Dassault Systèmes y el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto, tiene un objetivo claro: reconstruir digitalmente el Faro de Alejandría a partir de datos científicos y arqueológicos. La primera etapa contempla el escaneo tridimensional de los bloques mediante fotogrametría de alta precisión. Ingenieros voluntarios de Dassault Systèmes ensamblarán digitalmente cada pieza, recolocándolas como si fueran elementos de un gigantesco puzle.
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Este proceso permitirá generar un gemelo digital, es decir, una réplica virtual exacta del monumento. “El objetivo es la creación de un gemelo digital, un modelo virtual que ofrecerá la posibilidad única de ‘visitar’ el Faro de Alejandría como si el tiempo no hubiera transcurrido”, resaltó Hairy, en declaraciones a National Geographic.
La reconstrucción no se limita a los bloques rescatados. El equipo multidisciplinar recopila descripciones y representaciones antiguas del faro, extraídas de monedas, inscripciones y testimonios desde el siglo IV a.C. al XV d.C. Este enfoque integral busca suplir las lagunas producidas por siglos de expolio, erosión y terremotos.
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Una maravilla renacida en el mundo digital: qué permitirá el nuevo modelo virtual

El gemelo digital del Faro de Alejandría abrirá un abanico de posibilidades inéditas para la investigación, la educación y la divulgación científica. Los modelos en tres dimensiones permitirán analizar con exactitud cómo se ensamblaban los componentes originales, estudiar las técnicas de unión —como las grapas de plomo— y comprender cómo los materiales elegidos, granito y piedra caliza, resistieron siglos de erosión y terremotos.
El trabajo de PHAROS no solo se basa en la arqueología, sino que integra a historiadores, numismáticos, arquitectos y documentalistas. La operación fue registrada para un próximo documental dirigido por Laurence Thiriat y producido por GEDEON, que será emitido en 2025 y mostrará el proceso de recuperación y digitalización como un “paso extraordinario hacia la recuperación de un monumento perdido en el tiempo”.
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El gemelo digital permitirá plantear hipótesis sobre la construcción y el colapso de la torre. Mediante simulaciones, los especialistas podrán analizar cómo resistió el faro los terremotos y el paso del tiempo, qué técnicas garantizaron su estabilidad y cuáles fueron las debilidades estructurales que lo llevaron a derrumbarse.

“El resultado final será la creación de un ‘gemelo digital’ del Faro de Alejandría, permitiendo que tanto los investigadores como el público puedan observar la estructura en todo su esplendor original y comprender las razones de su colapso”, explicó Hairy.
La reconstrucción digital facilitará el acceso de investigadores y público general a uno de los monumentos más emblemáticos de la antigüedad. Será posible recorrer virtualmente la torre, examinar su diseño arquitectónico, comparar estilos griegos y egipcios, y observar el entorno portuario original gracias al registro de más de 5.000 fragmentos y artefactos dispersos en el lecho marino —incluidas columnas, esfinges y obeliscos—.
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El modelo digital permitirá entender cómo la luz del faro, generada por hogueras y espejos, guiaba a las embarcaciones a través de bancos de arena y corrientes impredecibles.

El proyecto PHAROS también busca sensibilizar sobre la protección del patrimonio sumergido, amenazado por la contaminación y el aumento del nivel del mar. La digitalización de los bloques y su difusión contribuirán a la conservación y al interés por la historia y la ciencia en nuevas generaciones.
La investigación enfrenta desafíos como la financiación y el deterioro ambiental, pero la tecnología permite preservar y compartir el legado del Faro de Alejandría como nunca antes. “La recuperación y digitalización de los bloques del Faro de Alejandría abren nuevas líneas de investigación científica. El análisis detallado de estas piezas permitirá profundizar en el conocimiento sobre técnicas constructivas antiguas y sobre las causas del derrumbe de la estructura”, concluyeron los especialistas consultados por National Geographic.
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El Faro de Alejandría, perdido durante siglos bajo el mar, volverá a alzarse en el siglo XXI, no en piedra, sino en el espacio digital, para ser explorado y admirado por generaciones futuras.
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