
La imagen de un canguro utilizando su pata izquierda para acicalarse o alimentarse podría parecer una simple curiosidad, pero un reciente estudio difundido por National Geographic ha puesto en entredicho una de las creencias más arraigadas sobre la evolución del comportamiento animal.
Los canguros rojos y grises orientales, dos de las especies más emblemáticas de Australia, muestran una preferencia casi absoluta por el uso de la pata izquierda, un fenómeno conocido como lateralidad en animales, que hasta ahora se consideraba exclusivo de los grandes simios y los humanos.
Este hallazgo desafía la idea de la singularidad humana en la lateralidad y plantea nuevas preguntas sobre la evolución de este rasgo en los mamíferos.
Un estudio con observaciones directas
El estudio, liderado por Yegor Malashichev, zoólogo de la Universidad Estatal de San Petersburgo, se basó en cientos de observaciones de marsupiales en estado salvaje y en cautiverio. El equipo internacional, financiado por el Comité de Investigación y Exploración de National Geographic, centró su trabajo de campo en Tasmania y Australia continental, donde analizaron el comportamiento de tres especies: el ualabí de cuello rojo, el canguro rojo y el canguro gris oriental.

Además, realizaron observaciones en zoológicos de Sídney y Europa para incluir a los canguros arborícolas de Goodfellow, originarios de Papúa Nueva Guinea.
Los resultados fueron claros. Mientras que los ualabíes de cuello rojo mostraron preferencia por la mano izquierda solo cuando estaban en posición bípeda, los canguros rojos y grises orientales utilizaron casi exclusivamente la pata izquierda tanto para alimentarse como para acicalarse, sin importar si estaban de pie sobre dos o cuatro extremidades.
En contraste, los canguros arborícolas de Goodfellow, que dependen de las cuatro patas para trepar, no evidenciaron ninguna preferencia lateral, lo que sugiere que la postura bípeda podría ser un factor determinante en el desarrollo de la lateralidad.
El origen evolutivo de la lateralidad
La investigación de Malashichev comenzó en 2012, cuando detectó por primera vez la preferencia manual en ualabíes de cuello rojo. Estos hallazgos iniciales, publicados en la revista Animal Behaviour, sentaron las bases para el estudio actual, que amplió el espectro de especies y contextos observados.

Según explicó Malashichev a National Geographic, la lateralidad en canguros probablemente surgió después de que estas especies adoptaron la marcha erguida, de manera similar a lo ocurrido en la evolución humana. “Parece que ya no somos tan únicos”, indicó el investigador, resaltando la relevancia evolutiva del descubrimiento.
El fenómeno de la lateralidad, hasta ahora documentado solo en humanos y grandes simios, nunca se había observado en animales cuadrúpedos, posiblemente porque estos requieren el uso coordinado de todas sus extremidades para desplazarse.
Sin embargo, en especies que han desarrollado la capacidad de caminar sobre dos patas, como los canguros y los humanos, las extremidades superiores quedan libres para realizar otras tareas, lo que podría haber favorecido la aparición de la preferencia lateral.
Perspectiva neurobiológica y comparaciones con humanos
Desde una perspectiva neurobiológica, Malashichev sostiene que la lateralidad en humanos y canguros tiene su origen en diferencias ancestrales en la función de los hemisferios cerebrales.

En la mayoría de los animales, incluso en aquellos que no presentan lateralidad marcada, el hemisferio izquierdo del cerebro controla las tareas cotidianas a través del lado derecho del cuerpo, mientras que el hemisferio derecho se encarga de las respuestas de emergencia, como la huida de depredadores, a través del lado izquierdo.
Estas diferencias se habrían acentuado con la evolución de la postura bípeda, tanto en los ancestros de los humanos como en los de los canguros.
La comparación con la lateralidad humana resulta especialmente llamativa. Mientras que cerca del 90% de los humanos son diestros, los canguros rojos y grises orientales muestran una preferencia opuesta.
Paul MacNeilage, biólogo de la Universidad de Texas en Austin, quien no participó en el estudio, expresó su asombro ante la magnitud del fenómeno: “Sin duda es un trabajo importante, y me sorprendió bastante cuántos de estos animales eran zurdos, teniendo en cuenta lo encogidas que son sus patas delanteras”.

MacNeilage propuso una hipótesis para explicar esta diferencia: los ancestros arborícolas de los canguros se desplazaban principalmente usando el lado derecho del cuerpo, lo que dejaba la mano izquierda libre para otras actividades, como acicalarse y alimentarse.
A pesar de la solidez de los resultados, el propio MacNeilage señaló una limitación del estudio: la falta de análisis en una gama más amplia de especies animales, ya que la investigación se centró exclusivamente en marsupiales.
Además, la ausencia de lateralidad en los canguros arborícolas de Goodfellow refuerza la idea de que la postura bípeda desempeña un papel clave en la aparición de este comportamiento, aunque se requieren más estudios para confirmar esta relación.
El trabajo de Malashichev y su equipo, recogido por National Geographic, no solo desafía la visión tradicional sobre la lateralidad en el reino animal, sino que también invita a reconsiderar la evolución de comportamientos complejos en especies que, hasta ahora, se consideraban ajenas a este tipo de rasgos. La próxima vez que alguien observe a un canguro en acción, convendría fijarse en cuál de sus patas utiliza: ese simple gesto podría ser una pista sobre la historia evolutiva de los mamíferos.
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