
Los canguros, a pesar de su apariencia tranquila y su popularidad como símbolo de Australia, pueden llegar a ser peligrosos para los humanos en determinadas circunstancias. Si bien la mayoría de las veces prefieren evitar conflictos, pueden volverse agresivos, especialmente cuando su entorno es alterado o si se sienten amenazados.
Según la Oficina de Medio Ambiente y Patrimonio de Australia, estos animales perdieron gran parte de su miedo instintivo hacia los humanos debido a la interacción constante, como cuando las personas los alimentan o los manejan de cerca. Esto puede hacer que los canguros vean a los humanos como rivales o, en el peor de los casos, como depredadores.
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Un aspecto crucial que aumenta el peligro potencial de los canguros es su comportamiento territorial y competitivo. Los machos adultos, especialmente los de la especie de canguro rojo, pueden alcanzar hasta dos metros de altura y pesan más de 90 kilogramos. Estos animales desarrollan conductas agresivas dentro de su grupo para establecer una jerarquía y luchan entre ellos para ganar acceso a hembras y recursos.

Estas mismas conductas pueden trasladarse a las interacciones con los humanos, ya que el canguro macho podría ver a una persona como un competidor. El Museo Australiano explica que, cuando estos animales perciben un desafío, suele erguirse sobre sus patas traseras, utiliza su poderosa cola como soporte y lanza patadas con ambas patas traseras, una acción que puede causar heridas graves como cortes profundos, fracturas o incluso daños internos.
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El comportamiento agresivo no solo se manifiesta en los machos. Las hembras, especialmente durante el periodo en el que están protegiendo a sus crías o cuando están destetando a sus joeys, también pueden volverse peligrosas si perciben una amenaza cercana.
Asimismo, la Universidad de Melbourne señaló que cualquier canguro que se sienta acorralado, ya sea macho o hembra, puede atacar como método de defensa, y que estos ataques, aunque raros, pueden resultar en lesiones serias.
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Otro factor que incrementa el riesgo de agresión es la alimentación inadecuada de los canguros. Es que alimentar a estos animales con productos procesados o no naturales altera su comportamiento. Según un informe de The Guardian, aquellos que fueron alimentados con comida humana, como carne o bocadillos azucarados, desarrollan una adicción al azúcar que los lleva a buscar más comida y, cuando no la obtienen, se vuelven agresivos. Esto se ha observado en áreas turísticas donde los canguros aprendieron a relacionar a los visitantes con la comida, lo que ha resultado en ataques.
Además, Michelle Shaw, nutricionista del zoológico de Taronga, advierte en una entrevista con Australian Geographic, que el sistema digestivo de los canguros es similar al de las vacas, diseñado para procesar pasto, y la comida humana puede causarles serios problemas de salud, además de fomentar conductas agresivas cuando no reciben el alimento que esperan.
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Para evitar estos peligros, es fundamental seguir ciertas medidas preventivas. La Oficina de Medio Ambiente y Patrimonio recomienda observar a los canguros desde una distancia segura y aprender a reconocer señales de comportamiento agresivo, como cuando un canguro se pone de pie, golpea el suelo con sus patas o rasga el suelo con sus garras.
Casos de ataques de canguros
A pesar de que los ataques de canguros a humanos son raros, algunos casos recientes muestran lo peligrosos que pueden llegar a ser. Uno de los incidentes más trágicos ocurrió en Australia Occidental en 2022, cuando Peter Eades, un hombre de 77 años, fue atacado por un canguro que mantenía como mascota en su propiedad en Redmond.
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El canguro, un macho adulto, lo atacó gravemente y, debido a su agresividad, impidió que los paramédicos llegaran a ayudarlo. Lamentablemente, Eades falleció por las heridas sufridas, y el animal fue sacrificado en el lugar por las autoridades. Este caso fue el primer ataque mortal de un canguro en Australia desde 1936.
Por otro lado, en la región de Nueva Gales del Sur, cerca del hospital de Morisset, se produjo otro ataque cuando un canguro hirió gravemente a un turista. Este incidente ocurrió mientras los visitantes intentaban alimentar a los animales con alimentos inadecuados, como papas fritas, zanahorias y comida rápida.
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Los operadores turísticos locales informaron que los canguros, habituados a recibir comida humana, se habían vuelto dependientes de estos alimentos, lo que provocaba comportamientos agresivos cuando no obtenían lo que esperaban.

En uno de los ataques más graves, un canguro causó una profunda herida en el abdomen de otro hombre, cuyo nombre no ha sido notificado, quien también sufrió laceraciones en el rostro que requirieron 17 puntos de sutura.
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El ataque ocurrió cuando el canguro, acostumbrado a ser alimentado por turistas, reaccionó de forma violenta al no recibir comida. Los animales, que normalmente se alimentan de hierba, han desarrollado un comportamiento dependiente y agresivo debido al consumo de comida procesada, lo que aumenta los riesgos para las personas que se acercan demasiado.

Otro ataque ocurrió en Queensland, cuando Linda Smith, de 64 años, y su esposo Jim Smith estaban alimentando canguros afectados por la sequía cerca de su propiedad. Un canguro gris de casi dos metros atacó al hombre mientras lo alimentaba, y luego se volvió contra la mujer cuando ella intentó defenderlo.
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La situación escaló hasta el punto en que su hijo tuvo que intervenir golpeando al animal con una pala para detener el ataque. Linda sufrió graves heridas, incluyendo una fractura de costillas y un pulmón colapsado, y ambos fueron hospitalizados.

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