El artículo de Nature que considera que la propuesta de Trump no tiene asidero científico
El artículo de Nature que considera que la propuesta de Trump no tiene asidero científico

El Departamento de Salud y Servicios Humanos de EEUU (HHS, por sus siglas en inglés), bajo la orden del presidente Donald Trump, encabeza la iniciativa para establecer una definición legal para "sexo" bajo el Título IX de la ley de derechos civiles que prohíbe discriminar por género en programas de educación que reciben fondos del gobierno federal, de acuerdo con un memorando obtenido por The New York Times.

El memorando señala además que la agencia sanitaria busca que todas las dependencias gubernamentales adopten una explícita y uniforme definición de género "con una base biológica clara, fundamentada en la ciencia, objetiva y manejable".

El Departamento de Salud propone que "sexo" sea definido, tanto para el hombre como para la mujer, como inalterable y determinado por los genitales que tenga al nacer, de acuerdo con el documento obtenido por el Times. Una disputa al respecto tendría que ser clarificada por una prueba genética, indica además el memorando.

Una de las últimas protestas contra Trump por la propuesta sobre el origen del sexo (AP)
Una de las últimas protestas contra Trump por la propuesta sobre el origen del sexo (AP)

El documento afirma que "las pruebas genéticas podrían usarse para resolver cualquier ambigüedad sobre la apariencia externa". Pero la polémica medida facilitaría que las instituciones que reciben fondos federales, como universidades y programas de salud, discriminen a las personas por su identidad de género.

"La propuesta, sobre la cual los funcionarios de HHS se han negado a comentar, es una idea terrible que debe ser eliminada. No tiene fundamento en la ciencia y desharía décadas de progreso en la comprensión del sexo, una clasificación basada en las características corporales internas y externas, y el género, una construcción social relacionada con las diferencias biológicas, pero también enraizada en la cultura, las normas sociales y el comportamiento individual. Peor aún, socavaría los esfuerzos para reducir la discriminación contra las personas transgénero y aquellos que no entran en las categorías binarias de hombres o mujeres", explica el editorial de la revista Nature.

La publicación científica agrega: "Además, la biología no es tan sencilla como sugiere la propuesta. Según algunas estimaciones, una de cada 100 personas tiene diferencias o trastornos del desarrollo sexual, como condiciones hormonales, cambios genéticos o ambigüedades anatómicas, algunas de las cuales significa que sus genitales no pueden clasificarse claramente como hombres o mujeres. Durante la mayor parte del siglo XX, los médicos a menudo alteraban quirúrgicamente los genitales ambiguos de un bebé para que coincidieran con el sexo que fuera más fácil y esperaban que el niño se adaptara. Con frecuencia, estaban equivocados".

Según constata Nature, un estudio de 2004 rastreó a 14 niños genéticamente masculinos que recibieron genitales femeninos; 8 terminaron identificándose como hombres, y la intervención quirúrgica les causó una gran angustia (W. G. Reiner y J. P. Gearhart N. Engl. J. Med. 350, 333–341; 2004).

Muchas minorías se ven amenazadas por la administración Trump (Reuters)
Muchas minorías se ven amenazadas por la administración Trump (Reuters)

Aún más complejo desde el punto de vista científico es el desajuste entre el género y el sexo en el certificado de nacimiento de una persona. Algunas evidencias sugieren que la identidad transgénero tiene raíces genéticas u hormonales, pero sus correlatos biológicos exactos no están claros.

Cualquiera que sea la causa, organizaciones como la Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics) aconsejan a los médicos tratar a las personas de acuerdo con su género preferido, independientemente de su apariencia o genética.

Nature precisa que la comunidad médica y de investigación ahora considera que el sexo es más complejo que el hombre y la mujer, y el género como un espectro que incluye a las personas transgénero y aquellos que no se identifican como hombres ni mujeres. La propuesta de la administración estadounidense ignoraría el consenso de expertos.

"La idea de que la ciencia puede llegar a conclusiones definitivas sobre el sexo o el género de una persona es fundamentalmente defectuosa. Solo pregunte a organizaciones deportivas como el Comité Olímpico Internacional (COI), que han luchado con esto durante décadas. En la década de 1960, preocupados porque los hombres competirían en los eventos de mujeres, los funcionarios trataron de clasificar a los atletas a través de exámenes genitales, un proceso intrusivo y humillante. Las pruebas de ADN que verifican la presencia de un cromosoma Y tampoco demostraron ser confiables: las personas con cromosomas XY pueden tener características femeninas debido a condiciones que incluyen la incapacidad de responder a la testosterona", afirma.

Hoy en día, el COI clasifica a los atletas midiendo sus niveles de testosterona, pero esto también es defectuoso. Ciertas condiciones médicas pueden elevar los niveles de testosterona de las mujeres al rango masculino típico, y las pruebas las dejan incapaces de competir entre las mujeres.

Si la administración de Trump intenta imponer pruebas genéticas, tendrá muchas sorpresas. Por ejemplo, la recombinación genética puede transferir los genes del cromosoma Y a los cromosomas X, lo que da como resultado que las personas con cromosomas XX tengan características masculinas.

Los intentos políticos de encasillar a las personas no tienen nada que ver con la ciencia y con el despojo de los derechos y el reconocimiento de aquellos cuya identidad no se corresponde con ideas obsoletas de sexo y género. Es una forma fácil para que la administración de Trump reúna a sus partidarios, muchos de los cuales se oponen a la igualdad para las personas de minorías sexuales y de género. No es sorprendente que apareciera pocas semanas antes de las elecciones de medio término.

Nuevo ataque

Esta no es la primera vez que la administración ha atacado las protecciones legales para personas transgénero y no binarias. El año pasado, Trump declaró que a las personas transgénero ya no se les permitiría servir en el ejército de los EEUU. Y anularon las pautas que sugieren que las escuelas deberían permitir que los alumnos usen el baño de su elección. Una nota de octubre de 2017 del Departamento de Justicia de los Estados Unidos declaró que las leyes que prohíben la discriminación laboral no deberían aplicarse a la identidad de género.

Instituir una política con una definición estrecha de sexo o género y sin fundamento en la ciencia sería un gran paso hacia atrás para los Estados Unidos en temas de identidad de género. Lamentablemente, la medida es solo la última de una serie de propuestas que hacen un mal uso e ignoran la ciencia y daña a los grupos marginados como parte de una búsqueda para obtener puntos políticos baratos.

Recuerda el Times que bajo la pasada administración del demócrata Barack Obama se tomaron varias decisiones en las que se rescindió el concepto legal de género para programas federales, incluyendo educación y cuidados de salud, reconociendo género en gran medida como una opción del individuo y no determinada por el sexo asignado al nacer.

La lucha por aplicar esta política llegó al uso de baños públicos, dormitorios y otros escenarios donde el género era visto como un simple concepto, agrega el rotativo.

La propuesta de la nueva definición de género erradicaría el reconocimiento bajo leyes federales a unos 1,4 millones de estadounidenses que han optado por reconocerse -ya sea mediante cirugía o de otra manera-, con un género distinto de aquel con el que nacieron.

El rotativo indica además que esta movida sería la más significativa de una serie de maniobras, pequeñas y grandes, de este gobierno para excluir a esta población de protecciones de derechos civiles y revocar el reconocimiento de género de la administración Obama.

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